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Una vida perfecta: La historia completa del Señor Jesús

Una vida perfecta: La historia completa del Señor Jesús

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Una vida perfecta: La historia completa del Señor Jesús

valoraciones:
5/5 (8 valoraciones)
Longitud:
4,030 página
78 horas
Editorial:
Publicado:
Feb 11, 2014
ISBN:
9781602550575
Formato:
Libro

Descripción

En este libro podrá leer las mejores noticias que ha recibido el mundo sobre la vida más importante de toda la historia —Jesucristo—. 

En Una vida perfecta, el doctor John MacArthur comparte la historia completa de Cristo eterno desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Con Mateo como texto central, el doctor MacArthur conjuga los evangelios y otras referencias bíblicas sobre Jesús en una sola historia que le ayudará a entender mejor las Escrituras y a crecer firme en la fe.  Ningún otro conjunto de evangelios incluye tantas notas de estudio para ayudarle a develar el significado de cada versículo.

  • Explicaciones versículo a versículo de uno de los más importantes maestros y pastores de nuestro tiempo.
  • Cada versículo está ligado a Cristo desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
  • Unión de los Evangelios, testigo de la indefectibilidad de las Escrituras.
  • Versión Reina Valera 1960

 

Editorial:
Publicado:
Feb 11, 2014
ISBN:
9781602550575
Formato:
Libro

Sobre el autor

John MacArthur ha servido como pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California desde 1969. También es presidente de The Master's College and Seminary y se le escucha diariamente en «Gracia a Vosotros», un programa distribuido a nivel internacional en diferentes formatos, para alcanzar a millones cada día. Con más de cinco décadas de ministerio, ha escrito y editado muchos libros incluyendo el ganador del premio Medallón de Oro, La Biblia de estudio MacArthur.


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Dentro del libro

Mejores citas

  • Jesús aparece en Marcos como el Siervo (cp. Mr. 10:45) que vino a sufrir por los pecados de muchos. La forma en que Marcos aborda la narración, tan ágil, atraería especialmente a los romanos, prácticos y orientados a la acción.

  • HCHY [él] nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

  • GNEn el principio creó Dios los cielos y la tierra. JNEn el principio era ael Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

  • Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrande- ceré tu nombre, y serás bendición.

  • Abraham fue un hombre de fe, pero la fe no debe considerarse como una obra meritoria. Nunca es el fundamento de la justificación, sino tan solo el canal a través del cual es recibida, y también es un regalo de Dios (cp. Ef. 2:8).

Vista previa del libro

Una vida perfecta - John F. MacArthur

Una Vida Perfecta:

La Historia Completa del Señor Jesús

John MacArthur

© 2014 por Grupo Nelson®

Publicado en Nashville, Tennessee, Estados Unidos de América. Grupo Nelson, Inc. es una subsidiaria que pertenece completamente a Thomas Nelson, Inc. Grupo Nelson es una marca registrada de Thomas Nelson, Inc. www.gruponelson.com

Título en inglés: One Perfect Life: The Complete Story of the Lord Jesus

© 2012 por John MacArthur

Publicado por Thomas Nelson

«Desatando la verdad de Dios un versículo a la vez» es una marca de Grace to You. Todos los derechos reservados.

Todos los derechos reservados. Ninguna porción de este libro podrá ser reproducida, almacenada en algún sistema de recuperación, o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio —mecánicos, fotocopias, grabación u otro— excepto por citas breves en revistas impresas, sin la autorización previa por escrito de la editorial.

A menos que se indique lo contrario, todos los textos bíblicos han sido tomados de la Santa Biblia, Versión Reina-Valera 1960 © 1960 por Sociedades Bíblicas en América Latina, © renovado 1988 por Sociedades Bíblicas Unidas. Usados con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de la American Bible Society y puede ser usada solamente bajo licencia.

Editora en Jefe: Graciela Lelli

Edición: Madeline Díaz

Adaptación del diseño al español: Grupo Nivel Uno, Inc.

eISBN: 9781602550575

Contenido

Cómo usar este eBook

Introducción

Parte I

Anticipando al Señor Jesucristo

1. Jesucristo, el Creador preexistente y Salvador

2. La caída de la raza humana en el pecado

3. La maldición sobre la creación

4. La necesidad del hombre de un Salvador

5. La simiente prometida de Abraham

6. El Mesías venidero como profeta y rey

7. El Mesías venidero como siervo sufrido

Parte I Notas

Parte II

El principio del evangelio de Jesucristo

8. Introduciendo la historia de Jesucristo

9. El linaje real de Jesucristo a través de José

10. El linaje físico de Jesucristo a través de María

11. La venida del precursor de Cristo, Juan el Bautista

12. Gabriel anuncia la venida de Jesucristo

13. María se regocija con Elisabet

14. Nace Juan el Bautista

15. El nacimiento milagroso de Jesús se le explica a José

16. El Mesías nace en Belén

17. Los pastores le ofrecen homenaje al Señor Jesús

18. Presentan a Jesús en el templo

19. Los magos le ofrecen homenaje al Rey de Israel verdadero

20. El escape hacia Egipto y el regreso a Nazaret

21. Jesús visita el templo a la edad de doce años

Parte II Notas

Parte III

El principio del ministerio de Jesús

22. Juan el Bautista comienza su ministerio

23. Juan bautiza a Jesús

24. Jesús es tentado en el desierto

25. Juan testifica más de Jesús

26. Los discípulos de Juan se encuentran con Jesús

27. El primer milagro de Jesús: agua a vino

Parte III Notas

Parte IV

De la Pascua del año 27 A.D. a la Pascua del año 28 A.D.

