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El Lado Oscuro De Disney

El Lado Oscuro De Disney

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El Lado Oscuro De Disney

valoraciones:
3/5 (2 valoraciones)
Longitud:
232 páginas
2 horas
Publicado:
Oct 27, 2014
ISBN:
9781633393110
Formato:
Libro

Descripción

¡El lado oscuro de Disney destapa todos los consejos, trucos, timos y testimonios que a ellos no les interesa que conozcas! Su autor, Leonard Kinsey, sin ningún miedo de ofender al público familiar al que se dirigen el resto de guías sobre Disney, revela a los viajeros más intrépidos los detalles más sórdidos, obscenos y divertidos de los entresijos de Walt Disney World.
Reventa ilegal de entradas, exploración de terrenos fuera del alcance de los visitantes, drogas, desenfreno… Esta guía absolutamente extraoficial cambiará la manera en que imaginas tus vacaciones en el que se define como “el lugar más feliz del mundo”.
“¡Haz las maletas y deja a los niños en casa de la abuela, porque El lado oscuro de Disney convertirá tus próximas vacaciones a los parques Disney en las mejores de la historia!”.-Chris Mitchell, autor del libro Cast Member Confidential
Publicado:
Oct 27, 2014
ISBN:
9781633393110
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El Lado Oscuro De Disney - Leonard Kinsey

temático

Diseño de la cubierta: Pentakis Dodecahedron

Fotografía de la cubierta: Alan Partlow

Modelo de la cubierta: Draven Star

Edición: Hugh Allison

Traducción: Natalia Águeda Guio

Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibido, sin la expresa autorización escrita del autor, todo tipo de reproducción de cualquier parte de este libro, ya sea mediante procedimientos electrónicos o mecánicos, incluidos los sistemas de almacenamiento y recuperación de información. La única excepción permitida será la reproducción de breves extractos en reseñas del libro.

Ni The Walt Disney Company ni sus filiales autorizan, patrocinan ni apoyan la publicación de este libro. Se trata de un libro no oficial y no autorizado, no de un producto Disney. La mención de nombres y lugares asociados con The Disney Company y sus empresas subsidiarias no tiene por objeto infringir ningún copyright o marca registrada de The Disney Company, sino que tiene fines educativos o humorísticos. Las opiniones y afirmaciones expresadas tanto en las citas como en el resto del texto de este libro reflejan exclusivamente las opiniones del autor y de las personas citadas y pueden no corresponderse con las opiniones o políticas de The Disney Company y sus empresas subsidiarias, ni de Bamboo Forest Publishing.

Pese a los esfuerzos de la editorial y del autor de este libro por que la información recogida en el mismo fuera correcta a la fecha de su publicación, ni la editorial ni el autor serán responsables, renunciando así expresamente a toda responsabilidad ante terceras partes, ni de las pérdidas o los daños derivados de errores, omisiones, información engañosa, ni de cualquier tipo de trastorno que se pudiera producir en el viaje de los lectores por dificultades laborales o financieras, se produzcan estos errores u omisiones por negligencia, accidente o por cualquier otra causa.

Cualquier descripción de actividades ilegales que aparezca en el libro tiene fines exclusivamente educativos o de entretenimiento. Ni la editorial ni el autor apoyan, defienden, fomentan ni promueven ningún acto ilegal de los descritos en este libro. En ningún caso la editorial o el autor se harán responsables de ninguna actividad ilegal realizada por los lectores de este libro. En otras palabras, si te pillan y acabas en la cárcel, ¡no es nuestra culpa!

