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Historia del Movimiento Ambiental en Puerto Rico

Historia del Movimiento Ambiental en Puerto Rico

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Historia del Movimiento Ambiental en Puerto Rico

valoraciones:
4.5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
1083 páginas
11 horas
Publicado:
17 dic 2013
ISBN:
9781311565792
Formato:
Libro

Descripción

Este libro narra el desarrollo del movimiento ambiental en Puerto Rico desde su colonización por las tribus indígenas. Resume el impacto ambiental de las civilizaciones indígenas, españolas y americana sobre el ecosistema tropical de una pequeña isla dotada con limitados recursos naturales. Señala que el impacto ambiental del ser humano sobre el medio ambiente fue insignificante durante la colonización indígena, sufrió con la inmensa desforestación causada por la colonización agrícola española y americana, pero se empeoró con el aumento poblacional e hizo crisis con el gran desarrollo industrial después de la Segunda Guerra Mundial.
El movimiento ambiental toma forma en Puerto Rico durante la década de 1960 cuando los resientes comienzan a sentir la contaminación del aire, el agua y el terreno. Prácticamente todas las aguas de los ríos de Puerto Rico estaban contaminadas por descargas directas pluviales, sanitarias, comerciales e industriales. Aunque no tan crítica, la contaminación atmosférica arropaba ciertas áreas específicas alrededor de la concentración industrial. Los desechos sólidos se disponían sobre el terreno en áreas de mangle, hondonadas topográficas y cualquier terreno abandonado. Los ciudadanos comenzaron a quejarse y hacer sus lamentos públicos. Se crea un Comité de Ciudadano Sobre los Recursos Naturales y una Comisión Legislativa Sobre Recursos Naturales, Bellezas y Ornato. El accidente del buque cisterna Ocean Eagle derrama petróleo sobre las playas turísticas, las aguas costaneras y la Bahía de San Juan. El impacto devastador del petróleo sobre la vida marina, acuática de los estuarios e humana lleva a la creación de una Subsecretaria de Recursos Naturales en el Departamento de Obras Pública. En 1969, el Consejo Asesor al Gobernador Sobre Programas Gubernamentales recomienda la creación de una Junta de Calidad Ambiental y un Departamento de Recursos Naturales.
El Día del Planeta Tierra y la Ley de Política Pública Ambiental de los Estados Unidos de América tienen repercusiones en Puerto Rico creando la Junta de Calidad en 1970 y el Departamento de Recursos Naturales en 1972. El libro describe en detalle los procesos del movimiento ambiental crear estas agencias ambientales. Seis meses después de la creación de la Junta de Calidad Ambiental se crea la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. El libro resume reglamentación ambiental federal delegada al gobierno de Puerto Rico. Se desglosa las aportaciones de las organizaciones ambientales al movimiento ambiental. Se las enmiendas a la ley de calidad ambiental y la conservación de los recursos naturales. Se describe el progreso logrado en el manejo de los recursos naturales y control de la contaminación comparándolo con datos científicos recopilados.
Describe el Programa Ambiental de la Naciones Unidas y su desarrollo a través de la Región del Gran Caribe con el Convenio de Cartagena y sus Protocolos para Combatir Derrames de Hidrocarburos, Áreas Especialmente Protegidas y Vida Silvestre y Fuente Terrestres de Contaminación Marina. Relata la participación de Puerto Rico como miembro de la delegación de los Estados Unidos a través en Latino América. Resume los problemas ambientales confrontados mundialmente en el nuevo milenio, incluyendo las limitaciones de los combustibles fósiles, el desarrollo de la energía renovable, la generación de electricidad con plantas nucleares y el cambio climático. El libro concluye con un resumen del estado del ambiente al comenzar el nuevo milenio y hacia donde se debe encaminar a través de un desarrollo económico y ecológico sustentable.

