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La cueva secreta de Teotihuacan

La cueva secreta de Teotihuacan

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La cueva secreta de Teotihuacan

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
130 página
2 horas
Publicado:
Nov 8, 2013
ISBN:
9781940281278
Formato:
Libro

Descripción

Este libro esta dedicado a tu voz interna: es una guía para que conozcas lo que aún no conoces de tí. La mayor ignorancia en la que puede caer un hombre es el desconocimiento de sí mismo. Es como vivir veinte años en una casa y no saber donde estan la cama, la mesa y el baño, y aun peor, no saber para qué sirven. Y Jesús dijo "la verdad te hara libre". Este es un diálogo que te llevara a la Cueva Secreta de tu Ser, para darle respuestas a tus propias preguntas y hacer el mayor descubrimiento espiritual: el de tu propio ser.

Publicado:
Nov 8, 2013
ISBN:
9781940281278
Formato:
Libro


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Vista previa del libro

La cueva secreta de Teotihuacan - Rene Ernesto Rodriguez Fabila

Índice:

Introducción

¿Por qué?

Encuentro casual con el gran maestro

La cueva secreta

Sabiduría e Ignorancia

¿Cómo funciona el ser humano? ¿Para qué funciona el ser humano?

El espejo cortado

Los sabios de la Grecia antigua y la gran Biblia

Tu alma es una radiodifusora

La mente se conoce a sí misma

La mente viajera

Los estados de la mente y la Balanza de la Sabiduría

Las experiencias del maestro Joed Goran

Ser lo que en verdad eres

La ley de la atracción nace de la ley del espejo

El Gran Espejo

Las leyes del espejo

Las siete áreas de la vida

Quetzalcoatl nos devela la sabiduría universal en diez palabras

Introducción

Un Dios que castiga y premia es un Dios que juzga y condena. Y si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, entonces el hombre, que es el hijo de Dios, aprendió de su padre a juzgar y a condenar. Y quien condena castiga. Y quien castiga arroja la primera piedra. Y no importa si la piedra es material o sentimental: el daño ya está hecho.

Desde muy niño aprendí a juzgar. Comencé con mis padres y terminé juzgándome a mí mismo; me castigaba dándome golpes de pecho y diciéndome: por mi culpa, por mi propia culpa. Pero no me bastaron los miles de golpes que me daba en medio del corazón para liberarme de mi propia culpa... Y quien se siente culpable no le encuentra ningún sentido a la vida.

Los que juzgamos lo hacemos por ignorancia, y la mayor ignorancia en la que puede caer un hombre es el desconocimiento de sí mismo. Es como vivir veinte años en una casa y no conocer dónde están la cama, la mesa y el baño, e incluso peor, no saber para qué sirven.

La información contenida en este libro es una guía para que conozcas lo que aún no conoces de ti.

¿Será posible negar que los límites del poder del hombre son los que él mismo se traza, por no conocerse a sí mismo?

Rodolfo Waldo Trine

Jesús dijo: La verdad te hará libre. Si no te sientes libre, es que has creído las mentiras que a diario repite gran parte de la sociedad. Y el vivir rodeado de mentiras y mentirosos es vivir en la ignorancia.

Ustedes se limitan a sí mismos sólo porque su abastecimiento depende de otros seres humanos.

Saint Germain

Te agradezco el interés que tienes en leer este libro. Antes de que te adentres en sus páginas, permíteme citar la sabiduría del gran científico que espiritualizó su razonamiento, entendió y sintió el significado de la vida:

Aquel que considera su vida y la de sus semejantes carente de sentido, no sólo es desdichado, sino poco hecho para la vida.

El auténtico valor del ser humano depende, en principio, de en qué medida y en qué sentido haya logrado liberarse del yo.

Qué extraña suerte la de nosotros los mortales: estamos aquí por un breve periodo; no sabemos con qué propósito, aunque a veces creemos percibirlo.

Pero no hace falta reflexionar mucho para saber, en contacto con la realidad cotidiana, que uno existe para otras personas: en primer lugar para aquellos de cuyas sonrisas y de cuyo bienestar depende totalmente nuestra propia felicidad, y luego, para los muchos, para nosotros desconocidos, a cuyos destinos estamos ligados por lazos de afinidad.

Me recuerdo a mí mismo cien veces al día que mi vida interior y mi vida exterior se apoyan en los trabajos de otros hombres, vivos y muertos, y que debo esforzarme para dar en la misma medida en que he recibido y aún sigo recibiendo.

Albert Einstein

¿Por qué?

Conocerme a mí mismo?

¿Qué es lo que no conozco de mí?

¿En qué me beneficia conocerme a mí mismo? ¿Puedo dejar de sufrir?

¿Qué gana mi familia si yo me conozco a mí mismo?

