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Devocional en un año para mujeres

Devocional en un año para mujeres

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Devocional en un año para mujeres

valoraciones:
4/5 (10 valoraciones)
Longitud:
835 páginas
12 horas
Publicado:
Nov 1, 2012
ISBN:
9781414377896
Formato:
Libro

Descripción

El Devocional en un año para mujeres le brinda la oportunidad de pasar tiempo con Dios cada día, respirar profundamente y aferrarse a la paz que únicamente Dios puede ofrecer. Le encantará la fresca perspectiva escrita por una mujer, para las mujeres. Cada día se centra en un verso clave de la Biblia y en un breve e inspirador pensamiento devocional para el resto del día que la mantendrá conectada con Dios y la acercará más a su Palabra día tras día.

The One Year Devotions for Women is a chance to spend time with God every single day, to breathe deeply and grab onto the kind of peace that only God can offer. You’ll love the fresh perspectives written by a woman, for women. Each day focuses on a key verse in the Bible and an inspiring devotional thought for the day that will keep you connected with God and will draw you to God’s Word day after day.
Publicado:
Nov 1, 2012
ISBN:
9781414377896
Formato:
Libro

Sobre el autor

Jill Briscoe was born in Liverpool, England, in 1935. Educated at Cambridge, she taught school for a number of years before marrying Stuart and raising their three children. In addition to sharing with her husband in ministry with Torchbearers at Capernwray in England, and in pastoring a church in the United States for thirty years, Jill has written more than forty books, travelled on every continent teaching and encouraging, served on the boards of Christianity Today and World Relief, and now acts as executive editor of a magazine for women called Just Between Us. Jill can be heard regularly on the worldwide media ministry Telling the Truth. She is proud to be called “Nana” by thirteen grandchildren.


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Devocional en un año para mujeres - Jill Briscoe

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Introducción

Cuando David escribió el Salmo 23, ilustró a un buen pastor guiando a sus ovejas para que descansaran en verdes prados cerca de arroyos tranquilos. El Señor es nuestro Pastor y nosotras somos sus ovejas. La comida espiritual que él nos provee se encuentra en los verdes prados de las Escrituras. A medida que lo seguimos y nos alimentamos de los pasajes de la Biblia, ¡descubriremos que nuestras fuerzas se renovarán todos los días de nuestra vida! Siempre habrá allí un pensamiento fresco para nosotras, una verdad que debemos volver a aprender o un discernimiento que no habíamos experimentado antes.

Sin embargo, a veces es difícil saber cómo seguir al Pastor, o encontrar los verdes prados a los que él quiere guiarnos. Es por eso que publicamos el Devocional en un año para mujeres. Está diseñado para ayudar a las mujeres a leer las Escrituras en forma regular y para descubrir que lo que Dios les dijo hace tantos años a David y a todos los otros escritores bíblicos todavía nos habla a las mujeres de hoy en día.

A medida que vayas a esos verdes prados buscando una palabra de consuelo, dirección o instrucción, encontrarás pasajes bíblicos relevantes y explicaciones útiles que te ayudarán a aclarar la verdad de la Biblia, a comprender su mensaje y a aplicarla a tu vida diaria.

Quiera Dios que tu copa se desborde de las bendiciones de Dios a medida que te alimentas en las páginas de la Palabra de Dios, captas su significado y adoptas su verdad.

Jill Briscoe

1 de enero   2 de enero   3 de enero   4 de enero   5 de enero   6 de enero   7 de enero   8 de enero   9 de enero   10 de enero   11 de enero   12 de enero   13 de enero   14 de enero   15 de enero   16 de enero   17 de enero   18 de enero   19 de enero   20 de enero   21 de enero   22 de enero   23 de enero   24 de enero   25 de enero   26 de enero   27 de enero   28 de enero   29 de enero   30 de enero   31 de enero

1 de enero

LEE: Génesis 1:1-25

ELOHIM

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.

GÉNESIS 1:1

El nombre Elohim, que se ha usado 2.500 veces en el Antiguo Testamento, revela el maravilloso poder de Dios. El es la palabra hebrea para fortaleza mientras que alah u oah significa fidelidad. La fidelidad de Dios comienza nueva todos los días (Lamentaciones 3:23). Dios es siempre inédito, jamás anticuado. Podemos contar con eso.

La Biblia no es un libro científico de texto, sino un libro acerca de la fe. No nos dice cómo se hacen las cosas en los cielos, sino cómo ir al cielo. También nos dice quién creó los cielos y quién los sostiene con el gran poder de su palabra (Hebreos 1:3).