Visítenos en www.darksideofdisney.com

Primera edición: agosto de 2011

Última actualización: febrero de 2014

Índice

Introducción

Capítulo 1: Walt Disney World tirado de precio

Cómo llegar

o       Conducir es de perdedores

o       La mejor opción: Southwest

o       Montarse borracho en el Disney’s Magical Express

Dónde alojarse

o       Alojarse fuera de los parques: una odisea

o       Pagar por un hotel de lujo menos que por uno económico

Entrada a los parques

o       Cómo colarse

o       Entradas gratis por asistir a presentaciones de multipropiedad

o       Hacerse amigo de un empleado sénior

o       El timo de la reventa de entradas

Aparcamiento gratuito

o       En los resorts

o       El Diamond Pass de la AAA

Comer y beber en los parques

o       El plan de comidas gratis... ¡no es gratuito!

o       Comida barata o incluso gratuita para borrachuzos y glotones

o       Pedidos de comida y neveras compartidas

Souvenirs y merchandising

o       Los productos Disney: todo un robo

o       Compartir PhotoPass

Pasárselo bien sin gastarse un duro

o       De bar en bar con el monorraíl

o       Paseos en barco gratuitos

o       Colarse en las piscinas

Capítulo 2: Sexo, drogas y rock & roll

Sexo

o       En la habitación del hotel

o  En cualquier otro lugar del resort

o       En los parques

o       Encontrar a alguien con quien acostarse

o       Actividades alternativas

o       Como último recurso...

Droga

o       Dónde conseguirla

o       Cómo colocarse en los parques sin ningún riesgo

o       Los 5 mejores y peores sitios a los que ir colocado

Rock & roll

o       Locales de rock en los parques

o       El Eat to the Beat del festival Food and Wine

o       Los conciertos nocturnos de Epcot

Capítulo 3: Trucos, consejos, tretas y... bichos

Ponerse en primera fila con una silla de ruedas

Tomar el Resort Monorail

El sistema de refill

Los riesgos del FastPass+ y las NextGen Magic Bands

El timo del intercambio de pines

Chinches y otros bichos

Capítulo 4: Explorando las zonas restringidas

Colarse en los túneles subterráneos

El backstage de Epcot

Entrevista a Shane Perez

Entrevista a Hoot Gibson

Epílogo

Agradecimientos

Índice temático

Introducción

Tienes entre tus manos la llave que te abrirá las puertas a unas vacaciones en Walt Disney World sin precedentes.

Independientemente de lo que ganes, las veces que hayas estado o cuantísimo odies la canción It’s a Small World, este libro te mostrará el parque de atracciones desde un punto de vista único, excitante y, que quede claro, completamente NO autorizado por parte de Disney. En estas páginas encontrarás las mejores opciones en materia de vuelos, restauración y alojamiento —trucos que no aparecen ni en las guías oficiales ni en la mayoría de foros y páginas web no oficiales—, además de los mejores lugares donde tener sexo, consumir drogas o disfrutar de un atrevido espectáculo donde las mujeres acaban lanzando su ropa interior al escenario. Leerás el testimonio de personas que han logrado bajar de vagones de atracciones y descubierto zonas fuera del área abierta al público, que han atravesado a nado lagos infestados de cocodrilos y descubierto ruinas en parques abandonados y que han esquivado al personal de seguridad y accedido a los túneles subterráneos que atraviesan el subsuelo del Magic Kingdom. Encontrarás trucos para evitar tanto a la fauna salvaje de Florida como a los peligrosos estafadores que te esperan como moscas en Orlando, deseando hacerse con el dinero que tanto te ha costado ahorrar, con trucos como la venta de souvenirs falsificados, la reventa ilegal de entradas y las tácticas de venta agresiva que emplean en sus presentaciones de multipropiedad.

He recopilado toda esta información después de 33 años visitando los parques de Walt Disney World, lo que me ha sido posible gracias a que nací en Clearwater, Florida, y a que mi madre compartía mi obsesión por el mundo Disney. A pesar de que pertenecíamos claramente a la clase media-baja, ella trabajaba mucho para poder regalarnos a mi hermana y a mí cada Navidad el Four Season Salute Pass, que nos permitía visitar los parques tanto como quisiéramos durante los meses de temporada baja. Y la verdad es que sí que íbamos con bastante frecuencia. Viviendo a dos horas de Orlando, íbamos al menos una vez al mes, e incluso varias veces nos alojamos en el que por aquel entonces era el único complejo turístico asequible dentro de los parques, el Caribbean Beach Resort.