28. Jesús lleva a cabo la primera purificación del templo

29. Jesús se reúne con Nicodemo

30. El ministerio de Jesús sobrepasa al de Juan

31. Jesús se reúne con la mujer samaritana cerca del pozo

32. Jesús evangeliza la ciudad de Sicar

33. Jesús sana al hijo de un noble

34. Rechazan a Jesús en Nazaret

35. El primer llamamiento de Jesús a los cuatro

36. Jesús sana en la sinagoga de Capernaum

37. Jesús sana a la suegra de Pedro

38. Jesús ministra a través de Galilea

39. El segundo llamamiento de Jesús a los cuatro

40. Jesús sana a un hombre leproso

41. Jesús sana y perdona a un paralítico

42. Jesús llama a Mateo para que lo siga

43. Jesús les responde a los discípulos de Juan

Parte IV Notas

Parte V

De la Pascua del año 28 A.D. a la Pascua del año 29 A.D.

44. Jesús sana a un cojo en el día de reposo

45. Jesús defiende su igualdad con el Padre

46. Los discípulos recogen espigas en el día de reposo

47. Jesús sana la mano de un hombre en el día de reposo

48. Jesús se retira al Mar de Galilea

49. Jesús designa a los doce

50. El sermón del monte: justicia verdadera y bendición divina

51. El sermón del monte: justicia verdadera y moralidad externa

52. El sermón del monte: justicia verdadera y religión práctica

53. El sermón del monte: justicia verdadera y cosas mundanas

54. El sermón del monte: justicia verdadera y relaciones humanas

55. El sermón del monte: justicia verdadera y salvación

56. Jesús sana al criado de un centurión

57. Jesús levanta al hijo muerto de una viuda

58. Jesús le responde a Juan el Bautista

59. Lamento sobre Corazín y Betsaida

60. Una mujer arrepentida unge los pies de Jesús

61. Los fariseos hacen declaraciones blasfemas

62. Jesús se niega a mostrar una señal

63. Jesús describe a su familia espiritual

64. La parábola de las tierras

65. Explicación de la parábola de las tierras

66. Cuatro parábolas del reino

67. Jesús explica la parábola de la cizaña

68. Parábolas adicionales del reino

69. Jesús calma la tormenta

70. Jesús lanza a los demonios a los cerdos

71. Jesús sana a una mujer y levanta a una niña

72. Milagros adicionales en Galilea

73. Visita final a una Nazaret incrédula

74. Jesús comisiona a los doce: la escena

75. Jesús comisiona a los doce: el envío

76. Matan a Juan el Bautista

Parte V Notas

Parte VI

De la Pascua del año 29 A.D. a la Pascua del año 30 A.D.

77. Jesús alimenta a los cinco mil

78. Jesús camina sobre las aguas

79. Jesús es el pan de vida

80. Reacción a la declaración de Jesús acerca de ser el pan de vida

81. Jesús confronta las tradiciones de los hombres

82. Jesús ministra a una mujer sirofenicia

83. Jesús sana en Decápolis

84. Jesús alimenta a cuatro mil en Decápolis

85. La levadura de los fariseos

86. Jesús sana a un hombre ciego

87. Pedro identifica a Jesús como el Mesías

88. Jesús predice su sufrimiento y gloria futuros

89. Jesús se transfigura gloriosamente

90. Jesús sana a un muchacho endemoniado

91. Jesús predice su resurrección por segunda vez

92. Jesús paga los impuestos del templo

93. Jesús confronta la rivalidad de los discípulos

94. Jesús advierte contra las piedras de tropiezo

95. Jesús enseña sobre el perdón

96. Los medios hermanos de Jesús lo ridiculizan

97. Jesús viaja a Jerusalén

98. Jesús enseña en la fiesta de los tabernáculos

99. Los líderes judíos tratan de arrestar a Jesús

100. Jesús perdona a una mujer adúltera

101. Jesús es la luz del mundo

102. La relación de Jesús con Abraham

103. Jesús comisiona a los setenta

104. Los setenta regresan

105. La historia del buen samaritano

106. Jesús visita a María y Marta

107. Jesús enseña sobre la oración

108. Los fariseos vuelven a blasfemar

109. Jesús les advierte a los escribas y fariseos

110. Jesús advierte contra la hipocresía

111. Jesús enseña sobre la riqueza verdadera

112. Advertencia a fin de estar preparados para el regreso del Señor

113. La división venidera y el llamado a estar preparados

114. Arrepentíos o perecerán

115. Jesús sana a una mujer en el día de reposo

116. Jesús sana a un hombre ciego de nacimiento

117. Los fariseos excomulgan al hombre que era ciego

118. El hombre que era ciego recibe visión espiritual

119. Jesús es el buen pastor

120. Los judíos tratan de apedrear a Jesús

121. Jesús ministra en Judea y Perea

122. Jesús está de luto por Jerusalén

123. Jesús sana a un hombre hidrópico en el día de reposo

124. El costo de seguir a Cristo

125. La oveja perdida y la moneda perdida

126. La parábola del hijo pródigo

127. La parábola del mayordomo injusto

128. El hombre rico y Lázaro

129. Perdón, fe y fidelidad

130. Lázaro se enferma y muere

131. Jesús levanta a Lázaro de entre los muertos

132. Los líderes judíos planean matar a Jesús

133. Jesús sana a diez leprosos

134. Jesús enseña sobre su Segunda Venida

135. El juez injusto y el publicano justificado

Parte VI Notas

Parte VII

El último viaje a Jerusalén para la Pascua del año 30 A.D.