Conocemos a Elohim por primera vez en Génesis. Al principio, cuando comienzan los días y las noches, las flores y los árboles, los peces y los animales mamíferos, él nos dice por su nombre que es el Creador de todo. Dios es lo suficientemente poderoso como para crear miríadas de universos y mantenerlos a todos girando en el espacio a la velocidad perfecta.

¿Qué significa eso para mí? Me da confianza. Me dice que si Dios hizo el mundo, ¡él puede hacer que mi mundo gire con mayor armonía de la que yo haya podido crear! Me da algo —Alguien— en quien puedo depender. Si Dios es la fidelidad perfecta y es quien me renueva sus promesas todas las mañanas, entonces puedo dormir en paz todas las noches. Puedo conocer a Elohim; puedo confiar en Elohim; ¡Elohim está aquí!

2 de enero

LEE: Génesis 3:1-24

PASOS DIABÓLICOS

La serpiente era el más astuto de todos los animales que el SEÑOR Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: ¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?

GÉNESIS 3:1

A Satanás se le llama la serpiente tanto en Génesis como en Apocalipsis (Apocalipsis 12:9). En un escalofriante capítulo del Génesis vislumbramos sus poderes. Lo vemos como alguien malicioso, elocuente, mentiroso, estafador y destructor, y enemigo del Señor Jesucristo.

El error de Eva fue seguirle la corriente. Ella no podía enfrentarlo y tampoco podemos hacerlo tú o yo. El segundo Adán, Jesucristo, se enfrentó a Satanás y resistió las tentaciones que le presentó (Mateo 4:1-11). Jesús venció y destruyó a Satanás en la cruz del Calvario. Gracias a la victoria de Cristo, los creyentes verdaderos tienen el mismo poder para vencer.

Se nos promete discernimiento para vencer las artimañas de Satanás, verdad para contrarrestar sus mentiras y armas para pelear las batallas invisibles del espíritu (Efesios 6:12-18). Si peleamos contra el diablo en nuestra propia fuerza como hizo Eva, no vamos a ganar; pero esto es más fácil de decir que de hacer. Me gusta la historia del niño que le dijo a su maestra de la escuela dominical que cuando Satanás golpeaba a la puerta de su corazón, él enviaba a Jesús para que le contestara. Eso es muy sabio. La serpiente es más fuerte que todas nuestras mejores intenciones, pero Dios es más fuerte que todas las peores artimañas del diablo.

¿No crees que Satanás existe? Entonces ¡estás completamente engañada! La Biblia muestra sus pasos diabólicos desde Génesis 3 hasta Apocalipsis 20. Jesús creyó en la existencia del diablo y nos mostró la manera de contrarrestar sus artimañas con la verdad que siempre triunfará.

3 de enero

LEE: Génesis 5:18-32

DIRECTO A SU HOGAR

Enoc vivió . . . andando en íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó.

GÉNESIS 5:23-24

Enoc era un amigo fiel de Dios, que vivía en contacto permanente con el Señor (Génesis 5:24). La versión Reina-Valera 1960 lo expresa de esta forma: Caminó, pues, Enoc con Dios. Otra forma de decirlo es que tenía comunión con Dios. ¡Su constancia en la comunión con Dios nos da algo en qué pensar! Al final de su vida, después de haber vivido 365 años, tuvo la bendición de ser llevado al cielo de manera sobrenatural.

Un día desapareció, porque Dios se lo llevó (Génesis 5:24). Un momento estaba y al siguiente había desaparecido. Parecía que los dos —Dios y Enoc— habían caminado tanto juntos a través de la vida, deleitándose en su mutua compañía, que un día, mientras caminaban, Dios le dijo a Enoc: Es tarde, ¿por qué no vienes a mi hogar esta noche? ¡Y fueron directo a su hogar! La vida fructífera, fiel y bendecida de Enoc nos muestra lo que es la verdadera amistad con Dios.

¿Disfrutamos de esa intimidad con Dios? Caminar con Dios nos habla de cultivar compañerismo con Dios, de comunión, de un andar sereno y plácido, compartiendo con nuestro Creador por el camino de la vida. Implica permanecer honestos con nuestro Acompañante celestial; hablarle de nuestros sentimientos heridos y de los malentendidos que estamos sufriendo. Compañerismo significa amor para comprender, e interés en los pensamientos y sentimientos de otra persona. Cuando caminemos con Dios todos los días de nuestra vida, nos encontraremos caminando directo al hogar.

4 de enero

LEE: Génesis 6:1-22

LUCHANDO CON EL ESPÍRITU

Entonces el SEÑOR dijo: Mi Espíritu no tolerará a los humanos durante mucho tiempo, porque solo son carne mortal. En el futuro, la duración de la vida no pasará de ciento veinte años.

