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¿Quién eres? Más allá del Ho ́oponopono

¿Quién eres? Más allá del Ho ́oponopono

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¿Quién eres? Más allá del Ho ́oponopono

valoraciones:
4.5/5 (24 valoraciones)
Longitud:
367 página
7 horas
Publicado:
Apr 20, 2015
ISBN:
9789801278771
Formato:
Libro

Descripción

Jocelyne Ramniceanu, la autora del gran éxito en librerías Palabras Mágicas, en un estilo claro e impecable nos trae un nuevo libro inspirador con lecciones acercadel inmenso poder que tenemos para crear la vida que deseamos y cómo convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Este libro es un regalo. En él encontrarás un poderoso manual para vivir inspirado y crear milagros. De forma práctica, entenderás cómo transformar las creencias y las suposiciones que nos limitan basadas en el miedo y restaurar el espíritu alegre y natural que nos permita ver el mundo con los ojos del amor, y sentir paz.

Con énfasis en la técnica hawaiana Ho’oponopono que nos enseña a sanar nuestras heridas emocionales, a recobrar la libertad y la dicha, este libro se propone ir más allá y dar respuestas claras y sencillas a la mayoría de las preguntas que nos hacemos: ¿Quiénes somos?, ¿por qué estamos aquí?, ¿cuál es nuestro propósito?, ¿cómo hacer para que el entusiasmo sea una constante durante nuestra estadía? y ¿cómo utilizar el poder que tenemos para crear una vida apacible y armoniosa?

Durante la lectura puede surgir la sensación de que estás en presencia de algo mágico y trascendental. Tenemos el poder de crear más allá de lo que nos imaginamos. Ese poder es tan fuerte que todo lo que decidamos creer lo podremos crear.

Te invito a que abras tu mente y tu corazón a lo que vas a encontrar en estas páginas, descubras el maravilloso ser que eres y utilices todo tu potencial.

** ¿Qué obtendrás leyendo Quién eres?
------------------------------------------------------------
Aunque la vida siempre te presentará desafíos podrás afrontarlos con alegría, como una oportunidad para crecer, crear, elevarte y conectar con quien realmente eres.

Descubrirás esa parte tuya que es tu niño interior y cómo sanarlo.

Te volverás más atento a los llamados de tu Yo superior y podrás permanecer conectado e inspirado durante mayor cantidad de tiempo.

Encontrarás las herramientas para retornar al ser auténtico y natural que eres y dejar de sentirte dividido, incompleto y solitario.

Vas a conocer cómo se crea tu realidad y de qué manera crear una realidad armoniosa.

Conocerás los secretos de la prosperidad y cómo acceder a ella.

Vas a poder crear sin que nada te frene.

Podrás hallar tu propósito de vida y permitir que tu pasión y entusiasmo lideren el camino.

Sabrás reconocer y ejercitar el amor genuino en vez del amor condicionado en tus relaciones.

Comenzarás a desarrollar el amor hacia ti mismo y a la vez poder amar a otros.

Y sobre todo, encontrarás la manera de volver a sentir paz, una paz duradera: la paz del Yo.