¿Me va a aceptar más la sociedad?

¿Voy a incrementar mis recursos económicos? ¿Puedo ser más eficiente en mi trabajo?

¿Puedo pensar mejor, aumentar mi concentración y mi memoria?

¿Puedo dejar de temerle al Diablo?

¿Puedo dejar de tener miedo a morir?

¿Puedo dejar de odiar?

¿Puedo dejar de mentir?

¿Puedo ser inmune a la brujería y al mal de ojo?

¿Puedo conocer mi futuro?

¿Puedo conocer a Dios?

¿Cómo conocer lo que no conozco de mí?

Sólo tú tienes la respuesta.

Pero la calidad de tu vida no depende de la respuesta, sino de la calidad de las preguntas que tú mismo te hagas.

Lo importante no es la meta, sino el camino y el vehículo que elijas para llegar a tu destino. El camino que tú eliges está determinado por el tipo de reacciones que tienes ante los eventos de tu vida.

¿Te has dicho?:

"No sé por qué reacciono así.

"Me arrepiento de haber reaccionado así.

"No supe lo que hice.

No sé cómo enfrentar esta situación.

Todos tenemos las mismas opciones para reaccionar ante una situación; pero no todos tenemos el don de elegir la reacción que más nos convenga en ese momento, porque no todos nos conocemos a nosotros mismos, o sea, no sabemos cómo vamos a reaccionar.

Si tu reacción es deprimirte, serás una persona depresiva; tu camino estará lleno de hondonadas, y en el fondo de ellas no verás la salida; saldrás, pero para caer en otra hondonada; tardarás mucho en llegar a tu meta, pero llegarás. Todos llegamos, unos primero y otros después. Muchos llegamos revolcados, sedientos, hambrientos, con frío, mojados, heridos, pero llegamos a conocernos a nosotros mismos.

Si tu reacción es agredir, serás una persona agresiva y llegarás a la meta mal herido, o mejor dicho bien herido, pues en tu camino sólo encontrarás enemigos.

Si tu reacción es huir, serás un cobarde y llegarás a tu meta caminando en reversa: no le darás la cara a los obstáculos del camino y llegarás con muchos tropiezos.

Si tu reacción es analizar, serás un analista y perderás mucho tiempo analizando los pros y los contras de cada situación; tardarás mucho para dar el primer paso y otros te dejarán atrás.

Si tu reacción es resolver los problemas, serás una persona exitosa; aunque algunos problemas no se resolverán te habrán dejado algo muy valioso: experiencia, conocimiento y sabiduría.

Una persona con experiencia sabe que sí se pueden resolver los problemas; una persona con conocimiento sabe cómo resolver los problemas; una persona con sabiduría no resuelve los problemas, los trasciende.

Si hay tantos problemas en el mundo y hay muchos sabios y científicos, ¿por qué éstos no han resuelto los problemas de la humanidad?

¿Dónde hay una escuela que nos enseñe a solucionar los problemas?

¿Por qué las personas que egresan de las universidades no están aptas para resolver los grandes problemas de la humanidad? Incluso ellos mismos están rodeados de problemas personales, familiares, económicos, religiosos, sociales, etcétera.

A muchos sabios, como Copérnico, Gandhi y Jesús, los han matado. Y otros que no tienen sabiduría, como los comerciantes recios, deportistas profesionales y artistas, son aplaudidos y vanagloriados por el pueblo. ¿Por qué?

Todas estas preguntas y muchas más se las hice a mi gran maestro, Joed Goran, con quien tuve un encuentro por casualidad en el valle de Teotihuacan. A él debo la oportunidad que me di de conocerme a mí mismo y buscar en mí las respuestas a mis propias preguntas, para ir enriqueciendo cada día mis respuestas de acuerdo con los conocimientos adquiridos, y formular nuevas preguntas, para sentirme cada vez más pleno, más lleno de conocimiento.

Encuentro casual con el gran maestro

Esta gran experiencia que viví con mi maestro inició una tarde en el estacionamiento de la zona arqueológica de Teotihuacan. Era el mes de julio y empezaba a llover. El maestro estaba enfrente de mí cuando la lluvia arreció; lo invité a subir a mi auto para protegernos de la lluvia y del viento cortante que golpeaba nuestros rostros.

Le ofrecí un aventón pero me dijo que tenía que esperar a dos compañeros. Mientras tanto platicamos y me comentó que iba a impartir un curso a varios de sus alumnos para que ellos conocieran la parte desconocida de sí mismos, mediante un método más antiguo

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre La cueva secreta de Teotihuacan

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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Excelente libro, gran guía de como verse a uno mismo y dejar las percepciones básicas hacia el exterior, ya que no sabemos ni siquiera sobre nosotros mismos.