GÉNESIS 6:3

Dios se disgusta con nosotros a veces. Lucha con nosotros y nos muestra la manera de vivir, de movernos, de ser y de adorarlo. Él lo hace de la forma en que hace las cosas grandes: mediante su Espíritu.

En el libro del Génesis se nos dice que el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas (Génesis 1:2). El ángel que anunció la Encarnación le dijo a María: El Espíritu Santo vendrá sobre ti (Lucas 1:35). Cuando Jesús fue adulto, estaba lleno del Espíritu Santo. . . . Y el Espíritu lo llevó al desierto para ser tentado por el diablo durante cuarenta días (Lucas 4:1). Cuando fue tentado, Jesús resistió a Satanás en el poder del Espíritu. Jesús, por el poder del Espíritu eterno, . . . se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados (Hebreos 9:14). El Espíritu fue el que levantó a Jesús de los muertos (Romanos 8:11). Jesús trabaja con el Espíritu en la obra de regeneración, para ofrecer vida eterna a hombres y mujeres.

Sin embargo, los hombres y las mujeres no siempre le permiten al Espíritu de Dios que obre en sus vidas. Cuando Dios hace una obra grande, la hace por medio de su Espíritu. ¡Una de las cosas grandes que él hace es transformar a las personas egoístas en serviciales! Por cierto que eso es lo que dice la Biblia: Todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado! (2 Corintios 5:17).

La obra del Espíritu Santo es luchar con nosotros para llevar a cabo esa regeneración creativa en nuestras vidas.

5 de enero

LEE: Génesis 6:1-22

UN PLACER O UN DOLOR

Pero Noé encontró favor delante del SEÑOR.

GÉNESIS 6:8

Noé fue un hombre que le agradaba a Dios. Nosotros somos alguien que agrada a Dios o que le produce dolor. ¿Cuáles son los requisitos para ser un placer para Dios, para disfrutar de una amistad íntima con el Señor?

En primer lugar, debemos averiguar cómo podemos ser un placer para el Señor. A veces en realidad queremos agradarle, pero no nos molestamos en averiguar cómo hacerlo. Estamos mucho más interesados en cómo Dios nos puede agradar a nosotros. Lo primero que le agrada a Dios es nuestro comportamiento correcto; nuestra manera santa de vivir aun cuando nadie alrededor de nosotros se esté comportando bien.

Noé fue el único hombre verdaderamente recto que vivía en la tierra en aquel tiempo (Génesis 6:9), porque Noé conocía y entendía a Dios. No era fácil. Es difícil ser la única persona que agrada a Dios cuando todos los demás no se preocupan por hacerlo. ¿Cómo era la sociedad en la que vivía Noé? El crimen iba en aumento porque todos en la tierra eran corruptos (Génesis 6:12). Dios vio que la tierra estaba totalmente corrompida. Noé era amigo de Dios mientras que el resto eligió la amistad del diablo. Sin embargo, Noé trató de conducir siempre sus asuntos según la voluntad y los mandamientos de Dios (Génesis 6:9, 22).

¿Nos importa más agradarle a Dios que agradar a otras personas o agradarnos a nosotros mismos? ¿Vemos al mundo lleno de personas corruptas, tal como Dios lo ve, y nos ponemos al lado del Señor? ¡Entonces podemos llamarnos amigos de Dios! Cuando Dios nos mira, ¿somos un placer para él o un dolor?

6 de enero

LEE: Génesis 9:1-17

NUNCA MÁS

Me acordaré de mi pacto con ustedes y con todas las criaturas vivientes. Nunca más las aguas de un diluvio volverán a destruir a todos los seres vivos.

GÉNESIS 9:15

Cuando Dios dice: Nunca más, ¡él quiere decir nunca más! No hay duda alguna de que Noé creyó lo que Dios le dijo. Una experiencia de la fidelidad de Dios nos lleva a confiar más en él. Las experiencias de la vida nos ayudan a evocar el pasado y ver las promesas y los juicios de Dios que se han cumplido.

Noé comenzó con mucha sabiduría su nueva vida en un mundo totalmente nuevo. ¡Celebró tiempos de adoración y de devoción a Dios! En esos momentos él alababa a Dios y le daba gracias por su fidelidad. Tal vez Noé necesitaba que Dios le asegurara que las cosas serían mejores en el futuro. Noé y su familia acababan de sobrevivir la tormenta y ahora era tiempo de continuar sus vidas.

Después de un evento traumático en tu existencia, es importante que restablezcas tu vida devocional. Es más importante que nunca escuchar a Dios decir nunca más y comenzar a buscar un arco iris. Dedica tiempo para leer las promesas de Dios en la Biblia y subráyalas si eso te ayuda.