Publicado:
Apr 20, 2015
ISBN:
9789801278771
Formato:
Libro

Sobre el autor

Jocelyne Ramniceanu was born in Paris on March 19th. She arrived to Venezuela when she was a child with her family searching for new horizons. From an early age she manifested a rich interior life and was friends with a plurality of imaginary beings. Even though she studied tourism, mental sciences always piqued her interest. Following that passion, she studied Psychology for several years at the Catholic University Andres Bello in Caracas, Venezuela as well taking a number of Gestalt Theory courses.She worked for many years in the family business ventures while she handled patients in prívate therapy sessions. Her desire for more knowledge led her to investigate several holistic healing methods. She assisted to courses as a Reconector, Kabbalah, practiced meditation (especially Vipassana meditation), universal energy healing, a Miracle Course, amongst others. In this quest she found Ho’oponopono and Reconnection.Nowadays she offers private consultations where she practices Reconnection, Reconnective Healing and ELT (Emotional Liberation Technique). She offers Ho’oponopono workshops and carries the message of this wonderful Hawaian technique through her writings, seminars and therapy sessions, helping many people to transform their lives. She is the author of Magical Words and has organized Mabel Katz ́s seminars in Venezuela.Jocelyne Ramniceanu nació en París un 19 de marzo. Llegó a Venezuela cuando era una niña de la mano de su familia buscando nuevos horizontes. Desde temprano manifestó tener un mundo interior muy rico y muchos seres imaginarios eran sus amigos. Aunque estudió Turismo, las ciencias de la mente siempre le interesaron. Siguiendo esa pasión estudió varios años Psicología en la Universidad Católica Andrés Bello y también tomó varios cursos sobre Gestalt.Se desempeñó como empresaria durante muchos años en empresas familiares a la par que trabajaba con pacientes en terapias privadas. Sus inquietudes la llevaron a investigar diversos métodos holísticos de sanación. Tomó cursos como renacedora, Kabbalah, practicó la meditación, especialmente la meditación Vipassana, sanación con energía universal, Un Curso de Milagros, entre otros. En esa búsqueda llegó al Ho’oponopono y a la Reconexión.Actualmente tiene consultas privadas, donde practica la Reconexión, Sanación Reconectiva y EFT (Técnica de Liberación Emocional). Dicta talleres de Ho’oponopono y lleva el mensaje de esta fabulosa técnica Hawaiana a través de sus escritos, charlas y terapias ayudando a muchos a transformar su vida. Es autora del libro Palabras Mágicas y fue organizadora de los seminarios de Mabel Katz (maestra del Ho’oponopono ) en Venezuela.


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Dentro del libro

Mejores citas

  • Imagina qué experimentarías si fueras Dios, siéntelo y visualízate siéndolo, espera unos segundos, luego hazte una pregunta desde tu ser terrenal, espera unos segundos y date el permiso de contestarla como Dios lo haría.

  • Cuando eres «nada» la Divinidad puede devolverte el vivir con su luz de amor y darte la inspiración.

  • Te dice que tú eres la causa y no lo que ves en el otro que es el efecto. Tú estás creando lo que experimentas, por lo tanto lo puedes cambiar en ti. El otro como tal tú no lo ves, solo ves la versión del otro que te muestra algo que sanar en ti.

  • Mientras mayor sea el tiempo que permanezcamos sintonizados con la alegría, el entusiasmo, el amor, el agradecimiento y la apreciación, mayor será el salto que hagamos a una mejor realidad acorde con la nueva persona que estemos sien-do en ese instante.

  • Solo hay dos formas de actuar: desde las memorias (contenidas en nuestro subconsciente y ADN) o desde la inspiración, y para ser inspirados debemos limpiar nuestro subconsciente para estar en Cero, el es-tado perfecto.

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¿Quién eres? Más allá del Ho ́oponopono - Jocelyne Ramniceanu

1

Estamos en este mundo pero no somos de este mundo.

Quién soy yo

«La única razón de nuestra existencia es la de descubrir quiénes somos».

Dr. Ihaleakala Hew Len

VIVIMOS EN UN MUNDO MÁGICO, tan mágico como lo son los sueños, y a esto es lo que llamamos el mundo real. Tampoco somos seres humanos corrientes, pasivos, y a merced de nuestras circunstancias. Somos magos que afectamos de alguna manera esto que llamamos el mundo real. No estamos atrapados en él, nosotros mismos en otro plano decidimos crearlo colectivamente y probar la experiencia de vivir la vida en él. En este mundo mágico hay reglas, las cuales veremos a lo largo de este libro, pero una de ellas, que es muy importante, es que no te tomes la vida tan en serio, porque aquí no hemos venido a sufrir. Esa no fue la razón para escoger vivir esta experiencia.

La vida no es otra cosa que el sueño más largo. Juntos hemos decidido participar y cocrear esta experiencia y el misterio mejor guardado que necesitamos develar a lo largo de este camino es quiénes somos y a qué hemos venido.

Padecemos un profundo olvido desde el primer instante en el que tenemos conciencia de vida y si queremos realmente saberlo, no encontraremos las respuestas en el mundo de afuera, sino en las profundidades de nuestro interior. Es entonces cuando la aventura comienza y despertamos a la magia que poseemos, porque los secretos del universo yacen en nuestro interior.

