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Destapa lo oculto de Bereshit

Destapa lo oculto de Bereshit

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Destapa lo oculto de Bereshit

valoraciones:
4.5/5 (13 valoraciones)
Longitud:
115 páginas
2 horas
Editorial:
Publicado:
3 ene 2011
ISBN:
9781458083289
Formato:
Libro

Descripción

Este humilde libro pretende ayudar a cada uno de los lectores a encontrar en lo más profundo de nuestra Toráh, los mensajes correctos para comprender y descifrar el camino que debemos tomar con el fin de transitar en éste mundo y ser felices, y principalmente para encontrar los diamantes y las joyas que nos llevarán de regreso al palacio del Rey, nuestro padre el Todopoderoso.

Editorial:
Publicado:
3 ene 2011
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9781458083289
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Destapa lo oculto de Bereshit - Joseph Jaim Zonana Senado

Chapter 1:Bereshit

Bereshit

5762

Las diferencias entre hermanos

En la Perashá de Shemot (3, 4 y 5) cuando Moshé se acerca al árbol en llamas, Dios le dijo que escuchó los gritos de sus hijos, se apiadó de ellos y quería salvarlos por medio de él, a lo que Moshé contestó que él no podía cumplir una misión tan importante. Moshé dijo esto porque le parecía más correcto que el salvador del pueblo de Israel fuera Aarón, su hermano mayor; por eso dijo a Dios que él no era nadie delante de su hermano como para hablar con el faraón o sacar al pueblo de Israel de Egipto. Moshé prefirió renunciar a la grandeza y el poder sólo por amor y respeto a su hermano; por su parte, Aarón, en lugar de sentir envidia de él, salió a recibirlo con tanta alegría como si a él mismo le hubieran dado el puesto de salvador. i

Cuando Moshé regresó de Midián a Egipto para cumplir con este mandato, Aarón salió a su encuentro. Dice el S’forno que lo hizo como un alumno que sale a recibir a su jajam; y al verlo, lo besó. Dice el Rambán: lo besó como quien besa un objeto sagrado.

Este es un ejemplo de amor y respeto entre hermanos, pero no podemos olvidar que unhermano también implica una gran responsabilidad, pues nuestra obligación es amarlo, respetarlo y protegerlo.

Miriam, aunque fue la que se encargó de cuidar de Moshé cuando lo pusieron en el río,posteriormente fue castigada con lepra por haber hablado mal de él al compararlo a otros profetas comunes.

Tal vez de haber sido cualquier otra persona, lo que Miriam dijo no se le habría considerado un desprecio, pero el simple hecho de rebajar de nivel o causar una pequeña falta de respeto a un hermano Dios lo considera como algo muy grave, aun siendo un hermano menor, como en este caso, y aun siendo el hermano al que protegió por tanto tiempo. Es decir, de todos modos la persona no puede confiarse y sentir que ya hizo suficiente, por lo que ahora tiene permiso para tratarlo como quiera. El respeto a un hermano debe imperar toda la vida, y si la Torá nos obliga a favorecer a un extraño, e incluso a un enemigo, con mucha menor razón podemos negar jamás nuestra ayuda física y moral a nuestra propia sangre. Sobre eso dijo el profeta: De tu carne no te harás el desentendido (Isaías58:7).

El mismo Dios, que castigó una pequeña mala acción contra un hermano, también se encargó de premiar un acto de amor parauna buena hermana.

La Torá cuenta que Yaacob trabajó siete años por Rajel y le dio unas señas paraidentificarla el día de la boda, temeroso de que su suegro la cambiara por su otra hija, llamada Lea. Rajel amaba a Yaacob; sin embargo, para no hacer pasar vergüenza a su hermana le entregó estas señas y renunció así a su felicidad y a su futuro al lado de un hombre de la talla de Yaacob con tal de salvar a su hermana de la humillación.

También renunció a que de su descendencia saliera el Pueblo de Israel, todo sólo por amor a su hermana; pero ella no perdió, ya que de todas formas después se casó con Yaacob. Gracias al favor que hizo con su hermana, Dios se apiadó de ella y le dio un hijo que no estaba destinado que tuviera, como dice el versículo: Y recordó Dios a Rajel (Bereshit 30:22) (al acto que hizo Rajel) y por ese mérito abrió su vientre y le dio un hijo.

Rajel era estéril; se le había decretado que no podría tener hijos. Si Yaacob se hubiese casado desde un principio con ella, la habría hecho a un lado para casarse con su hermana y poder así tener descendencia; sin embargo, por la acción tan noble que hizo con su hermana Dios la premió, y su favor se recuerda hasta la fecha.

Por amor entre hermanos se construyó el Segundo Templo y por odio entre ellos fue destruido.