No obstante, ¿cuáles son las cosas de las que podemos tener absoluta certeza? Dios nos dice que nunca más tendremos que estar dominados por el pecado (Romanos 8:9-11), que no debemos temer nunca más (Juan 14:27). Dios nos promete que su paz guardará nuestro corazón y nuestra mente (Filipenses 4:7). Nos asegura que siempre podemos saber su voluntad, porque su Palabra es una lámpara y una luz para nuestro camino (Salmos 119:105) y nos promete que como creyentes nunca más tendremos que vivir derrotados (Romanos 8:37). A medida que leemos la Biblia, el arco iris de Dios le da color a nuestra perspectiva. ¡Ten valor! Dios siempre cumple sus promesas.

7 de enero

LEE: Génesis 12:1-9

¿PARA QUÉ SON LAS FAMILIAS CRISTIANAS?

Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros.

GÉNESIS 12:2

Dios te ha llamado. ¿Te has preguntado alguna vez por qué Dios te ha bendecido con ese llamado? ¿Te has dado cuenta de que cuando Dios le hizo esa promesa a Abraham, fue una promesa para todas las familias de la tierra, inclusive para las que todavía no existían? Dios llamó a Abraham y lo bendijo para que él fuera una bendición para otros. Dios le prometió: Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti (Génesis 12:3). Este es uno de los versículos más importantes de toda la Escritura. Nuestras familias —ya sean judías o gentiles— pueden ser parte de esa bendición prometida a Abraham. La bendición tiene que ver con una herencia espiritual: un Salvador prometido, el perdón de nuestros pecados y un hogar en el cielo para las personas de todas las razas y colores que creen en Jesucristo.

Si somos de Dios, no hemos sido bendecidos solo para disfrutar de esa bendición. Hemos sido bendecidos para ser una bendición para otras personas. Lo mismo se aplica para nuestras familias. Dios no solo quiere que pensemos en nuestra familia, sino en todas las familias del mundo. Para eso son las familias cristianas.

Todo lo que Dios le dio a Abraham —hijos, fama, honor y posición social (Génesis 12:2-3)— le fue dado para que sus descendientes continuaran lo que Dios había comenzado con la promesa que le había hecho a él. Ellos debían pasar la bendición a las generaciones futuras. Nosotros, como personas comunes y corrientes, formamos parte de una familia y somos salvos para cumplir los propósitos extraordinarios de Dios. Debemos usar los recursos materiales, los conocimientos, la posición social, la influencia y el honor que Dios nos ha dado para beneficio de los demás.

8 de enero

LEE: Génesis 17:1-8

EL-SHADDAI

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció y le dijo: Yo soy El-Shaddai, ‘Dios Todopoderoso’. Sírveme con fidelidad y lleva una vida intachable. Yo haré un pacto contigo, por medio del cual garantizo darte una descendencia incontable.

GÉNESIS 17:1-2

Qué importa el nombre? ¡Significa seguridad, instrucción y una invitación para confiar en lo que es revelado! Yo soy el Dios Todopoderoso, dijo El-Shaddai, el Dios que es suficiente.

Eso fue una novedad para Abraham, pero en ese momento él necesitaba buenas noticias. Sabía muy bien que tenía noventa y nueve años de edad, y que hacía años que había pasado la edad de tener descendientes que llegarían a ser muchas naciones (Génesis 17:6); inclusive uno solo sería un milagro. Sin embargo, Dios le estaba diciendo que le iba a dar un hijo. El hecho de que su esposa tampoco era joven añadió a su confusión. Abraham sabía que tenía una gran oportunidad de saber si Dios era tan grande y poderoso como lo indicaba su nombre. De seguro que así fue. Abraham creyó lo que le dijo El-Shaddai, y ¡Sara concibió! Dios le había dicho que él era quien lo cuidaría, lo fructificaría, le supliría, el que le traería satisfacción: Abraham y Sara lo comprobaron por sí mismos.

¿Qué situación imposible estás enfrentando? ¿Parece tan muerta como la matriz de Sara, tan imposible como que un hombre de noventa y nueve años de edad pueda engendrar un hijo? El-Shaddai te dice que él puede hacer que lo imposible sea posible. Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete (Romanos 4:20-21).

¡Dios cumple sus promesas!

9 de enero

LEE: Génesis 21:1-21

UN POZO DE AGUA

Dios escuchó llorar al muchacho, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: Agar, ¿qué pasa? ¡No tengas miedo! Dios ha oído llorar al muchacho, allí tendido en el suelo.