136. Jesús enseña sobre el divorcio

137. Jesús enseña sobre el reino

138. La parábola de los salarios iguales

139. Jesús predice su muerte y resurrección

140. Jesús advierte contra la ambición egoísta

141. Jesús sana a dos hombres ciegos

142. Zaqueo se encuentra con el Salvador

143. Una parábola sobre el retraso del reino

Parte VII Notas

Parte VIII

La semana de la pasión del Mesías en el año 30 A.D.

144. Jesús llega a Betania

145. La presentación del Rey

146. Jesús purifica el templo por segunda vez

147. El Hijo de Dios tiene que ser levantado

148. La incredulidad de los judíos

149. La higuera seca

150. Los líderes judíos confrontan a Jesús

151. La parábola del terrateniente

152. La parábola de la invitación a las bodas

153. Los fariseos y herodianos prueban a Jesús

154. Los saduceos cuestionan a Jesús

155. Un escriba de los fariseos cuestiona a Jesús

156. Jesús es el Hijo de David y el Señor de David

157. ¡Ay de los fariseos!

158. La ofrenda de una viuda

159. El discurso en el monte de los Olivos: el principio de los dolores de parto

160. El discurso en el monte de los Olivos: la venida del Hijo del Hombre

161. El discurso en el monte de los Olivos: velad y orad

162. El discurso en el monte de los Olivos: las diez vírgenes

163. El discurso en el monte de los Olivos: la parábola de los talentos

164. El discurso en el monte de los Olivos: el juicio del Hijo del Hombre

165. Judas se pone de acuerdo para entregar a Jesús

Parte VIII Notas

Parte IX

El aposento alto la noche antes de su muerte

166. El principio de la última Pascua

167. Jesús les lava los pies a los discípulos

168. Jesús identifica a su traidor

169. Más rivalidad entre los discípulos

170. Jesús predice que Pedro lo negará

171. Jesús instituye la Santa Cena

172. Jesús reconforta a sus discípulos

173. El Consolador prometido

174. La vid y los pámpanos

175. El odio del mundo

176. Jesús reitera que el Consolador viene

177. Jesús habla de su muerte y resurrección

178. La oración sacerdotal de Cristo

179. La negación de Pedro se predice por segunda vez

180. Jesús ora en Getsemaní

Parte IX Notas

Parte X

Crucifixión, resurrección y ascensión

181. Arrestan a Jesús

182. El juicio de Jesús ante Anás; la primera negación de Pedro

183. El juicio de Jesús ante Caifás

184. La segunda y tercera negaciones de Pedro

185. El Sanedrín confirma el veredicto

186. Judas se arrepiente de su traición

187. El juicio de Jesús ante Pilato

188. El juicio de Jesús ante Herodes Antipas

189. Sentencian a Jesús ante Pilato

190. Más burlas de los soldados romanos

191. El camino de Jesús al Gólgota

192. Las primeras tres horas en la cruz

193. Las últimas tres horas en la cruz

194. Testigos de la muerte de Jesús

195. Remueven el cuerpo de Jesús de la cruz

196. Colocan el cuerpo de Jesús en la tumba

197. En la mañana del domingo, la tumba está vacía

198. Pedro y Juan ven la tumba vacía

199. Jesús se le aparece a María Magdalena

200. Jesús se les aparece a las otras mujeres

201. Los soldados le dan un reporte a la autoridad judía

202. El camino a Emaús

203. El aposento alto sin Tomás

204. El aposento alto con Tomás presente

205. Jesús se les aparece a los discípulos mientras pescaban

206. Jesús restaura a Pedro al ministerio

207. Jesús se aparece ante muchos discípulos en Galilea

208. Jesús se les aparece a los discípulos en Jerusalén

209. La ascensión de Cristo

Parte X Notas

Parte XI

Reflexiones del Nuevo Testamento sobre el evangelio de Jesucristo

210. La centralidad de la muerte de Cristo

211. La victoria de la resurrección de Cristo

212. La maravilla de la gloria ascendida de Cristo

213. La certeza del regreso de Cristo

214. La salvación es solo por gracia solo a través de la fe solo en Cristo

215. Hoy es el día de salvación

Parte XI Notas

Versión Reina-Valera Apéndice

Cómo usar este eBook

Gracias por comprar el eBook de Una vida perfecta de HarperCollins Christian Publishing. El doctor John MacAthur comparte con nosotros la historia completa del Cristo eterno desde Génesis hasta Apocalipsis. Usando Mateo como texto base, el doctor MacArthur entreteje los Evangelios y otro material bíblico acerca de Jesús en una historia continua que le ayudará a comprender mejor las Escrituras y crecer más fuerte en su fe. Ninguna otra harmonía de los Evangelios incluye notas de estudio tan amplias para ayudarle a entender el significado de cada versículo. Y como extra, hemos incluido el texto completo de la Versión Reina-Valera Revisada 1977 como un apéndice, y todas las citas bíblicas en el libro llevan enlaces a cada versículo bíblico correspondiente.

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La versión eBook de Una vida perfecta incluye material introductorio, referencias cruzadas que están hipervinculadas al texto completo del Antiguo y Nuevo Testamentos y notas de estudio (comentario). Los hipervínculos aparecen tanto en la Tabla de Contenido como en el texto principal del libro.

Notas de estudio (comentario) de la Biblia de estudio MacArthur están insertadas en el texto y señaladas por un hipervínculo en forma de una pequeña letra «a». Se incluyen las notas como material suplementario para dar explicación al lector de las porciones del texto del libro.

• Haga clic en la letra «a» del hipervínculo de la nota de estudio correspondiente (comentario).

• Haga clic en la letra «a» a la izquierda de la nota de estudio (comentario) y le llevará de vuelta al texto principal del libro.