Publicado:
17 dic 2013
ISBN:
9781311565792
Formato:
Libro

Sobre el autor

PEDRO A. GELABERT General Information: Name: Pedro Antonio Gelabert Marqués Place of Birth: Arecibo, Puerto Rico, U.S.A. Education: College: Tulane University of Louisiana; New Orleans, Louisiana; Bachelor in Science (Geology) in 1956 Graduate School: University of Michigan, Ann Arbor, Michigan; Graduate School towards a Master of Science (Geology) 1960 Professional Experience: Aug 1956 - Sept. 1959: U.S. Geological Survey; Physical Science Assistant (Geology) Aug. 1960 - Aug. 1967: Chief Geologist, Engineering Geology Section; P.R. Department of Public Works Sept. 1967 - Feb. 1968: Technical Assistant to the Assistant Secretary of Flood Control & Beach and River Conservation; P.R. Department of Public Works Mar. 1968 - Mar. 1969: Assistant Director, Ocean Eagle Oil Spill Emergency Office, P.R. Department of Public Works Mar. 1969 - Dec. 1970: Executive Secretary, Committee on Natural Resources of the Governor Advisory Council; Office of the Governor of Puerto Rico Dec. 1970 - Dec. 1972: Executive Secretary, P.R. Mining Commission, Office of the Governor of Puerto Rico Jan. 1973 - Dec. 1976: Executive President, Environmental Services of Puerto.Rico, Inc. Jan. 1977 - Mar. 1978: Executive Director, Environmental Quality Board, Office of the Governor of Puerto Rico Mar. 1978 – Jun. 1984; Chairman, Environmental Quality Board, Office of the Governor of Puerto Rico Jan. 1985 - Sept. 1990: Director, Caribbean Field Office, Region 2; U.S. Environmental Protection Agency Oct. 1991 - Dec. 1992: Coordinator for the Wider Caribbean Region; Office of International Activities; U.S. Environmental Protection Agency, Washington, D.C. Jan. 1994 - Dec. 1996: Secretary, P.R. Department of Natural and Environmental Resources Jan. 1997 - Jan. 2004: Coordinator, Wider Caribbean Region, Office of International Activities, U.S. Environmental Protection Agency; Washington, D.C. Jan. 2004 to Present: Consulting Geologists, Puerto Rico Professional License No. PG-1 2006 to Present: Chairman, Board of Directors, Corporation for the Conservation of the san Juan Bay (Environmental Nonprofit Corporation) 2012 to Present: Emeritus Member, Advisory Council, Puerto Rico Conservation Trust Fund (Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico) Special Assignments: Member of the U.S. delegation to the negotiations related to the Action Plan of the Wider Caribbean Region, United Nations Environmental Program (UNEP); U.S. Committee to Man and the Biosphere Program (MAB); U.S. Delegation to the Summit of the Americas (SOA); and other meetings. Signatory of Conference of Plenipotentiaries on the Protection and Development of the Marine Environment of the Wider Caribbean Region (Cartagena Convention), Cartagena Columbia, March 21-24, 1983. As member of the U.S. delegation, Chairman of the Puerto Rico Environmental Quality Board, Secretary of the Puerto Rico Department of Natural and Environmental Resources, and official of US EPA participated in the following international, national and regional meetings: 1. Conference of Experts on Environmental Management and Economic Development of Small Caribbean Islands, Man & the Biosphere (MAB), Bridgetown, Barbados, September 17-21, 1979. 2. First Meeting of Government Nominated Experts to Review Draft Action Plan for the Wider Caribbean Region, UNEP, Caracas, Venezuela, January 28 to February 1, 1980. 3. Chairman of the First Meeting of the Small Caribbean Island on Oil Spill Contingency Planning, UNEP, San Juan, Puerto Rico, June 16-20, 1980. 4. Second Meeting of Government Nominated Experts to Review the Draft Action Plan for the Wider Caribbean Region, UNEP, Managua, Nicaragua, February 23-27, 1981. 4. Chairman, Second Meeting of Designated Experts Meeting to Review Draft on Oil Spill Continency Plan for Caribbean Small Islands, UNEP, San Juan, Puerto Rico, April 6-8, 1981. 5. Intergovernmental Meeting on the Action Plan for the Caribbean Environmental Programme, Wider Caribbean Region, UNEP, Montego Bay, Jamaica, April 6-8, 1981. 6. Chairman, Workshop of Experts on Regulation and Enforcement for Caribbean Contingency Plans, UNEP, San Juan, Puerto Rico, October 11-15, 1982. 7. Second Meeting of Experts on Draft Regional Agreements for the Wider Caribbean Region, UNEP, United Nations, New York, July 7-12, 1982. 8. Third Meeting of Experts on Draft Regional Agreements for the Wider Caribbean Region (Cartagena Convention), UNEP, Cartagena, Columbia, March 14-18, 1983. 9. Workshop of Interoceanic Experts on Sustainable Development, MAB, Palmas del Mar, Humacao, Puerto Rico, November 3-7 1986. 