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El factor humano en la educación a distancia
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Libro electrónico273 páginas3 horas

El factor humano en la educación a distancia

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Información de este libro electrónico

El factor humano como la mediación imprescindible de los procesos educativos en los campos virtuales, sosteniendo la interrelación y la construcción del conocimiento.
IdiomaEspañol
EditorialBookBaby
Fecha de lanzamiento29 may 2014
ISBN9781483528540
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    El factor humano en la educación a distancia - Ada María Acebal Romero

    virtual

    CAPITULO 1: EDUCACIÓN A DISTANCIA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

    1.1 Visión general de la educación a distancia

    El mundo siempre se encuentra en etapa de cambio; la dinámica de la vida es la perpetua transformación de la materia, cambiamos nuestra apariencia (de bebés a ancianos), cambiamos nuestra fisiología (del anabolismo pasamos al catabolismo), cambiamos nuestra psicología (de heterónomos a autónomos); y en ese devenir biológico los seres humanos cambiamos nuestra cultura y creamos herramientas que permitan desarrollar con mayor eficacia las actividades cotidianas. Estas herramientas, cognitivas y materiales, son tecnologías que se incorporan a la memoria colectiva de la humanidad, convirtiéndose en elementos no visibles, captados en modo no consciente por las personas, aún en plena etapa de utilización. Muchas de estas herramientas apresuran los cambios, como ocurre con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC). Aunque la especificidad de nuestra especie es la dinámica del cambio, es asombrosa la velocidad de transformación de la sociedad actual, en parte traccionada por herramientas tecnológicas de última generación que han permitido al ser humano ampliar los límites de la cognición y quebrar las barreras de tiempo y espacio para comunicarse.

    La historia de la humanidad no puede ser analizada por fuera del concepto de evolución tecnológica; desde siempre el ser humano creó tecnologías que hicieron más fácil y cómoda su vida, que lo acompañaron en su devenir y que, a su vez, condicionaron la propia naturaleza humana y su relación con el ambiente. Tecnologías domésticas como lavarropas, cocinas, refrigeradores, secadoras, lavaplatos, aspiradoras, secadores para el cabello; tecnología médica-industrial-biológica como medicamentos, vacunas, técnicas quirúrgicas, de clonación y de trasplantes, agroquímicos, modificación genética aplicada a diferentes especies; tecnología alimentaria como los alimentos enriquecidos, los modificados; como los nutrientes sintéticos; tecnología aplicada a la arquitectura tales los diferentes materiales, técnicas y modelos de construcción; tecnología aplicada a la moda tales como tejidos diversos con funciones específicas; tecnología social como sistemas educativos, de producción, de control, de comunicación; tecnologías aplicadas a la subjetividad¹ como sistemas y técnicas psicológicas, sociológicas, filosóficas, estéticas, políticas y económicas; todos ejemplos de las numerosas creaciones tecnológicas que han hecho los seres humanos a lo largo de la historia. Es oportuno mencionar que los marcos tradicionales que regulaban la relación del ser humano con la naturaleza están desapareciendo (y lo hacen a gran velocidad); en su lugar se fortalece el pacto entre humanos y máquinas. Los efectos de la tecnología se experimentan cada vez más a nivel masivo y condicionan no solo el presente sino el futuro de las sociedades en todos los ámbitos imaginables.

    Ante la realidad de las nuevas articulaciones entre el mundo del trabajo, la economía y la producción de conocimiento, el aprender a lo largo de la vida (Delors, 1996)² se ha convertido en la premisa de los tiempos actuales. Las personas desean estar preparadas para la emergencia de nuevos nichos laborales y para ello reciclan sus conocimientos y se capacitan en campos interdisciplinares para ampliar las futuras oportunidades. A esto se suma el deseo del ser humano de enriquecer su vida con nuevos conocimientos que le posibiliten la búsqueda de la verdad y el encuentro consigo mismo. Hombres y mujeres disminuyen su tiempo libre ante las exigencias laborales ya que la cultura empresarial demanda empleados que puedan resolver diferentes tipos de problemas y enfrentar variados conflictos institucionales y profesionales. Los hombres se ven presionados a competir con un creciente número de aspirantes al mismo puesto de trabajo; igualmente las mujeres con el agregado de la necesidad de coordinar las exigencias laborales con las responsabilidades familiares. En este contexto, la educación tradicional con sus clases fijas respecto a coordenadas espaciales y temporales, con sus instituciones situadas en los grandes centros poblacionales, con sus cursos superpoblados, no da ciertamente respuesta a las necesidades de innumerables individuos que han debido migrar a otro sistema que les permita gestionar más eficazmente tiempos y ocupaciones: la educación no presencial.