GÉNESIS 21:17

Has llorado alguna vez tan fuerte que no pudiste ver la ayuda que tenías delante de ti? Agar sabía lo que era eso. La rivalidad entre Sara y Agar llegó a ser tan intensa que Sara exigió que Agar e Ismael fueran echados del campamento.

Abraham envió a Agar y a Ismael al desierto. Hacía mucho calor y se les había terminado el agua que tenían. Agar dejó a su hijo debajo de un arbusto, y se alejó un poco, esperando que él muriera. Ella no podía soportar ver el sufrimiento de Ismael. La Biblia dice que ella lloró y que Dios escuchó el llanto del joven (Génesis 21:16-17). No dice que Dios escuchó la voz de Agar; ¡dice que Dios escuchó el llanto del muchacho! Entonces el ángel de Dios preguntó: Agar, ¿qué pasa? ¡No tengas miedo! Dios ha oído llorar al muchacho, allí tendido en el suelo (Génesis 21:17).

¿Has estado alguna vez tan ocupada llorando que no podías orar? Tal vez debas secarte las lágrimas y dejar de hablar para escuchar con anhelo de oír. Nuestro llanto puede bloquear la voz de Dios y nuestras lágrimas nos pueden cegar impidiéndonos ver el pozo de agua que está frente a nosotras. Dios está esperando para mostrarnos la solución a nuestro problema. Siempre habrá un pozo de agua viva, listo para ayudarnos a lidiar con nuestro sufrimiento. Todo lo que debemos hacer es dejar de llorar el tiempo suficiente para verlo.

10 de enero

LEE: Génesis 22:1-18

YAHVEH-JIREH

Abraham llamó a aquel lugar Yahveh-jireh (que significa el SEÑOR proveerá). Hasta el día de hoy, la gente todavía usa ese nombre como proverbio: En el monte del SEÑOR será provisto.

GÉNESIS 22:14

El nombre Yahveh (Jehová) habla de que Dios se involucra en la vida de la gente. Muchos patriarcas reconocían la mano de misericordia y las bendiciones de Dios en sus circunstancias. Hay ocho nombres compuestos de Yahveh que explican a Dios en un sentido más amplio. Llegamos al primero de ellos aquí en Génesis 22 y es Yahveh-jireh.

Dios probó la fe de Abraham pidiéndole que sacrificara a Isaac, su hijo único, como ofrenda quemada; y aunque parezca increíble, Abraham se dispuso a hacerlo. Llevó consigo a Isaac al monte Moriah, y les dijo a los jóvenes que los acompañaban: Quédense aquí con el burro . . . El muchacho y yo seguiremos un poco más adelante. Allí adoraremos y volveremos enseguida (Génesis 22:5). Fíjate que dijo "volveremos enseguida." Él tenía la fe suficiente para creer que aun si mataba a su hijo, Dios lo resucitaría de los muertos. Después de todo, Dios le había dicho a Abraham que Isaac era una parte muy importante de su plan de redención para todo el mundo.

Cuando Abraham levantó el cuchillo para matar a Isaac, el ángel del Señor le habló desde el cielo y lo detuvo. Ahora sé que de verdad temes a Dios. No me has negado ni siquiera a tu hijo, tu único hijo (Génesis 22:12). Abraham vio un carnero que estaba enredado en un matorral y lo sacrificó en lugar de su hijo Isaac.

Debido a que Dios proveyó un sacrificio en lugar de Isaac, Abraham llamó a ese lugar Yahveh-jireh, que significa el Señor proveerá. Abraham no sabía que un día Dios proveería el sacrificio por excelencia —su Hijo— para morir en nuestro lugar por el castigo de nuestros pecados.

11 de enero

LEE: Génesis 28:10-22

YAHVEH

Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido.

GÉNESIS 28:15

Cuando Dios se le apareció a Jacob, él se llamó a sí mismo Yahveh, el Elohim de Abraham (Génesis 28:13). El nombre Yahveh (usualmente se lo traduce como Señor en la Nueva Traducción Viviente) se usó por primera vez en Génesis 2:4 cuando Dios creó al hombre. Ese título habla de la relación especial entre Dios e Israel.

Cuando Moisés habló con Dios y le preguntó cuál era su nombre, Dios le respondió: YO SOY (Éxodo 3:14). Yahveh le dijo a Moisés que él había escuchado el clamor del pueblo de Israel y que había llegado el momento de redimirlos. Yo soy todo lo que ustedes van a necesitar cuando llegue la hora, le prometió a Moisés. ¡Él también es todo lo que nosotras necesitamos cuando llega nuestra hora!

A Dios le importa cuando nosotras estamos en esclavitud a algún amo terrenal. Tal vez la comida o algún otro apetito nos ha vencido y queremos ser liberadas. Yahveh se ha revelado como nuestro Redentor de cualquier tipo de esclavitud.

