Disfruta de este título ahora mismo, y de millones más, con una prueba gratuita

Gratis por 30 días. Luego, $9.99/mes. Puedes cancelar cuando quieras.

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial

Leer la vista previa

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial

valoraciones:
4.5/5 (4 valoraciones)
Longitud:
150 páginas
2 horas
Editorial:
Publicado:
Jun 15, 2013
ISBN:
9788415930013
Formato:
Libro

Descripción

Recopilación de las mejores curistorias (curiosidades y anécdotas históricas) publicadas en el blog Curistoria relacionadas con la Segunda Guerra Mundial. Espionaje, acciones torpes, heroicas, pequeños detalles casi olvidados que cambiaron la historia, armas, animales condecorados, batallas… todo ello tiene su lugar en la historia y en este libro. Una visión diferente de la Segunda Guerra Mundial.

¿Sabías que Adolf Hitler fue elegido hombre del año por la revista Time y nominado al Premio Nobel de la Paz? ¿Sabías que un soldado japonés se rindió, por fin, en 1972? ¿Quieres conocer las historias más fascinantes y curiosas en torno al día D, el desembarco de Normandía, Pearl Harbor o la batalla de Inglaterra? ¿Sabes que aún hoy la Segunda Guerra Mundial está presente en nuestro día a día?
Editorial:
Publicado:
Jun 15, 2013
ISBN:
9788415930013
Formato:
Libro

Sobre el autor


Relacionado con Curistorias de la Segunda Guerra Mundial

Libros relacionados

Artículos relacionados

Vista previa del libro

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial - Manuel J. Prieto

hitos

El autor

Manuel Jesús Prieto. Es autor de libros y publicaciones tanto sobre divulgación histórica como sobre temas técnicos. Gran aficionado a la historia, su visitadísimo blog Curistoria recoge miles de curiosidades y anécdotas históricas y es un referente en su ámbito. Colaborador habitual en distintos programas de radio y revistas digitales, también ha sido ganador y finalista en varios concursos literarios y algunos de sus relatos han aparecido publicados en revistas y libros.

Introducción

Las dos primeras acepciones que atribuye el Diccionario de la RAE para el término anécdota son ‘relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento’ y ‘suceso curioso y poco conocido, que se cuenta en dicho relato’. Bajo estas palabras se esconde el sentido del blog Curistoria , que da origen a este libro, y su orientación.

Las curistorias son narraciones cortas, sencillas, que buscan dar a conocer un hecho histórico, poco conocido en la mayoría de los casos, y que además tratan de hacerlo con humor, cercanía y por medio de un tono divulgativo. El objetivo principal es el conocimiento, a través del entretenimiento, de aspectos relevantes de la historia en unos casos y de eventos casi insignificantes en otros. Conocimiento y entretenimiento. Acercarse a la historia con un tono poco habitual, desde casi la superficialidad. Pero incluso cuando nadamos en la superficie nos mojamos, por lo que a través de las curiosidades y quizás sin darnos cuenta iremos adentrándonos en la historia y conociéndola poco a poco. Y quién sabe, en algún momento puede un hecho llamarnos tanto la atención que decidamos sumergirnos por completo en un tema, en un periodo histórico o en un personaje. Pero eso, Dios me libre, no es responsabilidad mía, eso recae en las manos del lector.

También queda lugar en este libro para los expertos, para aquellos que podríamos denominar submarinistas, siguiendo con la metáfora acuática, ya que, y volviendo a la definición de la RAE, las cuestiones tratadas son en muchas ocasiones poco conocidas. Estoy convencido de que aquellos conocedores de la historia en profundidad sonreirán y se sorprenderán al descubrir pinceladas nuevas que completan su visión detallada del cuadro.