Este mundo mágico es la sala de los espejos, donde solo encontraremos el reflejo de quienes creemos ser en cada instante.

Nuestros cinco sentidos nos muestran un mundo de ilusión que parece muy real y, de hecho, lo vivimos como tal. Pero en el fondo de nuestro corazón permanecen enterrados los verdaderos secretos de nuestra alma. En ese lugar hay verdades antiguas que emergen, y a veces nos confunden porque son distintas a lo que hemos aprendido. Lo que ocurre es que cuando algo nos resuena hay una parte muy íntima en nosotros que nos dice que eso es verdad.

Para comenzar a conocer mejor este mundo hermoso y a veces no tan hermoso, dentro del cual estamos desarrollando esta experiencia que llamamos vida, vamos a hacernos la pregunta más importante para que al hallar la respuesta correcta, tengamos la claridad necesaria para vivirla de manera armónica, sin dar tropiezos.

¿Quién soy? Esta es la pregunta que nos debemos hacer a cada instante y es la que mayormente pasamos por alto. Si nos la hiciéramos constantemente seguramente evitaríamos muchas penas y no nos confundiríamos a cada instante.

Los dramas que vivimos, algunos con mayor intensidad y otros más tolerables, proceden de nuestra mente dividida entre lo que creemos y lo que realmente somos. Todo lo que vemos en el mundo es un fiel reflejo de quienes creemos ser. Nuestras experiencias son el espejo de nuestra profunda programación. Vivimos en la dualidad y nos sentimos víctimas de las personas que nos rodean, nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo o parejas, y tendemos a echarle la culpa al mundo externo por todo lo que nos acontece. La dualidad en nuestro mundo es un estado de conciencia donde el drama es parte importante y permanecemos allí atrapados durante largos períodos de tiempo entregando nuestras energías y sufriendo. Debido a la dualidad y a la polaridad, todo lo vivimos en blanco o negro junto a la experiencia de la separación. Es hora de ingresar al mundo de los hermosos grises y los colores para formar un enorme arcoíris. Es hora de comenzar a ver nuestras conexiones y a alinearnos desde el corazón.

Este mundo es compartido por los seres valientes que voluntariamente hemos decidido olvidar nuestra verdadera naturaleza e identidad, para redescubrirla desde la dualidad y desde allí reencontrar nuestra parte divina y regresar a casa.

En esta experiencia que llamamos vida pasamos nuestros días verificando cuán importante somos para nosotros y para las demás personas. Buscamos y necesitamos constantemente la aprobación de quienes nos importan, y a veces nos cuestionamos si somos merecedores, si somos valorados, queridos y aceptados.

No sabemos quiénes somos y nos identificamos con los roles que desempeñamos. Nos sentimos separados y solos. Esta es una ilusión de la dualidad así como el sentimiento de estar a merced del mundo exterior y de nuestras circunstancias. Lamentablemente, así es nuestra programación, y para disolver estas creencias sobre nosotros tenemos que comenzar a vernos como los creadores de nuestra realidad. Esta es la única manera de retomar el poder que hemos cedido a lo externo.

A continuación, vamos a averiguar quiénes somos. Esto probablemente nos alivie y nos alegre al mismo tiempo.

¿Alguna vez, mientras te estabas mirando en el espejo, te preguntaste si ese realmente eras tú? Tal vez lo hayas hecho. ¿Has probado acercarte aún más… acercarte tanto como para ver reflejado solamente tus ojos? Es una experiencia interesante. Al mirar, después de un tiempo, al acercarte aún más, notarás una presencia, un algo indefinible y posiblemente no te reconozcas. Quédate allí por un buen rato y siente. Ese es el momento de preguntarte ¿quién soy yo? ¿Soy eso que veo reflejado o soy la conciencia que observa aquello que se refleja en el espejo? La imagen viene y va, los años pasan, la imagen crece, se perfila y luego envejece, pero sigo siendo yo, inalterable. ¿Quién soy? y ¿quién he sido siempre?

Cuando no sabemos quiénes somos, sufrimos, estamos confundidos y nos aqueja todo tipo de conflictos ya que carecemos de claridad y nos identificamos con nuestra historia, con lo que nos han dicho que somos y con lo que quisiéramos ser y creemos que no somos. La identificación errónea es la fuente de innumerables penas, y la única manera de contrarrestar esta identificación es tomando conciencia de quiénes somos realmente.