    1.2 Evolución de la educación a distancia

    Para el año1840 en países como Nueva Zelanda, Estados Unidos y Australia se utilizaba el sistema de cursos por correspondencia (vía postal) en el ámbito de la educación no formal, con el objetivo de dotar a los ciudadanos de habilidades técnicas para mejorar su calidad de vida; en el ámbito de la educación formal este sistema era usado por quienes, por diferentes razones, se encontraban aislados geográficamente o muy alejados de los centros de estudio (sobre todo para los hijos de los campesinos agricultores) o para aquellos que por razones de enfermedad estaban imposibilitados de desplazarse.

    Según Holmberg (1985)³, la educación a distancia ha sido designada de diferentes maneras, algunas restringidas y otras más abarcativas, pero siempre en relación con los medios tecnológicos que estructuran el sistema y por la forma de distribución de los materiales. Así, esta modalidad educativa ha sido conocida por nombre tales como educación a distancia (EaD), educación postal, educación no presencial, educación por computadora, educación virtual, educación telemática, educación multimedial, educación digital, la denominación en lengua inglesa eLearning y la italiana formazione a distanza (FAD), entre muchos otros.

    Veamos cómo describe Peón Aguirre (1998:3)⁴ los inicios formales de la modalidad: La primera acción formal para impulsar esta modalidad educativa en el contexto internacional, tiene lugar en 1938 en la ciudad de Victoria (Canadá) donde se realizó la primera Conferencia Internacional sobre la Educación por Correspondencia. En 1939 se crea el Centro Nacional de Enseñanza a Distancia en Francia, el cuál en un principio atendía por correspondencia a los niños huidos de la guerra. En 1947, a través de Radio Sorbonne se transmitieron clases magistrales en casi todas las materias literarias de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de París. En 1962 se inicia en España una experiencia de Bachillerato Radiofónico y la Universidad de Delhi crea un departamento de estudios por correspondencia, esto como un experimento para brindar atención a la población que no podía asistir a la universidad. En 1968 se crea el sistema de telesecundaria en México para brindar atención educativa al sector de la población apartado de los centros urbanos. En 1969 se crea la Open University en Inglaterra (Universidad Abierta Británica), a esta institución se le considera pionera de lo que hoy conocemos como educación superior a distancia. Esta institución inició sus cursos en 1971 basando la producción de sus materiales didácticos en el texto impreso y audio, integrando posteriormente el material videograbado, CD, paquetes de programas y transmisiones vídeo a través de la British Broadcansting Corporation (BBC). A partir de la Open University comienzan a surgir otros programas de instituciones de educación superior a distancia en todo el mundo usando medios didácticos muy semejantes. Las nuevas opciones tecnológicas aplicadas a la educación como la informática y las telecomunicaciones, han contribuido al desarrollo de esta modalidad educativa hacia lo que hoy ya se conoce como la universidad virtual.

    1.3 Conceptualización de la educación a distancia

    La educación a distancia es una estrategia educativa basada en tres pilares fundamentales: el primero de ellos es el uso de tecnologías diversas según el tipo de sistema elegido; el segundo consiste en procesos operativos flexibles en lo que se refiere al manejo de tiempos y espacios y el tercero está conformado por los métodos didáctico/pedagógicos orientados a estimular la producción de conocimiento reflexivo y la autonomía de los aprendices. Es necesario subrayar que la educación a distancia en el caso de los campus educativos virtuales (CEV) presenta como características específicas la separación física de docentes y alumnos, la utilización de materiales instruccionales mediados tecnológicamente y la comunicación multidireccional entre todos los agentes involucrados en el proceso.