*Nota: Las citas bíblicas usadas en Una vida perfecta son de la Versión Reina-Valera 1960 Revisada, pero el apéndice del texto bíblico completo es de la Versión Reina-Valera Revisada 1977. Por eso, puede que haya unas pequeñas diferencias entre los versículos en el apéndice de la Biblia y los versículos citados en Una vida perfecta.*

Introducción

En el curso de mi ministerio, he pasado décadas estudiando, predicando y escribiendo comentarios sobre los cuatro Evangelios. Estos cuatro libros inspirados por el Espíritu Santo son la cumbre de las Escrituras, porque en ellos el Señor Jesucristo se revela de modo más perfecto y Dios se manifiesta más claramente. Nada es comparable con la rica recompensa de entender la verdad y gloria de su vida sin igual.

El Espíritu Santo nos dio cuatro Evangelios y, concretamente, tres de ellos son sinópticos (del término griego que significa compartir un mismo punto de vista) de modo que la verdad relativa a nuestro Señor y Salvador pueda quedar establecida sobre la base de dos o tres testigos (cp. Dt. 19:15; Mt. 18:16; 2 Co. 13:1). Dado que cada escritor enfatizaba distintos aspectos de la vida de Jesús, los cuatro testimonios históricos nos proporcionan un poderoso y profundo retrato compuesto del Hijo de Dios y el Hijo del Hombre.

Mateo escribió principalmente para una audiencia judía, presentando a Jesús de Nazaret como el largamente esperado Mesías y Rey justo. Su genealogía, a diferencia de la de Lucas, se centra en Jesús como descendiente regio del más grande rey de Israel, David. A lo largo de Mateo encontramos citas del AT intercaladas que presentan varios aspectos de la vida y ministerio de Jesús como el cumplimiento de la profecía mesiánica del AT. Mateo es el único que emplea la expresión «reino de los cielos», y evita la paralela «reino de Dios» por las connotaciones no bíblicas que tenía en el pensamiento judío del siglo primero. Mateo escribió este Evangelio, pues, para fortalecer la fe de los cristianos judíos, y aporta una útil herramienta apologética para la evangelización judía.

Marcos se dirigió a una audiencia gentil, sobre todo romana. Marcos es el Evangelio de la acción; el frecuente uso de expresiones equivalentes a «inmediatamente» y «luego» mantiene su narración en un rápido avance. Jesús aparece en Marcos como el Siervo (cp. Mr. 10:45) que vino a sufrir por los pecados de muchos. La forma en que Marcos aborda la narración, tan ágil, atraería especialmente a los romanos, prácticos y orientados a la acción.

Lucas escribía para una audiencia gentil más amplia. Gracias a su esmerada formación griega, Lucas redactaba con un griego literario más sofisticado que el de cualquier otro escritor del NT. Era un investigador meticuloso (Lc. 1:1–4) y un historiador certero. Describe a Jesús como el Hijo del Hombre (el título aparece 26 veces), la respuesta a las necesidades y esperanzas de la raza humana, quien había venido a buscar y salvar a los perdidos pecadores (Lc. 9:56; 19:10).

Juan, el último Evangelio en escribirse, enfatiza la deidad de Jesucristo (e.g., 5:18; 8:58; 10:30–33; 14:9). Juan escribió para fortalecer la fe de los creyentes y llamar a los incrédulos para venir a la fe en Cristo. [. . .]

Tomados en conjunto, los cuatro Evangelios componen un completo retrato del Dios-Hombre, Jesús de Nazaret. En él se fundían la perfecta humanidad y deidad, lo que hacía de él el único sacrificio por los pecados del mundo, y el digno Señor de los que creen. (TMSB Introduction to the Gospels)

Los cuatro están en perfecta armonía entre ellos porque el infalible Espíritu Santo es el autor divino que inspiró y guio a sus cuatro escritores a toda verdad (Jn. 16:13). Cada uno es un registro sin error que puede armonizarse con los demás hasta el más mínimo detalle.

A lo largo de mis veinticinco años predicando estos cuatro relatos, siempre empezaba con el texto a predicar, párrafo a párrafo, y lo mezclaba con las narraciones paralelas de los otros Evangelios. Mi propósito era que se conociera todo el relato junto y mostrar cómo, por ejemplo, cada parte del Evangelio de Mateo encaja perfectamente con lo que se cuenta en Marcos o Lucas; o, en el caso de Juan, quería demostrar en qué punto encaja su relato y con cuánta perfección complementa a los sinópticos. Estos cuatro registros separados se pueden armonizar razonablemente, y las discrepancias que algunos quieran ver entre ellos solo existen en las mentes de los críticos no creyentes, no en los textos en sí. Cuando se conocen todos los detalles de todos los relatos, se aclara la historia completa y se ratifica la autoría divina.

Al llegar al final de la predicación de esas exposiciones del Evangelio (que suman unos veinte años), y encontrándome todavía escribiendo los comentarios finales, he sentido un intenso deseo de proveer un libro que fundiera los cuatro Evangelios en un solo relato.

Cuando se publicó la Biblia de estudio MacArthur, en 1997, incluimos una «Armonía de los Evangelios» en forma esquemática, en columnas separadas, unas junto a otras, como solían organizarse estas armonías en el pasado. Este libro, por otra parte, toma esos relatos separados y los funde en una narración continuada. Han sido incluidos todos los detalles de los cuatro Evangelios sin repetir afirmaciones paralelas idénticas.