Cuando alguien se nos acerca y nos queremos dar a conocer, lo que hacemos primero es darle nuestro nombre y tal vez el apellido, decirle lo que hacemos, en dónde trabajamos, y dónde vivimos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta y poco a poco le vamos contando, si nos agrada la persona, todo lo que hemos hecho y lo que nos ha sucedido en nuestra vida hasta que creemos que le hemos dado a nuestro interlocutor una imagen más o menos clara de quiénes somos. Esa imagen que creemos que le dimos es la que en ese momento tenemos acerca de nosotros.

Sucede que si conocemos a otra persona, probablemente le digamos lo mismo de manera diferente, o tal vez le contemos otros episodios de nuestra historia, y la imagen que hagamos de nosotros mismos en ese momento cambie. Tal vez esta vez sea algo distinta, dependiendo de cuán aceptados nos sintamos por nuestro nuevo oyente. Nuestra autoimagen va a ir variando según como creamos que nos percibe la otra persona y por lo tanto iremos transformando nuestra identidad. El Yo que creemos ser no siempre es el mismo, es cambiante según nuestro estado anímico. Entonces ¿quiénes somos? ¿Quién soy yo?

Tampoco somos nuestras esperanzas y desilusiones, nuestros fracasos y victorias, creemos que somos nuestras cualidades y defectos, pero eso tampoco somos.

Revisa en profundidad, ¿crees ser aquello que alguien alguna vez te dijo que eras? o ¿eres todo lo contrario por rebeldía a lo que tal vez tus padres u otra persona te dijeron que eras?

Siguiendo en nuestra confusión también nos identificamos con nuestras propiedades, con nuestros conocimientos, con nuestras actividades, con nuestra religión, con nuestros títulos y profesiones, con nuestras ideas políticas y un sinfín más de conceptos e historias de vida que nos hemos creado como identidad.

El hecho de estar conscientes acerca de lo que sentimos, de nuestras emociones y pensamientos ¿es acaso lo que nos identifica para saber quiénes somos? ¿O son solo reacciones que proceden de nuestras creencias?

Podemos quedar tan fascinados identificándonos con la identidad de nuestro empleo, nuestra raza, nuestra cultura, etc., que perdemos nuestra verdadera identidad la cual es conciencia pura.

Cuando se completa la educación de un doctor, un maestro, científico, sacerdote o ingeniero, es el momento en el que el estudiante reclama una nueva identidad –la de doctor, maestro, científico, sacerdote o ingeniero– y comienza a vivir siendo ese nuevo título. Lamentablemente se olvida de quién es.

Cuando hablamos o cuando oímos, nos podríamos preguntar quién es el que habla y quién es el que escucha, y a pesar de saber que ese somos nosotros, realmente no nos aclara el saber quiénes somos, porque a veces decimos cosas que no quisiéramos decir, pero de igual manera salen de nuestros labios, como también escuchamos lo que creemos y no lo que se nos está diciendo, por eso es que la comunicación nunca es clara. Todo, absolutamente todo, lo pasamos por el filtro de nuestras creencias. Entonces, ¿quién habla?, ¿quién escucha?, ¿somos nosotros o son nuestros programas?, y ¿quién responde?

Cuando pensamos podemos al mismo tiempo observar y preguntarnos: ¿quién piensa? y obviamente respondería: yo. Entonces, si estoy pensando ¿quién es el que observa al pensador? Pareciera que hubiese otro Yo detrás de los pensamientos observando el pensamiento. Impasible, imperturbable, en calma total.

No somos nuestros pensamientos. Ellos son el ruido de nuestras creencias en acción comunicándose entre sí. Es muy fácil identificarnos con lo que pensamos porque quien piensa aparentemente soy yo, pero si nos relajamos y observamos con atención, nos puede resultar fácil descubrirnos como el observador de lo pensado y del que está pensando. Entonces nos damos cuenta de que somos algo más que está allí, consciente. Eso ocurre cuando estamos atentos, en el presente, que es en el único momento en el que podemos ser observadores de nuestra mente.