    Según Litwin (2000:4-5)⁵ la educación a distancia es:…una modalidad de enseñanza con características específicas, esto es, una manera particular de crear un espacio para generar, promover e implementar situaciones en las que los alumnos aprendan. El rasgo distintivo de la modalidad consiste en la mediatización de las relaciones entre los docentes y los alumnos. Esto quiere decir, fundamentalmente, que se reemplaza la propuesta de asistencia regular a clase por una nueva propuesta en la que los docentes enseñan y los alumnos aprenden mediante situaciones no convencionales, en espacios y tiempos que no comparten.

    La educación a distancia es un sistema en el que la cuasi permanente separación (Keegan, 1996)⁶ entre los enseñantes y los aprendices es un hecho en la mayor cantidad de los casos⁷; la distancia es salvada a través de la comunicación y el uso de tecnologías que permiten interaccionar con materiales preparados y adecuados a las necesidades de la modalidad e interactuar con las demás personas con las cuales se comparte el espacio y se tienen en común metas de aprendizaje. Al respecto, Moore y Kearsley⁸ (1996:2) señalan que: La educación a distancia es un aprendizaje planificado que ocurre normalmente en un lugar diferente al de la enseñanza, por lo tanto requiere de técnicas especiales de diseño de cursos, de instrucción, de comunicación, ya sea por medios electrónicos u otro tipo de tecnología, así como de una organización especial.

    Inicialmente en la EaD se proveían los materiales y los alumnos estudiaban en modo autónomo; la comunicación entonces era bidireccional telefónico o postal, es decir que entre el docente y el alumno ya se establecía un flujo comunicacional que estructuraba el diálogo pedagógico; en las propuestas más modernas (sobre todo en las universidades con programas de universidad virtual) el diálogo bidireccional ha sido superado y reemplazado por el diálogo multidireccional, es decir que la modalidad de la comunicación ya no es uno a uno sino que el docente se comunica con todos, según el caso o las necesidades, y a su vez los alumnos se comunican con el docente y también entre ellos. Este tipo de red comunicativa transforma al grupo (enseñantes y aprendices) en una verdadera comunidad de aprendizaje por la que circulan informaciones, conocimientos, sentimientos; una red que genera vínculos sociales y nuevos modos de trabajo grupal. Actualmente el alumno⁹ ya no es el aprendiz que transita en total soledad el proceso; aunque continúa separado físicamente, cuenta ahora con la comunicación permanente con sus compañeros y con el apoyo incondicional de sus tutores.

    1.4 Etapas de la EaD

    En una primera etapa (alrededor de 1840) que podemos llamar etapa postal, se utilizaban los materiales impresos los cuales eran enviados a través del correo tradicional. La mayor parte de estos estudios eran cursos de oficios manuales y capacitación en taquigrafía o contabilidad. El alumno recibía en su hogar los textos preparados por la institución educativa. Adjunto a los textos y manuales se encontraban las instrucciones e indicaciones para el uso del material, algunas veces una prueba de autoevaluación, junto con los datos telefónicos y dirección postal de la institución y de un docente del cual no se conocía ni siquiera el rostro a través de una foto. Una vez que se finalizaba el curso debía rendirse una prueba final, la cual en algunas ocasiones se rendía a distancia y consistía en la elaboración de un proyecto por una parte y en una prueba conceptual por la otra; en otras oportunidades esta prueba final se rendía de manera presencial. La universidad o el centro educativo se acercaba al alumno y lo hacía constituyendo mesas de exámenes en las ciudades centrales o neurálgicas a las cuales concurrían los alumnos un día prefijado. Esta variante se centraba en los materiales escritos los cuales se estudiaban y luego, en el momento del examen, se reproducían generalmente de manera escrita. No era común que el alumno pudiera expresar sus propias ideas en el momento de la evaluación final ya que las pruebas objetivas valoraban la reproducción casi textual del conocimiento presente en los libros o manuales. Además, las dudas que se presentaban a lo largo del proceso instructivo eran difíciles de hacer llegar al profesor ya que no todas las personas contaban con un teléfono o bien porque no se podía encontrar al docente asesor, o en otros casos porque la institución no había previsto tal función de consultoría.