Es exactamente a estas alturas en que algunas personas rechazan el cristianismo. La idea de que Dios se relacione con ellas a nivel personal les resulta abrumadora. De alguna forma, el concepto disminuye a Dios en su mentalidad. Estas personas piensan que el poder conocer a Dios lo rebaja de alguna forma; si Dios es como ellas, entonces ¿para qué lo necesitan? Sin embargo, conocer a alguien no quiere decir saber todo sobre esa persona. La vasija sabe cómo se siente la mano del alfarero, pero debido a que es una vasija, no puede imaginar la mente de su Creador. Yahveh quiere que nosotras lo conozcamos. Su nombre nos asegura que él nos creó capaces de saber lo suficiente como para experimentar su salvación.

12 de enero

LEE: Génesis 34:1-31

CUANDO SALIMOS A VER EL MUNDO

Los hijos de Jacob, al enterarse de lo ocurrido, regresaron del campo de inmediato. Quedaron horrorizados y llenos de furia cuando supieron que su hermana había sido violada. Siquem había cometido un acto vergonzoso contra la familia de Jacob, algo que nunca debió haber hecho.

GÉNESIS 34:7

Dina era joven y audaz y quiso ver cómo vivían las mujeres en la otra parte del mundo (Génesis 34:1). Fue al festival anual de los cananeos, en el cual adoraban la naturaleza, aun cuando era algo prohibido para un israelita. Dina, jovencita e ingenua, sin duda recorrió el festival, asombrada por la vestimenta oriental de las jóvenes del lugar.

Entonces, el príncipe Siquem vio a Dina. En este caso, vio quiere decir que la deseó, porque el texto dice inmediatamente que la tomó a la fuerza y la violó (Génesis 34:2). Después de eso, él intentó ganarse su cariño (Génesis 34:3), pero su lujuria ya había hecho el daño.

Los hijos de Jacob estaban furiosos y planearon su venganza (Génesis 34:24-29). Simeón y Leví eran tal para cual, hombres violentos; fueron los principales responsables de la venganza que se llevó a cabo, y se ganaron la maldición de Jacob a su muerte (Génesis 49:5-7).

No se nos dice más acerca de Dina. Sabemos que cuando Simeón y Leví se vengaron, Dina fue rescatada de la casa de Siquem, mientras sus hermanos mataban a los hombres de la ciudad (Génesis 34:25-26). Dina había dejado que su curiosidad la llevara a un desastre, y su pequeña aventura causó el sufrimiento y la muerte de muchos.

Hay una Dina en cada una de nosotras. Sospechamos que tal vez Dios está reteniendo nuestro entretenimiento y felicidad, así que vamos a la fiesta, ya sea en nuestra imaginación o una fiesta real, solo para ver lo que el mundo ofrece, y si en realidad es algo tan malo como algunos creyentes intolerantes dicen que es. Este tipo de curiosidad termina generando problemas para todos y desacreditando el nombre de Dios.

13 de enero

LEE: Génesis 41:37-57

LISTA PARA CUALQUIER COSA

José llamó a su segundo hijo Efraín, porque dijo: Dios me hizo fructífero en esta tierra de mi aflicción.

GÉNESIS 41:52

José tenía más de treinta años de edad cuando llamó a su hijo Efraín, un nombre que suena como la palabra hebrea para fructífero. José había pasado por muchos sufrimientos durante su adolescencia y algunos años después. Había sufrido los terribles celos que le tenían sus hermanos desde la temprana infancia. Sus hermanos lo habían secuestrado y vendido a traficantes de esclavos (Génesis 37:28), y luego fue asaltado sexualmente por la esposa de su jefe, e injustamente encarcelado por un crimen que no había cometido (Génesis 39:11-20).

Sin embargo, Dios no estuvo ausente en todos los años turbulentos de José. Él había sufrido con paciencia que lo metieran en un pozo y luego que lo encarcelaran, pero más tarde Dios lo puso a cargo de toda la tierra de Egipto y lo bendijo con una esposa e hijos. La vida de José había sido plantada en el terreno del sufrimiento para que él pudiera crecer y llegar a ser un hombre piadoso.

El verdadero fruto se veía en el carácter de José, que mostraba que el Espíritu de Dios estaba en su vida. José les demostró amor a sus enemigos, demostró dominio propio con la esposa de Potifar y paciencia con las personas que se olvidaron de él cuando habían prometido ayudarlo (Génesis 40:23). El Espíritu de Dios manifestó el fruto de justicia por medio de José en Egipto. ¿Podría haber madurado ese fruto sin el terreno del sufrimiento? Es probable que no. Como dice Santiago: Siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada (Santiago 1:3-4).