He utilizado el Evangelio de Mateo como texto base, en coherencia con mi compromiso con la prioridad de Mateo, y le he incorporado detalles de los otros. Así, se ha convertido en una armonía fusionada de los Evangelios. Esta fusión ha sido esfuerzo mío, de modo que el orden no es infalible, pero cada palabra es Escritura inspirada por el Espíritu Santo.

Para explicar porciones del texto que podrían ser difíciles para el lector he incorporado, como suplemento, notas de la Biblia de estudio MacArthur, también armonizadas.

Desde el punto de vista histórico, esta obra no representa el primer intento de crear una armonía de los Evangelios. El dirigente de la iglesia del siglo II, Taciano, compuso su Diatesseron, que muchas iglesias de Siria usaron durante varios siglos. Desde entonces, se han producido varias armonías. La mayoría de ellas mantenían los Evangelios separados y los presentaban en columnas paralelas, aunque algunas otras los fundían, como en este libro. Por ejemplo, el método de armonía por separaciones empleado por Robert L. Thomas y Stanley N. Gundry (A Harmony of the Gospels) me ha servido en este esfuerzo; como también el método de fusión de Johnston M. Cheney, cuya obra fue titulada originalmente The Life of Christ in Stereo.

El resultado final es las mejores noticias que jamás ha recibido el mundo, acerca de la vida más importante de toda la historia: Jesucristo.

El objetivo es dar una visión completa de Aquel que es Emanuel, Dios con nosotros, el Verbo Eterno hecho carne, el preexistente, coexistente, autoexistente Hijo de Dios que se convirtió en el Hijo del Hombre para morir y luego resucitar por nuestra salvación.

Para los creyentes, la visión plena del Señor Jesús es el medio supremo a través del cual somos santificados, conforme somos capturados por su gloria y conformados a su imagen. Como Pablo explicó a los corintios: «Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Co. 3:18).

Para los no creyentes, la visión completa del Señor Jesús es el medio supremo a través del cual pueden ser salvos. Juan dijo esto acerca de su Evangelio y de los tres anteriores: «Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:31). Que Dios lo use con este fin.

Parte I

Anticipando al Señor Jesucristo

1. Jesucristo, el Creador preexistente y Salvador

Gn. 1:1; Jn. 1:1–5a; 1 Co. 8:6; Ef. 1:3–5; Col. 1:15–18; 2:9; 2 Ti. 1:9; Tit. 1:2; Heb. 1:1b–3a

GNEn el principio creó Dios los cielos y la tierra. JNEn el principio era ael Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

¹ CO[P]ara nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él[,] HEBa quien [Dios] constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder[,] COLes la imagen del Dios invisible, bel primogénito de toda creación.

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten[.] JNEn él estaba la vida, y cla vida era la luz de los hombres. COLPorque en él habita dcorporalmente toda la plenitud de la Deidad[.]

EFBendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, ² TIquien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús eantes de los tiempos de los siglos[. El] EFnos escogió en él fantes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, TITen la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos[.]

2. La caída de la raza humana en el pecado

Gn. 3:1–12; Jn. 8:44; 1 Co. 11:3b; 1 Ti. 2:14b; Stg. 1:13–15; Ap. 20:2b

GNPero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho[.] AP[L]a serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, JN[fue] homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. GN[La serpiente] dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: aNo moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

² CO[L]a serpiente con su astucia engañó a Eva[.] GNY vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió[.] ¹ TI[L]a mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión GNy dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Entonces bfueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: c¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: dLa mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

STGCuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, eda a luz la muerte.

3. La maldición sobre la creación

Gn. 3:13; Sal. 90:10; 144:4; Ec. 1:2b; 3:20; 12:7; Ro. 8:2b, 20a, 22; Gá. 4:4–5; 1 Jn. 3:8b

GNEntonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y aentre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

¹ JNPara esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. GÁPero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo ROla ley del pecado y de la muerte.

GNA la mujer [Dios] dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

ROPorque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó[.] EC[V]anidad de vanidades, todo es vanidad. ROPorque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora[.]

SALEl hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa. EC[T]odo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

SALLos días de nuestra edad son setenta años;

Y si en los más robustos son ochenta años,

Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,

Porque pronto pasan, y volamos.

EC[Y] el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

GNY llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer btúnicas de pieles, y los vistió.

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

4. La necesidad del hombre de un Salvador

Sal. 7:11; Is. 53:6a; 64:6; Ez. 18:20a; Ro. 1:18–21; 3:10–18, 23; 5:12, 18–19; 6:23a; 1 Co. 15:21; Ef. 2:1–3

ROPorque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que ano tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

SALDios es juez justo,

Y Dios está airado contra el impío todos los días.

ROComo está escrito:

No hay justo, ni aun uno;

No hay quien entienda,

No hay quien busque a Dios.

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Sepulcro abierto es su garganta;

Con su lengua engañan.

Veneno de áspides hay debajo de sus labios;

Su boca está llena de maldición y de amargura.

Sus pies se apresuran para derramar sangre;

Quebranto y desventura hay en sus caminos;

Y no conocieron camino de paz.

No hay temor de Dios delante de sus ojos.

ISTodos nosotros nos descarriamos como ovejas[;] ROpor cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios[.] ISSi bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

ROPor tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así bla muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. EZEl alma que pecare, esa morirá[,] ROporque la paga del pecado es muerte[.]

EF[Y tú] estabais cmuertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

ROAsí que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán dconstituidos justos. ¹ COPorque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

5. La simiente prometida de Abraham

Gn. 12:1–3, 7; 22:1–18; Mt. 1:1; Hch. 3:24–26; Ro. 4:3; Gá. 3:16, 19b; Heb. 11:8–9, 17–19

GNPero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

ROCreyó Abraham a Dios, ay le fue contado por justicia. HEBPor la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa[.]

GNAconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. HEBPor la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos[.]

GNY extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto ben lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

GÁAhora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su csimiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. HCHY todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado [sobre] MTJesucristo, hijo de David, hijo de Abraham—GÁhasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa[.] HCHVosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

6. El Mesías venidero como profeta y rey

Gn. 49:10; Nm. 24:17b; Sal. 2:11–12; 72:2; 89:3–4; 110:1; Is. 7:14; 9:6–7; 11:1–2; 42:1; 52:13; Jer. 23:5–6; Dn. 7:13–14; Mi. 5:2; Zac. 9:9; Hch. 3:22–23; 10:42b–43; Ro. 1:2–3

HCHPorque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará aprofeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.

ISY reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

SALEl juzgará a tu pueblo con justicia,

a tus afligidos con juicio.

GNbNo será quitado el cetro de Judá,

Ni el legislador de entre sus pies,

Hasta que venga Siloh;

Y a él se congregarán los pueblos.

NMSaldrá ESTRELLA de Jacob,

Y se levantará cetro de Israel[.]

ISSaldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

JERHe aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David crenuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.

MIPero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

ISHe aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

SALHice pacto con mi escogido;

Juré a David mi siervo, diciendo:

Para siempre confirmaré tu descendencia,

Y edificaré tu trono por todas las generaciones.

ISPorque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto[,] ROque él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne[.] ISPor tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la dvirgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre eEmanuel.

ZACAlégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y fcabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

ISHe aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.

SALJehová dijo a mi Señor:

Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

DN[H]e aquí con las nubes del cielo venía uno como un ghijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

SALServid a Jehová con temor,

Y alegraos con temblor.

hHonrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;

Pues se inflama de pronto su ira.

Bienaventurados todos los que en él confían.

HCHY [él] nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

7. El Mesías venidero como siervo sufrido

Sal. 16:10; 22:1, 13–14, 16b–18; 118:22–23; Is. 11:10; 53:3–5, 6b–12; Dn. 9:25–27a; Zac. 12:10b; Hch. 26:22–23; Ro. 11:25b–27; 1 P. 2:23

DNSabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá asiete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí[.]

ISbDespreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él cherido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

SALAbrieron sobre mí su boca

Como león rapaz y rugiente.

He sido derramado como aguas,

Y todos mis huesos se descoyuntaron;

Mi corazón fue como cera,

Derritiéndose en medio de mis entrañas.

ISJehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, dno abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca [y] ¹ Pcuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente[.]

ISPor cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

SALHoradaron mis manos y mis pies.

Contar puedo todos mis huesos;

Entre tanto, ellos me miran y me observan.

Repartieron entre sí mis vestidos,

Y sobre mi ropa echaron suertes.

ISY se dispuso con los impíos su sepultura, mas econ los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.

SALfDios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

ISCuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho[.]

SALPorque no dejarás mi alma en el Seol,

gNi permitirás que tu santo vea corrupción.

ISPor su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos[.]

SALLa piedra que desecharon los edificadores

Ha venido a ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto,

Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

IS[D]erramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y horado por los transgresores.

HCHPero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

RO[H]a acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

ZAC[Y] imirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. ISAcontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

Parte I Notas

Capítulo 1

El Verbo. Este título se refiere a Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad, quien estaba en comunión íntima con Dios Padre por toda la eternidad. La frase, «el Verbo era Dios» enfatiza el hecho de que el Hijo es igual en su esencia, carácter y ser al Padre. El apóstol Juan tomó el término «verbo» no solo del vocabulario del AT, sino también de la filosofía griega, en la que este término era en esencia impersonal y se refería al principio racional de «la razón divina», «la mente» o incluso «la sabiduría». Sin embargo, Juan imbuyó ese término con significados propios del AT y la teología cristiana (p. ej., Gn. 1:3 donde la Palabra de Dios hizo existir al mundo, y Sal. 33:6, 107:20 y Pr. 8:27, donde la Palabra de Dios es su expresión omnipotente de sí mismo en la creación, la sabiduría, la revelación y la salvación) y lo hizo referirse a una persona, esto es, Jesucristo. En sentido estratégico, la expresión Verbo sirve como puente no solo para alcanzar a los judíos, sino también a los griegos no salvos. Juan eligió este concepto porque tanto judíos como griegos estaban familiarizados con él.

El primogénito de toda creación. La palabra griega que se traduce «primogénito» puede referirse al hijo que nació primero en sentido cronológico, pero con mayor frecuencia alude a preeminencia en posición o rango (cp. He. 1:6; Ro. 8:29; Sal. 2:7). Tanto en la cultura griega como en la judía, el primogénito era el hijo que ocupaba la posición de mayor privilegio y que había recibido el derecho a heredar de su padre, sin importar que hubiera o no nacido primero. Se emplea con referencia a Israel, que a pesar de no haber sido la primera nación se convirtió en la nación de mayor preeminencia (cp. Éx. 4:22; Jer. 31:9). La palabra primogénito en este contexto claramente significa el más alto en rango, y no creado primero (cp. Sal. 89:27; Ap. 1:5). Jesús es el primogénito en el sentido de que él tiene la preeminencia (v. 18) y posee el derecho de heredar «toda creación» (cp. He. 1:2; Ap. 5:1–7, 13). Él existió antes de la creación y está exaltado por encima de todo lo creado.