    En una segunda etapa, que podemos denominar mediática, a los materiales impresos se suman primero la radio (1922), luego las filmaciones (1934) y más tarde la televisión (1950). Los materiales impresos, ahora en forma de módulos, eran acompañados en muchos casos por cassetes con grabaciones que ampliaban el contenido, enfatizaban los conceptos centrales y buscaban modernizar el proceso. Los materiales impresos incluyen ahora mapas conceptuales, gráficos, dibujos y actividades de autoevaluación para permitir un control sobre el propio aprendizaje. La comunicación es muy semejante a la de la primera época con la diferencia que en algunos casos los alumnos se organizan a partir de la cercanía geográfica con el objetivo de reunirse para estudiar en grupo o para aclarar dudas antes del examen final. Con respecto al tipo de comunicación se puede caracterizar el proceso como masivo, de uno a muchos, y en general con un nivel de feed back básico. En esta etapa se comienzan a implementar las tutorías en modalidad presencial como asesorías optativas y las tutorías consultivas telefónicas (1965). Sin embargo no todos los alumnos utilizaban el servicio tutorial presencial por las dificultades de salvar distancias geográficas en términos de costos y tiempo. La radio y la televisión eran los canales a través de los cuales se transmitía, generalmente una vez por semana, un programa educativo con demostraciones prácticas de los temas que figuraban en los manuales y con profundización de algunos de los contenidos teóricos. La mayoría de estos programas eran transmitidos durante el fin de semana para que los alumnos pudieran seguir la clase sin impedimentos de tipo laboral.

    Una tercera etapa denominada digital (1980) se caracteriza por el envío de software, de CDs, por el uso combinado de estas tecnologías y la televisión, y por una mayor comunicación entre docentes y alumnos de tipo bidireccional; sin embargo ya no son los materiales los que ocupan el centro de la escena del proceso educativo sino que las modernas teorías pedagógicas-didácticas acerca del rol del alumno como responsable de su propio aprendizaje y de la importancia que asume la comunicación entre iguales o entre aprendices y expertos hacen que la investigación focalice los diferentes caminos para acceder al conocimiento. Esta personalización concibe al estudiante ahora como sujeto de la educación y ya no como objeto de la misma.

    Una cuarta etapa que podemos denominar virtual¹⁰ (1985) se caracteriza por la creación de los CEV, espacios estructurados por bits, que simulan el espacio de una universidad, con sus aulas diferenciadas por carrera. Estos CEV poseen todos los elementos y servicios que se encuentran en una universidad presencial, pero lo más importante es que se pueden establecer relaciones comunicativas con todas las personas que se encuentran implicadas en el proceso educativo; muchas veces la comunicación en estos espacios virtuales es más frecuente que la que se puede establecer con un profesor o tutor en relaciones de co-presencia. En un CEV encontramos el aula, los profesores, los tutores, la biblioteca general, el periódico universitario, la editorial universitaria, los textos de la materia, los espacios comunes de los estudiantes para discutir temas académicos, los espacios comunes como la cafetería para las relaciones sociales informales, los buzones de avisos de profesores y los de tutores, el espacio de secretaría, el de la administración, la pizarra de avisos y novedades institucionales, entre otros.

    Una universidad puede tener presencia física real y además contar con su campus virtual (por ejemplo la UNQ)¹¹; esto le permite ofrecer servicios en ambas modalidades; de cualquier manera en la actualidad existen universidades (públicas o privadas) que cuentan solamente con su oferta académica virtual; ejemplos de estas pueden ser la Open University¹², la UNED¹³, la UOC¹⁴, la Western Governors University en Utha¹⁵ y la Athabasca University en Canadá¹⁶, entre muchas otras. La tendencia actual indica que el fenómeno de las universidades virtuales se consolida y apunta a crecer; así también como gran parte de las universidades que mantienen su sistema tradicional virtualizan solo algunos cursos para mantenerse actualizados, para aprovechar la tecnología adquirida y para mantenerse con un perfil competitivo en el mercado educativo. No hay que olvidar que el sistema de educación a distancia permite optimizar recursos y obtener buenos resultados ya que con una mínima parte de personal especializado se pueden atender a una gran cantidad de alumnos y aumentar, de esta manera, las ganancias. Por supuesto que este objetivo de eficacia no garantiza los mejores resultados en relación a

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