Si bien Curistoria, el blog, vuela sin rumbo por la historia y salta entre temas y épocas sin atadura alguna, este texto se circunscribe a la Segunda Guerra Mundial, uno de los temas más tratados en aquél por sencilla preferencia del autor. Y es que dicho conflicto tiene un gran número de atractivos, que no corresponde enumerar aquí, y una característica que le convierten en fuente de incontables curistorias: su cercanía en el tiempo hace que la información disponible y estudiada sea ingente. Así, disponemos de textos sobre la oportunidad estratégica de la batalla del Atlántico, por citar algo, pero también tenemos los testimonios de muchos de los hombres que lucharon en aquel combate, la visión del día a día. Podemos conocer los pensamientos de los grandes mandatarios, pero también tenemos acceso a la narración de las vicisitudes de un soldado, en un principio poco relevante.

Espero que disfruten de esta cara B de la historia, como me gusta llamarla, y que sonrían y se sorprendan al conocerla.

Nazismo

Cómo se probaban las botas alemanas

Durante la Segunda Guerra Mundial se exprimieron al máximo todos los recursos para que el monstruo, la propia guerra, siguiera alimentado. Cualquier idea, cualquier recurso, cualquier persona, podía aportar su granito de arena, incluso contra su voluntad en muchísimos casos.

En este contexto, los alemanes usaron a prisioneros de guerra, y a otras muchas de las personas que sencillamente detuvieron, para hacer trabajos forzados, pruebas, experimentos... Desde hacer billetes falsos hasta probar las botas de los soldados alemanes, pasando por cualquier tipo de trabajo manual.

El que era destinado a trabajar, en muchos casos salvaba la vida temporalmente pero, sin duda, sufría. A veces, lo que parecía un castigo absurdo tenía su objetivo. Un ejemplo lo tenemos en seis soldados británicos que fueron capturados por los alemanes en abril de 1943. A uno de ellos lo ejecutaron pensando que era judío, pero a los otros cinco los castigaron a andar cincuenta kilómetros al día, los siete días de la semana, en una pista de adoquines.

Esto puede parecer sencillamente un castigo absurdo, pero lo que los alemanes pretendían era que aquello les permitiera conocer el aguante de las botas destinadas al ejército alemán, comprobando así su resistencia a base de kilómetros andados.

La suerte en el campo de Buchenwald

El 11 de abril de 1945 el cuartel general de la Gestapo en Weimar telefoneó al campo de concentración de Buchenwald. Avisó de que iban a enviar explosivos para volar el campo, con los internos dentro del mismo.

Afortunadamente, los administradores del campo ya había huido y los internos atendieron el teléfono. En el momento de la llamada, el lugar ya estaba en manos de los que habían sido sus prisioneros. La contestación fue: "No se preocupen, no es necesario. Ya han volado el campo". Evidentemente, en este caso la suerte y el miedo de los responsables salvaron la vida de los prisioneros.

Lo que no queda muy claro es cómo la Gestapo no sospechó nada al llamar al campo, hablar con gente del mismo y oír que había sido volado. Supongo que entendieron que la destrucción estaba hecha o planeada.

El pan de Adolf Hitler

Durante el Tercer Reich, cada semana, el mismo día, llegaba un paquete del tamaño de una caja de zapatos a la cancillería en Berlín y era conducido inmediatamente a las cocinas. Esta costumbre se mantuvo sin cambios hasta los últimos días del Reich.

El paquete contenía una hogaza de pan de pueblo que una mujer de una zona rural hacía a mano. Hitler probó este pan en uno de sus viajes y desde entonces no quiso prescindir de él en su escasa dieta (casi siempre) vegetariana.

Gandhi y Hitler

En mayo de 1940 la Segunda Guerra Mundial ya estaba en marcha. Los nazis habían atacado Polonia en septiembre del año anterior y aunque aún no se conocían bien sus métodos y objetivos últimos, que se verían con claridad más tarde, al menos se intuían. En este mismo mes, en concreto el día 13, Churchill había pronunciado su famoso "sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor", lo que deja de manifiesto que algunas personas ya tenían perfectamente claro hacia dónde apuntaba el régimen de Hitler.