¡Deja que Dios te haga fructífera en la tierra de tu aflicción! Entonces estarás lista para cualquier cosa.

14 de enero

LEE: Génesis 47:1-12

LOS AÑOS QUE NOS QUEDAN

Jacob respondió: He andado por este mundo ya ciento treinta arduos años; pero mi vida ha sido corta en comparación con la de mis antepasados.

GÉNESIS 47:9

En el Antiguo Testamento, una larga vida era considerada una señal del favor de Dios y estaba definitivamente asociada con la obediencia. Cuando el faraón se encontró con Jacob, su única pregunta registrada fue: ¿Cuántos años tienes? (Génesis 47:8). La interrogante del faraón tal vez fue motivada por su asombro ante la presencia de un hombre tan anciano. Jacob respondió a la pregunta del faraón diciéndole que no era tan anciano como muchos de sus antepasados.

Al final, no es asunto de cuántos años nos da Dios, sino de la forma en que los vivimos. Una vida larga no necesariamente significa una vida buena o una vida feliz, aun si disfrutamos del favor de Dios. Para Jacob, fue una vida dura, pero él no permitió que sus últimos años estuvieran llenos de amargura. A los ciento treinta años de edad, bendijo al faraón. Diecisiete años más tarde, cuando yacía moribundo, Jacob hizo reunir a sus doce hijos a su alrededor y los bendijo.

Lo que quiero destacar es que la ancianidad de Jacob fue coronada con bendición y adoración a Dios. Jacob usó esos años de su ancianidad para honrar a Dios y fue una bendición para todos los que estaban alrededor de él.

Así que, ¿cómo vivimos nuestra vida tú y yo, sin importar lo que los años nos traigan? ¿Buscamos vivir como Jacob, haciendo que nuestra alma prospere y crezca hacia la luz, en el suelo fértil de la adversidad? ¿Tratamos de ser obedientes y de enriquecer espiritualmente la vida de otras personas? Jacob fue una bendición y también lo deberíamos ser nosotras.

15 de enero

LEE: Éxodo 10:1-20

CUANDO LOS PROBLEMAS TE PERTURBAN

El faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón de inmediato. He pecado contra el SEÑOR su Dios y contra ustedes —les confesó—. Perdonen mi pecado una vez más, y rueguen al SEÑOR su Dios para que aleje de mí esta muerte.

ÉXODO 10:16-17

A veces, ¿tiene que sucederte algo realmente malo antes de que dejes que Dios obre en tu vida? Algunas veces las plagas de los problemas hacen que las personas recapaciten, se arrepientan de todo corazón y vayan al Señor. Otras se arrepienten en forma momentánea, pero cuando se les suspende el contratiempo, ellas, como el faraón, se olvidan de todo y no le prestan más atención al asunto (Éxodo 7:23).

Cuando Dios envió una plaga de ranas a la tierra de Egipto, el faraón comenzó a ablandarse, así que Dios quitó la plaga. Pero cuando el faraón vio que había alivio, se puso terco (Éxodo 8:15). Cuando la siguiente plaga llegó a Egipto, el faraón le rogó a Moisés: Apúrense y oren por mí (Éxodo 8:28). No obstante, después de que Dios hubo quitado esa plaga, el faraón nuevamente endureció su corazón. Él tuvo muchas oportunidades para lidiar con su pecado, arrepentirse y reconocer al Señor, pero nunca lamentó haber pecado; solo sintió lástima de sí mismo. En forma repetida endureció su corazón y al final, Dios fue el que le endureció el corazón al faraón. Dios nos ha advertido que su Espíritu no siempre tolerará a la gente (Génesis 6:3). Si resistimos la influencia del Espíritu Santo que nos señala nuestro pecado y nuestra urgente necesidad de un Salvador, tal vez llegue un tiempo cuando será demasiado tarde. Si Dios ha permitido que los problemas te perturben, tal vez sea un estímulo para que dejes que su Espíritu haga su obra en tu vida, convenciéndote y transformándote.

16 de enero

LEE: Éxodo 15:22-27

YAHVEH-RAFA

Si ustedes escuchan atentamente la voz del SEÑOR su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el SEÑOR, quien los sana.

ÉXODO 15:26

El nombre Yahveh-jireh revela que Dios se preocupa por la salud espiritual de la gente, y el nombre Yahveh-rafa revela su amorosa preocupación por la salud física del pueblo de Israel. Moisés y todo el pueblo de Israel vieron que Dios hizo potable las aguas amargas para que pudieran beber agua (ver Éxodo 15:23-25). Entonces Dios usó esto como una lección cuando les dijo: Si ustedes escuchan atentamente la voz del SEÑOR su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el SEÑOR, quien los sana (Éxodo 15:26).