No recuerdo mi primera visita al Magic Kingdom, tan solo tenía 16 meses, pero he visto fotos y se me ve emocionado de narices. Lo que sí recuerdo es mi entusiasmo cuando, con seis años, encontré un libreto promocional del EPCOT Center, que le habían enviado a mi profesora y que había acabado en la biblioteca, donde cualquier mocoso de mi clase podía hacerlo trizas. Robé el libro de inmediato y pasé horas y horas empapándome del arte de concepto, convencido de que ese parque era el mejor lugar del mundo. Por suerte, mi madre era directora de una guardería y, ya que EPCOT en esa época se autodefinía como un centro de aprendizaje —aunque ya hace mucho tiempo que no lo es—, tras mucho suplicarle, consiguió entradas para la inauguración. Recuerdo que en mi primera visita a EPCOT me quedé fascinado al ver en vivo y en directo el arte de concepto del que tanto me había empapado, y aluciné con la arquitectura, la robótica y su brutal visión del futuro. Fue ese día el que me enamoré de los ordenadores y me convertí en un freak de por vida. Recuerdo salir de allí con el convencimiento más absoluto de que ese era el mejor lugar del mundo. Y lo sigo pensando a día de hoy.

Porque, quiero dejarlo claro desde este momento, ¡me encanta Walt Disney World! Conozco los parques como la palma de mi mano y podría andar por ellos con los ojos cerrados, tan solo guiándome por los magníficos olores y sonidos que crean los Imagineers, esos genios creativos expertos en combinar tecnología de vanguardia con grandes dosis de fantasía. Allí uno tiene una sensación de bienestar, una sensación como la de estar de vuelta en casa. Pero precisamente cuando vuelvo allí donde pasé mi infancia, todo ha cambiado. Ya no están los bosques donde solía jugar, hay una carretera sobre el lago donde pescaba y han pintado mi casa de rosa brillante. No queda nada familiar, agradable. Sin embargo, Walt Disney World pocas veces cambia, siempre que voy encuentro esas vistas, sonidos y olores que me transportan de inmediato a esa época de mi vida en la que no había preocupaciones. Y cuando algo cambia, cuando la compañía la caga, como cuando tiraron abajo la atracción de Horizons en Epcot, al menos sé que no soy el único que sufre esos cambios, que hay otras miles de personas en todo el mundo que comparten mi descontento.

También hay que decir que soy un gran fan del propio Walt Disney, que me trago todos y cada uno de los documentales y de las biografías suyas que encuentro. Considero una gran fuente de inspiración tanto su vida, como su determinación contra viento y marea y su pensamiento avanzado y visionario, no solo en materia de entretenimiento familiar sino en relación con el ser humano y su futuro. Al ver el último vídeo de Epcot y leer sus últimas entrevistas, parecía estar capacitado para redefinir de principio a fin la vida en la ciudad, introduciendo todo un cambio en el pensamiento y en las reglas del juego. Y yo creo que lo habría conseguido. Podría haber sacado algo de todas esas ideas que tenía en mente, pero es una lástima que Roy Disney y Card Walker tuvieran que tirar del carro y tratar de sacar algo adelante sin su líder al frente. Es una pena que hayamos acabado con un Walt Disney World a medio acabar en Kissimmee, perfecto pero solo a medias. Pero incluso esa media perfección ya es la leche.

Así que no, ni se la tengo jurada a Disney ni el objetivo de este libro es tratar de hundir a la compañía o disuadir a la gente de ir a conocer sus parques temáticos. De hecho, todo lo contrario. Escribí este libro como respuesta a la pregunta que tantos idiotas me han hecho una y otra vez: «¿En serio vas a ir otra vez? ¿Por qué sigues yendo a ese sitio para críos?», tras lo que negarían con la cabeza y enfilarían a Aspen o a Las Vegas por vigésimo octava vez para disfrutar de sus vacaciones para adultos.