La vida. Juan emplea la palabra «vida» unas treinta y seis veces en su Evangelio, mucho más que cualquier otro libro del NT. No solo se refiere en un sentido amplio a la vida física y temporal que el Hijo impartió al mundo creado mediante su participación activa como el agente de la creación (Juan 1:3), sino de manera especial a la vida espiritual y eterna impartida como don divino a través de la fe en él (Juan 3:15; 17:3; Ef. 2:5).

Corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Cristo posee la plenitud de la naturaleza y los atributos divinos. En el pensamiento griego la materia era mala y el espíritu era bueno. Por eso era impensable que Dios estuviera dispuesto a ocupar un cuerpo humano. Pablo refuta esa enseñanza falsa al recalcar la realidad de la encarnación de Cristo. Jesús no solo fue Dios a plenitud, sino también plenamente humano.

Antes de los tiempos de los siglos. El plan de salvación de Dios para la humanidad pecadora fue determinado y decretado antes de que el hombre siquiera fuera creado. La promesa fue hecha a Dios el Hijo (cp. Jn. 6:37–44; 17:4–6; Ef. 1:4, 5).

Antes de la fundación del mundo. La doctrina de la elección es recalcada a través de todas las Escrituras (cp. Dt. 7:6; Is. 45:4; Jn. 6:44; Hch. 13:48; Ro. 8:29; 9:11; 1 Ts. 1:3; 4; 2 Ts. 2:13; 2 Ti. 2:10). La forma del verbo griego tras la palabra «escogió» indica que Dios no solo escogió por sí mismo, sino para él mismo y para alabanza de su propia gloria (cp. Ef. 1:6, 12, 14). Mediante la voluntad soberana de Dios antes de la creación del mundo y por lo tanto, independiente de toda influencia humana y aparte de todo mérito humano, aquellos que son salvos han alcanzado la unidad eterna con Cristo Jesús (cp. 1 P. 1:20; Ap. 13:8; 17:8). No obstante, la elección o predestinación de Dios no opera ni anula la responsabilidad del hombre de creer en Jesús como Señor y Salvador (cp. Mt. 3:1, 2; 4:17; Jn. 5:40).

Capítulo 2

No moriréis. Satanás, envalentonado por la apertura de Eva hacia él, pronunció esta mentira directa. Esta mentira llevó de hecho a ella y a Adán a la muerte espiritual (separación de Dios). Así, Satanás es designado como mentiroso y homicida desde el principio (Jn. 8:44). Sus mentiras siempre prometen grandes beneficios (como en el v. 5). Eva experimentó este resultado; ella y Adán conocieron el bien y el mal, pero a causa de la corrupción personal no conocieron como Dios conoce con perfecta santidad.

Fueron abiertos los ojos de ambos. La inocencia observada en 2:25 había sido reemplazada por la culpa y la vergüenza (vv. 8–10), y desde entonces tuvieron que apoyarse en su conciencia para distinguir entre el bien y su nueva capacidad adquirida de ver y conocer el mal.

¿Donde estás tú? Esta pregunta fue el modo en el que Dios llevó al hombre a explicar por qué estaba escondiéndose, no una expresión de ignorancia acerca de dónde estaba el hombre. La vergüenza, el remordimiento, la confusión, la culpa y el temor los llevaron a su conducta furtiva. No había lugar donde ocultarse; nunca lo hay (cp. Sal. 139:1–12). El pecado de Adán quedó patente por su nuevo conocimiento del mal de la desnudez, pero Dios seguía esperando que Adán confesase aquello que él sabía que habían hecho. La resistencia fundamental de los pecadores acerca de admitir su iniquidad queda establecida aquí. La cuestión sigue siendo el arrepentimiento. Cuando los pecadores se rehúsan a arrepentirse, sufren juicio. Cuando se arrepienten, reciben perdón.

La mujer que me diste. De una manera miserable, Adán pasa la responsabilidad a Dios por haberle dado a Eva. Esto solo intensificó la tragedia, por cuanto Adán había transgredido a sabiendas la prohibición de Dios, pero seguía sin estar dispuesto a abrir su corazón y confesar su pecado, tomando la responsabilidad plena por su acción, que no había llevada a cabo bajo engaño (1 Ti. 2:14).

Da a luz la muerte. El pecado no es un simple acto espontáneo, sino es resultado de todo un proceso. Las palabras griegas que se traducen «ha concebido» y «da a luz» asemejan este proceso a la concepción y el nacimiento físicos de una criatura. De este modo Santiago personifica la tentación y muestra que siempre sigue una secuencia similar y produce pecado con todos sus resultados mortíferos. Así el pecado no resulte en muerte espiritual para el creyente (porque ha sido perdonado), sí puede llevarlo a su muerte física (1 Co. 11:30; 1 Jn. 5:16). En la caída de Gn. 3, el resultado del pecado de Adán trajo muerte física y espiritual a la toda la raza humana (cp. Ro. 5:12–21).

Capítulo 3

Entre tu simiente y la simiente suya. Después de maldecir a la serpiente física, Dios se volvió a la serpiente espiritual, al mentiroso seductor, Satanás, y lo maldijo. Este «primer evangelio» es profético de la lucha y su resultado entre «tu simiente» (Satanás y los incrédulos, que son llamados hijos del diablo en Jn. 8:44) y la simiente de la mujer (Cristo, descendiente de Eva, y aquellos en él), que comenzó en el huerto. En medio del pasaje de la maldición resplandeció un mensaje de esperanza, la descendencia de la mujer designada como «ésta» es Cristo, que un día derrotará a la serpiente. Satanás podría solo «herir» el calcañar de Cristo (hacerlo sufrir), mientras que Cristo herirá la cabeza de Satanás (lo destruirá con un golpe fatal).