Pensar es una actividad mental que se nutre de asociaciones por las que atraemos pensamientos similares que confirman nuestras creencias y las perpetúan. Los pensamientos pasan como nubes y si nos detenemos en ellos nos vemos atrapados al identificamos y difícilmente nos damos cuenta de que tan solo son meros pensamientos y nada más.

Si seguimos en este ejercicio de indagación podemos darnos cuenta de cómo en algún momento creímos que éramos nuestro cuerpo, porque él nos acompaña hasta el final de nuestra vida. Estamos conscientes de nuestra forma y tamaño, de nuestra apariencia, de nuestra edad, y de nuestra salud. Pero estas son solo descripciones y atributos externos de quiénes somos.

Nos identificamos con el cuerpo, mas no somos nuestro cuerpo. Este es tan solo el vehículo prestado para expresarnos y experimentar en esta vida. Nos identificamos con él, entre otras razones, porque gracias a él podemos percibir las sensaciones corporales, los sentimientos y las emociones. A través de él conocemos el dolor físico, pero también el placer. Nuestro cuerpo es sabio y nos indica como un GPS cuáles pensamientos y actitudes nos producen tranquilidad y bienestar y cuáles de ellos nos lo quita. Él trabaja como una brújula enviándonos señales a las que no siempre prestamos atención. El cuerpo, con su propio lenguaje, nos muestra constantemente el camino para reconocernos.

Las características externas de nuestro cuerpo muchas veces nos llevan a identificarnos con él, ya sea sintiéndonos feos, gordos, atractivos, bajos, estilizados, oscuros o pálidos, etc. Lamentablemente, nuestra autoestima y autoimagen parecieran en muchos casos estar influenciadas por ello, pero estos son tan solo atributos a los que les damos valor según las creencias de la cultura a la que pertenecemos.

Nuestro cuerpo también reflejará en salud y en brillo los pensamientos y acciones que provienen del amor que sintamos por nosotros y por todo lo que nos rodea. Nuestro magnetismo, que es nuestro bienestar, siempre se reflejará a través de él sin importar los conceptos de belleza o fealdad que podamos tener. Por eso nos sentimos atraídos hacia ciertas personas y no entendemos por qué, pero simplemente nos encanta permanecer en su cercanía.

También nuestro cuerpo enferma para avisarnos que no estamos alineados y que algo anda mal en nuestro sistema de creencias, en las emociones no procesadas, por lo tanto, debemos ponerle mucha atención para remediarlo. Lamentablemente, muy pocas veces comprendemos el lenguaje del cuerpo a través de sus mensajes y empeoramos. El cuerpo es el vehículo perfecto sin el cual no podríamos vivir esta experiencia humana e independientemente de que nos agraden o no sus características, lo saludable es estarle agradecidos. Tu Yo no es la persona que has sido desde tu nacimiento y tu cuerpo no te contiene.

Cuando me pregunto ¿quién soy?, si respondo con palabras o pensamientos, me alejo de la respuesta. No hay palabras ni pensamientos que puedan definir la presencia que está detrás de todo lo que pienso, digo o siento, únicamente el silencio de la mente se puede acercar a la respuesta.

En esencia somos seres libres y versátiles de energía pura y lo único que nos impide experimentar lo que somos son nuestros propios apegos a las creencias acerca de quiénes somos, dándonos una visión estática y rígida. Eso no impide que seamos ya quienes ya somos, pero oculta la posibilidad de convertirnos en quienes deseamos ser.

Somos tan flexibles que nos convertimos en aquello en lo que nos identificamos. También estas identificaciones vienen y van, cambiándonos a cada instante y en apariencia, pero la realidad de quienes somos no se ve afectada por esto.

La verdad es que no existe en nuestro vocabulario humano la palabra adecuada para definir qué o quiénes realmente somos. Podríamos decir que somos energía pura, libre y cambiante con la cualidad más importante de todo el universo y es que EXISTIMOS y eso nunca podrá ser cambiado por el resto de la eternidad.

Estuvimos presentes antes del nacimiento, durante la vida y después de la muerte y ninguno de estos estados altera nuestra infinita naturaleza.