Por amor: es sabidoque antes de construirse el Primer Templo, en ese lugar vivían dos hermanos cuyas casas estaban separadas por una pequeña barda. Los dos eran muy pobres; su mayor posesión era la paja. Uno de ellos era soltero y el otro tenía una numerosa familia.Por las noches, la nostalgia del casado al pensar en su pobre hermano, carente de familia, no lo dejaba dormir; por tanto, todas las madrugadas se levantaba y le dejaba montículos de paja sin que el otro se diera cuenta; así, al menos tenía la satisfacción de que no le faltara paja y no se sintiera tan desdichado. Pero también el hermano soltero se preocupaba por el casado y pensaba que tenía una gran familia que mantener y poco dinero, así que también él le llevaba paja cada noche. Eso pasó durante varias noches y ninguno de los dos entendía por qué, después de tanto dar, jamás sentían faltantes en su paja, hasta que una noche se encontraron los dos con la paja en las manos y comprendieron todo. En ese momento, se abrazaron uno al otro con lágrimas en los ojos y un sentimiento de amor verdadero, lo cual causó extrema ternura delante de Dios y decidió que en ese lugar tan santo construiría su hogar.

Por odio: antes de que fuera destruido el Segundo Santuario, el respeto entre un yehudí y su compañero se había perdido, pero un incidente en especial causó la destrucción de Yerushalaim. Un millonario de aquella época tenía un amigo y un enemigo.Con motivo dela boda de la hija del millonario, éste mandó a uno de sus sirvientes para que entregara una invitación a su amigo llamado Kamtza, pero por equivocación el sirviente la entregó a su enemigo Bar Kamtza. Cuando el millonario rondaba por el salón de la fiesta, se encontró con la desagradable presencia de su enemigo; inmediatamente se enfureció y le ordenó que saliera de su fiesta, pero éste, con tal de no pasar mayor vergüenza, le rogó que le permitiera quedarse y añadió que le pagaría lo que consumiera. Sin embargo, el rico insistió en que se retirara; por tanto, Bar Kamtza le ofreció que, con la condición de que no lo corriera frente a los demás invitados, pagaría la mitad de la fiesta, pero aquél no accedió y volvió a insistir en que saliera. Por última vez, Bar Kamtza ofreció pagarle la fiesta completa, con la condición de que no lo corriera, pero fue inútil, ya que el millonario no accedió.

Bar Kamtza no se fue con una buena imagen de la fiesta ni de los que asistieron a ella (sus hermanos yehudim, que no lo defendieron de la humillante situación que sufrió); portanto, en venganza acudió con el ministro enemigo, habló mal de los judíos y pidió que los destruyeran. Su acusación fue aceptada por el enemigo, quien con su ejército se dirigió contra Yerushalaim y sus sabios, destruyendo la ciudad junto con sus habitantes.

Al principio de la Creación, Dios creó a un solo hombre para que todo el mundo fuera una sola familia; pero ello no bastó para acabar con el odio, pues desde que existieron los primeros hermanos también ocurrieron los primeros asesinatos.

Caín y Abel tenían una pequeña diferencia en especial, la cual provocó que no pudieran vivir juntos en un mismo mundo; esta diferencia no fue sólo la que causó la aparición de la muerte, sino también la que no permite lograr el desarrollo y la perfección de nuestra especie.

Dice el versículo: Vaihí Abel roé tzón, veCáin hallá obed adamá, Y fue Abel pastor del ganado, y Caín era trabajador de la tierra (Bereshit 4:2). El hombre fue creado exclusivamente para servir a Dios y obtener de Él satisfacción, pero para llegar a esta finalidad, la persona tiene que trabajar y mantenerse materialmente, como dijeron los Jajamim: Es bonito el estudio de Torá cuando éste va acompañado con el trabajo (Abot 2:2). En realidad, lo principal es servir a Dios y obtener de Él placeres; pero por cuanto que el primer hombre pecó, fue condenado a esforzarse y Con el sudor de su frente comer pan (Bereshit 3:19). Tanto Caín como Abel trabajaban, los dos se dedicaban a su ocupación; la diferencia era hacia dónde cada uno dirigía sus esfuerzos, qué consideraba cada uno lo principal y qué lo secundario; eso es lo que la Torá en este versículo quiso enseñarnos, y fue Abel un pastor, porque no le quedaba otra alternativa: tenía que trabajar, pues así lo dispuso Dios después del pecado de Adam, pero sabía que lo principal en la vida no era eso, sino servir a Dios. En cambio, Caín era un Ebed Adamá. iiCaín era un esclavo de la tierra, recibía toda su satisfacción del trabajo y no del servicio a Dios; lo principal para él era el trabajo y lo secundario Dios. Por tanto, Dios recibió el sacrificio de Abel y el de Caín no, lo cual

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Reseñas

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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Sencillo y ameno, demás didáctico, de lectura fácil. Ayuda al entendimiento