Túnicas de pieles. Las primeras muertes físicas debieran haber sido las del hombre y su mujer, pero fue un animal, una sombra de la realidad de que Dios daría un día muerte a un sustituto para redimir a los pecadores.

Capítulo 4

No tienen excusa. Dios hace responsables a todos los hombres al no querer reconocer lo que él les ha mostrado de sí mismo en su creación. Incluso aquellos que nunca tuvieron una oportunidad de escuchar el mensaje del evangelio han recibido un testimonio claro sobre la existencia y el carácter de Dios, y lo han suprimido. Si una persona responde a la revelación que tiene, así sea nada más que la revelación natural, Dios suministrará los medios necesarios para que esa persona escuche el evangelio y crea (cp. Hch. 8:26–39; 10:1–48; 17:27).

La muerte pasó a todos los hombres. Adán no fue sometido a muerte inmediata por su pecado, pero a través de su pecado la muerte se convirtió en una certidumbre penosa para él y su posteridad. La muerte tiene tres manifestaciones claras: (1) muerte espiritual o separación de Dios (cp. Ef. 2:1, 2; 4:18); (2) muerte física (He. 9:27); y (3) muerte eterna (llamada también la segunda muerte), que incluye no solo separación eterna de Dios, sino tormento eterno en el lago de fuego (Ap. 20:11–15). Por cuanto la humanidad entera existía en los lomos de Adán, y mientras la procreación heredó su condición caída o depravada, puede decirse que todos pecaron en él.

Muertos en vuestros delitos y pecados. Un sobrio recordatorio de la pecaminosidad y perdición totales de que fueron redimidos los creyentes. La palabra «en» indica el dominio o la esfera en la que existen los pecadores no regenerados. No están muertos a causa de actos pecaminosos que hayan cometido, sino debido a su naturaleza pecaminosa (cp. Mt. 12:35; 15:18–19).

Constituidos justos. El creyente está vestido en la justicia de Cristo, la cual fue manifestada en su obediencia perfecta (cp. v. 19; Lc. 2:49; Jn. 4:34; 5:30; 6:38), culminando en la más grande demostración de esa obediencia, su muerte en una cruz (Fil. 2:8). La expresión «constituidos justos» se refiere a la postura legal de una persona ante Dios y no a un cambio en el carácter, puesto que Pablo establece en todo el pasaje un contraste entre la justificación y la condenación, y no ha introducido todavía la doctrina de la santificación (la cual viene más adelante en Ro. 6—8), que sí trata acerca de la transformación del pecador como resultado de la redención.

Capítulo 5

Y le fue contado por justicia. La creencia de Abraham fue en respuesta a la promesa en Gn. 15:4–5, una reiteración de su promesa en Gn. 12:1–3. Empleada tanto en sentido financiero como legal, la palabra contado significa tomar algo que pertenece a alguien y acreditarlo en favor de otro. Es una transacción unilateral, por eso Abraham no tuvo que hacer algo para acumularla, sino que Dios tomó la iniciativa de asignarle su justicia. Dios tomó su propia justicia y la acreditó a favor de Abraham como si fuera suya. Dios hizo esto porque Abraham creyó en él. Abraham fue un hombre de fe, pero la fe no debe considerarse como una obra meritoria. Nunca es el fundamento de la justificación, sino tan solo el canal a través del cual es recibida, y también es un regalo de Dios (cp. Ef. 2:8).

En lugar de su hijo. El carnero fue ofrecido como sustituto de Isaac. De esta manera, el cordero ilustra la expiación sustitutiva de Cristo. Aunque los pecadores merecían la muerte, Cristo tomó el castigo, como el Sustituto perfecto para todos los que creerían en él.

Simiente. La forma singular de la palabra hebrea, como sus equivalentes en griego y en español, puede utilizarse en un sentido individual o colectivo. El punto de Pablo en Gá. 3:16 es que en algunos pasajes del AT (p. ej., Gn. 3:15; 22:18), «simiente» se refiere a Jesucristo, el más grande de todos los descendientes de Abraham.

Capítulo 6

Profeta. Esta profecía viene de Dt. 18:15. Moisés era reverenciado por los judíos como su primer y más grande profeta, y los judíos consideraban que el profeta venidero a quien Moisés describió en términos de uno semejante a él («como a mí»), tendría que ser el Mesías.

No será quitado el cetro de Judá. Tan fuerte como un cachorro de león y agazapado como león viejo, a la línea de Judá le pertenecían la preeminencia nacional y la condición regia, incluyendo a David, Salomón y su dinastía (seiscientos cuarenta años después de esto), así como a aquel a quien pertenece el cetro, es decir, «Siloh», el criptograma para el Mesías, también designado el «león de la tribu de Judá» (Ap. 5:5).

Renuevo. El Mesías es representado como una rama nueva (lit. «retoño») del árbol genealógico de David (cp. Jer. 23:5; 33:15, 16; Is. 4:2; 11:1–5; Zac. 3:8; 6:12, 13), quien reinará sobre el pueblo de Dios en el futuro.

La virgen. Esta profecía anticipaba el nacimiento virginal del Mesías, como lo describe el NT (Mt. 1:23). La palabra hebrea se refiere a una mujer que todavía no se ha casado y significa «doncella» (Gn. 24:43; Pr. 30:19; Cnt. 1:3; 6:8), así que el nacimiento del hijo de Isaías (Is. 8:3) no pudo haber sido el cumplimiento pleno de la profecía.

Emanuel. El título se aplica a Jesús en Mateo 1:23 y significa «Dios con nosotros».

Cabalgando sobre un asno. A diferencia de Alejandro Magno, este Rey viene montado sobre un asno (cp. Jer. 17:25), lo cual se

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