Cualquier pensamiento que utilices para definir quién eres, no es quien realmente eres, es solo un pensamiento. La verdad acerca de quiénes somos no puede de ninguna manera ser pensada porque somos la fuente de todos los pensamientos. La mejor definición que podríamos dar es que no somos nada, porque en la nada todo es posible, en la nada se encuentran todos los potenciales esperando que tú elijas ser como quieras ser en cada momento presente. Ninguna otra definición puede abarcar en palabras la inmensidad que realmente somos.

Somos libres, somos indefinibles, ilimitados e infinitos. Somos nada. Cualquier identificación diferente no es quien realmente somos. Somos dioses que andamos con los ojos vendados, incapaces de darnos cuenta de que lo somos. Nuestra mente es parte de la MENTE de Dios.

Es el momento de redescubrir quiénes somos y de desaprender casi todo lo que creemos que sabemos acerca de nosotros.

¿Quién eres? No «soy» porque me transformo a cada instante.

Yo soy quien soy

El ermitaño

En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó:

¿Acaso eres un visir?

Mi rango es superior al de visir repuso el ermitaño.

¿Acaso eres un primer ministro?

Mi rango es superior al de primer ministro.

Enfurecido, el primer ministro inquirió:

¿Acaso eres el mismo rey?

Mi rango es superior al del rey.

¿Acaso eres Dios? preguntó mordazmente el primer ministro.

Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó:

¡Nada es superior a Dios!

Y el ermitaño dijo con mucha calma:

Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo.

Cuando eres «nada» la Divinidad puede devolverte el vivir con su luz de amor y darte la inspiración.

Tendemos a confundirnos con quienes creemos ser, perdemos nuestra verdadera identidad y la sustituimos por los roles y personajes que desempeñamos. Cuando nos identificamos con aquello que creemos ser, perdemos claridad, nos ofuscamos y nos llenamos de problemas. Por eso es muy importante marcar separación entre lo que hacemos y tenemos, y aquello que somos. Ser no es tener, ser no es hacer.

Eres un humano divino creando la magia de ser tú; cada vez que sientes miedo, temor en todas sus manifestaciones, ya sea por medio de la rabia, odio, preocupación, etc., una parte de ti te está indicando que estás desalineado con tu ser real. Cada miedo que tienes viene de una identidad asumida y lo único que tiene que cambiar es quien estás siendo en ese instante y por lo tanto, tu percepción del mundo que ves. Tu valor no radica en tus logros, ni tus logros son una medida de tu valor ni de quién eres. Quien eres no tiene absolutamente nada que ver con lo que crees, con lo que haces, con tus conocimientos, con tu historia, lo que posees, lo que piensas, dices o actúas. Esas son solo las experiencias que viniste a desarrollar en tu vida para reinventarte continuamente en un nuevo ser en expansión. Tú escogiste en cierto nivel estar aquí, ahora, y experimentar en este mismo instante la vida que estás experimentando y continuamente decides y te reinventas nuevamente.

El universo entero conspira en favor tuyo cuando estás alineado con tu verdadero ser y no cuando crees ser aquello que no eres. Rendirte a lo que realmente eres crea automáticamente la alineación y el equilibrio.

Al limpiar nuestras creencias nos volvemos libres, mientras tanto no lo somos aunque creamos que sí; mientras no lo hagamos permaneceremos esclavos de lo que creemos que somos. Este libro te ayudará a encontrarte en todos los aspectos y juntos vamos a ver las herramientas que te ayuden a retornar a ti.

De acuerdo con el Dr. Len¹ (Maestro y difusor del Ho’oponopono) ¿Quién soy Yo? es la pregunta más importante de todas y la que nos trae claridad, pero desafortunadamente la mayoría de la gente no sabe quién es y anda confundida en la vida creándose más problemas. Él dice que si supiéramos quiénes somos tomaríamos la total y completa responsabilidad por todo lo que experimentamos en la vida.

Somos réplicas y extensiones de la fuente, de Todo Lo Que Es. Cada ser en sí contiene Todo Lo Que Es, la Divinidad en cada uno de nosotros. Cualquier manifestación externa existe, literalmente, dentro de cada uno de nosotros. Tu cuerpo, tu realidad externa, está toda dentro de tu conciencia. Toda la realidad existe dentro de ti.

Soy Todo Lo Que Es

El gran olvido

«Yo no soy lo que me pasó, soy lo que decido ser».