Sinceramente, admito que hubo un momento en el que yo también pensaba así. Por muy fan que fuera de Walt Disney World, a los dieciséis años ya estaba hasta las narices de ir, puesto que ya había estado más de cien veces en los tres parques que había en aquella época. Así que probé a hacer cosas alternativas cada vez que me llevaban allí a rastras y empecé a reunir algunos de los trucos que aparecen en este libro. En realidad, esta idea no tomó forma hasta que, en la universidad, me vi desesperado por encontrar temas con que llenar cada día la programación del canal de televisión de la facultad que yo dirigía. Pensaba volver a casa para pasar las vacaciones de inicio de la primavera, así que tuve una idea brillante: iría a World Disney World y grabaría todas las chorradas que llevaba años haciendo con mis amigos y las pondría en la televisión de la facultad en formato de documental, en varias partes. Y así fue como surgió El lado oscuro de Disney. Hasta puse a Campanilla en los títulos de crédito iniciales metiéndole su varita mágica a un tío por el culo. Nadie me dijo nunca nada sobre ello y, en verdad, aunque se retransmitió más de doscientas veces en cada uno de los dormitorios del campus, sigo sin tener tan claro que hubiera alguien que lo viese. ¿A qué universitario en su sano juicio le interesaría Walt Disney World? A la mayoría lo único que le importaba era el sexo, las drogas y el rock & roll. ¡Y eso era de lo que yo hablaba! Eso sí, siempre que ocurriera en Walt Disney World. En la universidad no mojé tanto como me hubiera gustado.

A pesar de todo, por mucho que me guste Walt Disney World, no iría tan a menudo como voy si no fuese por los trucos de este libro. Vale que las atracciones ya de por sí están muy bien, que hace falta montarte en la Big Thunder Mountain millones de veces para que te deje de parecer divertido, pero te aseguro que montar hasta el culo de setas mientras te frotan la lámpara mágica lo convierte en una experiencia totalmente diferente. Es por eso que recopilo en este libro mis más de veinte años sobrepasando los límites cada vez que iba a Walt Disney World, en busca de unas vacaciones únicas y emocionantes. Para quien fue de pequeño, comparto por primera vez todos estos trucos para animarte a volver a los parques, a disfrutar de la magia que te transmitieron esa primera vez. Todos tenemos al niño que hemos sido escondido en el fondo de nuestro corazón, deseando recuperar la emoción por lo nuevo que sentíamos casi a diario a esa edad, pero sabiendo que tienes cerca la comodidad y la seguridad de tu hogar. Porque todo el mundo se siente como en casa en Walt Disney World, desde jóvenes hasta ancianos, y a pesar de lo fríos que podemos volvernos cuando alcanzamos la madurez, pienso de verdad que es el mejor sitio para recuperar la emoción y la capacidad de asombrarnos que teníamos en nuestra infancia. Si a eso le añadimos sexo, alcohol y desenfreno, el resultado serán unas vacaciones alucinantes.

Capítulo 1

Walt Disney World tirado de precio

Para qué negarlo, unas vacaciones en Walt Disney World son casi prohibitivas. Entre billetes de avión, hotel, aparcamiento, souvenirs y comida, los gastos se te acaban yendo de las manos en cuanto te descuidas. Mucha gente pasa años ahorrando para poder visitar algún día los parques de Disney y, aún así, después se alojan en los hoteles más económicos —o incluso fuera de los parques, ¡ufff!—, no comen otra cosa más que comida rápida y ni le llega para el Park Hopper, que te permite ir a más de un parque en un mismo día. ¿Y comprar regalos? Ni pensarlo. ¿Cuántas veces habré oído en la tienda Mouse Gear a niños llorando y a sus padres diciéndoles «¡No pienso pagar 30 pavos por unas estúpidas orejas de ratón!»?

Que quede claro que yo no ando sobrado de pasta, de hecho, todo lo contrario. Pero, cuando voy, me gusta hacerlo con clase y, como voy una vez al año como mínimo, pierdo el culo por reunir

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Lo que piensa la gente sobre El Lado Oscuro De Disney

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