Fue en Mara, que significa amarga, donde Dios le mostró al pueblo de Israel que él era la fuente de la salud.

¿Le importa a Dios realmente si yo estoy enferma? ¿Nota él cuando la vida de mi hijo está siendo amenazada por alguna terrible enfermedad? En ninguna parte las Escrituras se nos dice que él sanará a todas las personas de todas las enfermedades; pero él sanará a mucha gente de muchas enfermedades. La salud proviene de la mano de Dios. En su perfección, encontramos una cierta cantidad de salud en la tierra y una salud perfecta en el cielo. Apocalipsis 21:4 nos dice que en el cielo no habrá ya más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor.

No hay duda alguna de que Dios sana. A veces él permite que el cuerpo se sane a sí mismo y otras veces, en forma milagrosa, él acelera el proceso. De cualquier forma, él es Yahveh-rafa, el Dios que sana. Esto debería ser suficiente para que nuestras aguas amargas se vuelvan dulces.

17 de enero

LEE: Éxodo 20:1-18; 24:12-18

LAS DIEZ COSAS MÁS IMPORTANTES PARA DIOS

El SEÑOR le dijo a Moisés: Sube al monte para encontrarte conmigo. Espera allí, y te daré las tablas de piedra en las que he escrito las instrucciones y los mandatos para que puedas enseñar al pueblo.

ÉXODO 24:12

En los Diez Mandamientos, Dios le dio a Moisés un mensaje muy importante para nosotras. En esas tablas de piedra había escrito diez cosas que él quiere que nosotras hagamos. Esas leyes les fueron dadas a los judíos para que ellos se las dieran al mundo. Aunque algunas personas en la cultura actual no quieran admitirlo, estos Diez Mandamientos forman la base de nuestra sociedad, y son el fundamento de nuestro sistema que mantiene la ley y el orden.

Los Diez Mandamientos se amplían y se explican en los libros de Moisés que forman el Pentateuco. Estos estatutos que exalta el Salmo 119 son las aplicaciones religiosas y civiles de la ley mosaica.

La Biblia es un solo libro. El Antiguo Testamento es la preparación para los Evangelios, los cuales contienen la manifestación de la Palabra viva de Dios; los Hechos de los Apóstoles relatan la propagación de su mensaje. Las Epístolas son la explicación; y el Apocalipsis es la culminación de todo. La Biblia es la biblioteca de Dios y, sin embargo, ¡algunas personas jamás la leen! En Cristo, Dios intervino en la historia humana. El Antiguo Testamento prepara el terreno y el Nuevo Testamento describe los hechos a medida que suceden.

Los Diez Mandamientos no son diez sugerencias; son el fundamento de todas las leyes que gobiernan la vida. Tienen que ver con nuestra relación con Dios, nuestra relación con otras personas y aun con nosotras mismas. El Salmo 119 nos dice que las leyes de Dios son buenas, justas y ciertas (Salmos 119:68, 137-138, 151). Jesús dijo: El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás (Mateo 24:35). Creo que vale la pena investigar palabras tan sustanciosas, ¿no lo crees tú?

18 de enero

LEE: Éxodo 33:1-23

CARA A CARA CON UN AMIGO

Dentro de la carpa de reunión, el SEÑOR hablaba con Moisés cara a cara, como cuando alguien habla con un amigo. . . . El SEÑOR contestó a Moisés: Ciertamente haré lo que me pides, porque te miro con agrado y te conozco por tu nombre.

ÉXODO 33:11, 17

Moisés y Dios eran amigos. ¿Has pensado alguna vez en tu relación con Dios como una amistad? ¿Cuáles eran los elementos de esa amistad entre Dios y Moisés?

Está claro que el primer elemento era la determinación. Moisés era un hombre muy ocupado, pero estaba determinado a pasar tiempo con Dios (Éxodo 33:7-11). Dios cuidaba de su siervo Moisés, porque le había dado la enorme tarea de llevar a una nación entera de un país a otro. Por su parte, Moisés sabía que era imposible llevar a cabo la tarea de guiar al pueblo de Dios sin la guía constante del Señor.

En segundo lugar, Moisés no excluía a otras personas de su amistad con Dios. Moisés tenía la costumbre de armar la carpa de reunión a cierta distancia del campamento y toda persona que quería hacer alguna petición al SEÑOR iba a la carpa de reunión que estaba fuera del campamento (Éxodo 33:7). Moisés sabía que él no era el único a quien Dios le podía hablar y él quería que otras personas también pudieran

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