Carl Gustav Jung

LO QUE OCURRÍA ANTES DE NACER Y LO QUE OCURRIRÁ cuando ya no estemos aquí es una gran incógnita para muchos. La ciencia apenas hace algunas conjeturas, pero le resulta imposible demostrar si hay o no alguna forma de conciencia después de la vida, entonces ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. Las antiguas tradiciones orientales así como la enseñanza del Ho’oponopono proveniente de Hawái sostienen que la existencia continúa, venimos una y otra vez. Hubo un antes y hay un después en nuestra percepción lineal secuencial. Fuimos y siempre seremos. La ciencia ha demostrado que el tiempo y el espacio, como nosotros lo percibimos, no existen. Entonces todo lo que sucede, incluidas las múltiples vidas que vivimos, ocurre en este instante continuo.

El médico cardiólogo neerlandés Pim Van Lommel, conocido por su trabajo científico sobre personas declaradas fallecidas y que luego regresaron a la vida, afirma: «La conciencia es como un radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte solo es un cambio de conciencia, una transición. Solo morimos en una dimensión para pasar a otras». También el médico británico Sam Parnia, del hospital de Southampton, Gran Bretaña, en su investigación sobre pacientes declarados clínicamente muertos, constató que siete de estos pacientes declararon tener recuerdos exactos de lo ocurrido cuando su cerebro no funcionaba e incluso cuatro de ellos recordaban los sentimientos de alegría, paz y armonía que vivieron en esos momentos críticos.

También es conocido el impresionante testimonio de Anita Moorjani a través de su libro Morir para ser yo, donde relató su extraordinaria experiencia de no solo haber regresado de la muerte, sino también de curarse completamente de un cáncer terminal y de sus impresionantes malformaciones físicas, a los pocos días de volver.

Hay muchísimos testimonios bien documentados por investigadores y médicos, pero la ciencia en líneas generales ignora estas informaciones proponiendo todo tipo de explicaciones no comprobadas a estos fenómenos. También hay testimonios de personas que tienen recuerdos de vidas pasadas, de forma espontánea (sobre todo en niños) o inducidos a través de hipnosis regresiva.

Existen muchas personas con facultades especiales o que tienen muy desarrolladas la capacidad de ver y de sentir, y algunos incluso de comunicarse con seres de otras dimensiones, entidades y extraterrestres. Yo no era una gran creyente de esto hasta que conocí a Bashar, y a muchos otros seres canalizados, a través de lecturas, videos y grabaciones. Presencié canalizaciones en vivo (un intercambio «externo» con otra entidad) y le di mi atención y credibilidad a aquellas cuya información resonaba fuertemente conmigo y era útil para mejorar nuestra experiencia en la tierra. Varias de ellas me permitieron hacerme una imagen de cómo es nuestra transición hacia la vida.

Antes de llegar al plano físico, provenientes del gran viaje del espíritu, y antes del momento del nacimiento, producto de un acuerdo previo, olvidamos toda la información referente a quiénes somos y de dónde venimos. Nacemos prácticamente sin memoria, sin recuerdos.

Antes de realizar este viaje, desde el nivel espiritual hacemos una elección. Voluntariamente elegimos vivir la experiencia de la realidad física en este plano como seres humanos.

La vida en la Tierra es una credencial, aquí venimos a experimentarnos de cierta manera, venimos a tomar un curso elegido para almas valientes que aceptan y desean entrar usando filtros y experimentar la dualidad. En verdad, nacer en el reino de lo físico pareciera ser más traumático que regresar al reino espiritual. De hecho, el abandono de lo físico se puede describir apropiadamente como «volver a casa».

Una vez hecha la elección, en nuestro trayecto hacia el mundo terrenal, que es de muy baja densidad y procedentes de un lugar no físico de muy elevada frecuencia que es el plano del espíritu, atravesamos un umbral en nuestro descenso hacia la vida, por así decirlo. Es una capa intermedia que posee una gran similitud a la de la realidad física de la tierra. En esta capa intermedia, de menor densidad que la tierra, es donde se fijará en nosotros una especie de plantilla con las informaciones básicas necesarias que nos ayudarán a prepararnos para la vida física. Esta plantilla es el equivalente al formateo de un disco duro, es donde se imprimirán en nosotros los anteproyectos, las condiciones y acuerdos colectivos generales. En este proceso tiene lugar un estado en el que se realizan intrincados planes y acuerdos, allí se crearán las bases para ciertos escenarios que experimentaremos luego en la realidad física por venir.