En estas fechas, un icono del pacifismo —al menos en la actualidad— como Gandhi tenía la siguiente opinión sobre Hitler: No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Él está mostrando una capacidad increíble y parece estar consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre.

Por cierto, aunque nunca llegó a ganarlo, Gandhi fue nominado cinco veces, entre 1937 y 1948, para el Premio Nobel de la Paz. Años después, el comité del premio asumió como un error propio y una injusticia no haberle entregado dicho galardón. Afortunadamente esto último no se ha dicho nunca de Hitler, que estuvo propuesto para el Nobel de la Paz en 1939.

Adolf Hitler, el hombre del año

"El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de septiembre, cuando cuatro hombres de Estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el primer ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el primer ministro Édouard Daladier de Francia y Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, comandante en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo veinte años antes, pero nada aterrorizaba tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño, que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia. Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado títere de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938".

Todo este texto, hasta el párrafo anterior, lo pueden ustedes leer en la edición de la primera semana de enero de 1939 de la revista Time, que declaraba a Hitler como el hombre del año 1938. Realmente hoy tenemos más o menos asumido que ser elegido como hombre del año por la revista Time es un privilegio y denota algo bueno. En este caso, Time dejaba claro que el protagonista del año anterior había sido Hitler, lo que no indica que estuviera de acuerdo con sus acciones. De todos modos lo peor aún estaba por llegar y es cierto que en aquel momento Hitler había llevado a Alemania a un punto dominante en la política internacional.

Otro detalle interesante es que la portada de aquella edición, que tiene poco que ver con Hitler, es una de las contadas ocasiones en las que el elegido como protagonista del año no sale en ella fotografiado. En el resto de ocasiones en que ha ocurrido esto habitualmente ha sido porque no es un personaje, sino un ordenador o cualquier otra cosa.

Los nazis no conocían Pearl Harbor

¿Conocen ustedes esas encuestas en las que se aborda por la calle a las personas y se les pregunta por algún dato geográfico para ridiculizarlas? Sí, seguro que sí. Yo recuerdo una en la que preguntaban en Estados Unidos por varios lugares de Europa y las respuestas eran una salvajada, vistas desde Europa. Eso sí, no seré yo quien presuma de conocimientos geográficos. Si me paran en plena calle y me consultan sobre ciertos países, muy conocidos por otra parte, seguro que hago un papel no muy honorable. ¿Y todo esto por qué lo comento?

Diciembre de 1941, los japoneses habían atacado con éxito la base estadounidense de Pearl Harbor y la Segunda Guerra Mundial daba un giro. Japón formaba parte del Eje fascista junto con Alemania e Italia y, por lo tanto, la noticia del ataque a Estados Unidos fue acogida con alegría por Hitler. Por su parte, en Reino Unido la noticia generó dolor, pero también algo de esperanza, ya que al conocer que se había producido el ataque Winston Churchill dijo: "Así que después de todo, hemos ganado". Por lo tanto, los dos bandos enfrentados en Europa, o al menos sus líderes, se alegraron del ataque. Supongo que en el caso británico únicamente en cierta medida.

Volviendo a Hitler, lo que ocurrió a continuación, una vez que le explicaron con detalle lo ocurrido en aquella isla del Pacífico, es lo relevante en todo esto. Al parecer, reunido con sus asesores militares, el líder nazi les preguntó a estos por la situación geográfica de Pearl Harbor y ninguno de ellos la conocía. Habían hablado de lo ocurrido allí, pero no sabían dónde era ese allí. Pearl Harbor estaba lejos, cierto, pero eran asesores de Hitler y deberían saberlo. Por supuesto, el Führer montó en cólera por este hecho. Pasó de la alegría a la tristeza en un momento.

La esvástica en el ejército de Estados Unidos

Poco antes de que

Has llegado al final de esta vista previa. ¡Regístrate para leer más!
Página 1 de 1

Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Curistorias de la Segunda Guerra Mundial

4.5
4 valoraciones / 0 Reseñas
¿Qué te pareció?
Calificación: 0 de 5 estrellas

Reseñas de lectores