Al crear estos escenarios a explorar y al absorber los acuerdos colectivos, circunstancias y condiciones junto con las reglas del juego sobre la naturaleza de la realidad física, son creadas también las funciones automáticas de la mente, y los patrones de comportamiento para poder concentrarnos en los propósitos que inicialmente decidimos experimentar.

Elegimos el patrón astrológico que mejor nos permitirá crecer. Son pautas que representan el temperamento, la personalidad y sintonía mental óptimas. También elegimos el género, la raza, el cuerpo físico. Seleccionamos el ámbito y las condiciones (padres, familia, lugar, época, etc.) que nos permitirán perfeccionarnos y cumplir con lo que esperamos realizar.

Según Edgar Cayce, quien nació en los Estados Unidos en 1877 y fue considerado como uno de los talentos psíquicos más notables de todos los tiempos, la concepción del niño no comienza cuando el esperma y el óvulo se encuentran. Empieza mucho antes, cuando la madre y el padre comienzan a pensar vivir la vida juntos. Lo que piensan los padres, lo que está en sus mentes, lo que se encuentre en el interior de sus corazones influirá en el alma que atraerán para su encarnación en el embrión físico.

En el descenso a la vida física, al atravesar la capa intermedia, la conciencia individual se impregnará de la experiencia de la dualidad, la separación, la gravedad, el espacio y el tiempo, olvidando totalmente que somos seres eternos, para tener esta experiencia humana y así se va a ir cristalizando la conciencia en la materia creando una estructura particular e individual.

Antes de reencarnar en la tierra, solo una porción de nuestra alma viene con nosotros, la porción que puede mantenerse en un cuerpo físico. Antes del descenso a la realidad física, el alma que todos llevamos dentro deja un trocito en casa, una parte de ella se bifurca en una matriz para dar origen a la mente superior, lo que llamamos el Yo superior, que quedará en esta otra dimensión donde el tiempo y el espacio no se experimentan como en la vida física. Esa parte de nosotros que no descendió es específica para cada quién y tendrá la función de guiarnos durante toda la experiencia de vida en la tercera dimensión. Es con esa parte de nosotros mismos como nos convertimos en una persona completa.

Mientras tanto, en la tierra, en el vientre de mamá, se va formando el embrión, se van condensando todos los proyectos que trajimos con nuestro espíritu, uniéndose a la materia, al cuerpo, a la formación del cerebro, a las células para crear el mejor cuerpo físico y personalidad posibles que se adapten a los propósitos que vinimos a experimentar. Allí se van formando las conexiones neurológicas del cerebro que han sido establecidas y trazadas como en un mapa.

Una vez que esté formada la glándula pineal en el embrión, será por allí por donde toda esta información descenderá y se incorporará al ser por nacer. La glándula pineal es la puerta que nos une a otras realidades y es por la que desciende y se incorpora el espíritu del

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre ¿Quién eres? Más allá del Ho ́oponopono

4.5
24 valoraciones / 7 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Un libro que te sumerge a una paz y tranquilidad indescriptible, de fácil lectura, gracias y felicitaciones a la autora!
  • (5/5)
    Un libro hermoso, lleno de sabiduría, amor y mucha paz
  • (5/5)
    Es hermoso es muy bueno para entender lo más simple de la vida, quiero volver a leerlo
  • (5/5)
    Llega a lo mas profundo y si, terminas el libro viendo las cosas un poco mas claras. Me da mucha paz su lectura. Lo recomiendo
  • (2/5)
    Dificil de leer. Las palabras estaban muy juntas. Es una pena, parecía interesante.
  • (5/5)

    Esto le resultó útil a 1 persona

    En una manera sencilla y armoniosa describe el camino hacia La Paz de nuestro yo a través del despertar de la conciencia. Gracias por este libro, gracias.

    Esto le resultó útil a 1 persona

  • (5/5)

    Esto les resultó útil a 2 personas

    excelente...

    Esto les resultó útil a 2 personas