10. Fifth Intergovernmental Meeting on the Action Plan of the Caribbean Environmental Programme, UNEP, Kingston, Jamaica, January 17-18, 1990. 11. First Meeting of Expert on Draft Protocol on Specially Protected Areas and Wildlife, UNEP, St. Croix, U.S. Virgin Islands, 1991 12. Workshop of Experts on Island Ecoturism: A Development Tool, MAB, San Juan, Puerto Rico, October 26-28, 1992. 13. Meeting of Experts on Water Quality Standards, UNEP, San Juan, Puerto Rico. 14. Second Meeting of Experts on Draft Protocol on Specially Protected Areas and Wildlife, Wider Caribbean Region, UNEP, Mexico City, Mexico. 15. First Meeting of Experts on Draft Protocol on Land-Based Sources of Marine Pollution, Wider Caribbean Region, UNEP, Veracruz, Mexico. 16. Chairman, Meeting of Experts on Draft Protocol on Land-Based Sources of Marine Pollution in the Wider Caribbean Region, UNEP, San Juan, Puerto Rico. 17. United Nations Global Conference on Sustainable Development of Small Caribbean Island States, UNEP, Bridgetown, Barbados, April 25 - May 6, 1994. 18 Interamerican Meeting of National Councils for Sustainable Development, Earth Council, San José, Costa Rica, November 23, 1994. 19. Meeting of Experts, Summit of the Americas, Miami, Florida, December 9-11, 1994 20. Meeting of Experts on the Implications for the Territories for the United Stares of the Implementation of the Law of the Sea, Honolulu, Hawaii, January 9-11, 1995. 21. Chairman, Meeting of Experts on the Summit of the Americas, San Juan, Puerto Rico, November 6-8, 1995. 22. Public Policy on Sustainable Development for Puerto Rico, Puerto Rico Department of Natural Resources, Administrative Order of the Secretary No. 96-08, San Juan, Puerto Rico, November 8, 1996. 23. Chairman, Meeting of Experts on the Elimination of Lead in the Gasoline, Summit of the Americas, San Juan, Puerto Rico, May 4-6, 1998. 24. Member of the Policy Committee (1993-96) and Chairman, Management Committee (1996-2003), San Juan Bay Estuary Program, U.S. Environmental Protection Agency, Washington, D.C. Principal Awards: 1. Hammer Award for the Intergovernmental Real Estate Disposition Team, National Performance Review, Office of the U.S. Vice-President, 1997. 2. Environmental Citizen for the Millennium, Puerto Rico Environmental Quality Board, San Juan, Puerto Rico June 5, 1999. 3. Gold Medal for Exceptional Service for Outstanding Contributions to the Conclusion of an Unprecedented International Agreement for the Protection of the Marine Environment in the Wider Caribbean Region, U.S. Environmental Protection Agency, Washington, D.C., 2000. 4. Environmental Award for Outstanding Service to the Dominican Republic, Institute of Engineers, Architects and Surveyor of the Dominican Republic, Santo Domingo, Dominican Republic, January 12, 2002. 5. Dixie Lee Ray Award of the American Society of MechanicaL Engineers (ASME) for 40 years of environmental stewardship in the Caribbean and Latin America; Anaheim, California, November 2004. 6. Professional Geologist License No 1; Puerto Rico Department of State, San Juan, Puerto Rico Membership: 1. Member of the Directorate on Caribbean Islands, U.S. National Committee of Man and the Biosphere (MAB-7); U.S. National Commission for UNESCO, Washington, D.C.,1978 to 1984. 2. Member of the Advisory Council to the Center of Energy and Environmental Research of the University of Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, Jan. 1976 to Dec.1984. 3. Member, Puerto Rico Academy of Arts and Sciences, San Juan, Puerto Rico, 1972 to present. 4. Member and Fellow Member, Geological Society of America, Denver , Colorado, April 8, 1957 to Present. 5. Member, Puerto Rico Examining Board of Professional Geologists, 1996 to 2000. 6. Member of the EPSCR State Committee on Research in Puerto Rico, Central Administration, University of puerto Rico, Facundo Bueso Bldg. 3rd Floor, Rio Piedras, Puerto Rico, 1993 to Present. 7. Member, Consultive Council on Environmental Protection, Puerto Rico Environmental Quality Board, San Juan Puerto Rico, Chairman 1993-1996 and Member 1996 to 2000. 8. Member of Subcommittee on Research and Development for the 1972 publication of Puerto Rico and the Sea, Office of the Governor of Puerto Rico, 1970 to 1972. 9. Member of Coordinating Committee and Chairman of Subcommittee on Coastal Zone Management for the 1999 publication of Puerto Rico and the Sea; Puerto Rico Department of Natural and Environmental Resources, San Juan, Puerto Rico, 1972 to 1999. 9. Member, Council on Natural Patrimony, Puerto Rico Department of Natural and Environmental Resources, San Juan, Puerto Rico, 1996 to 2000. 10. Member, Board of Directors of Puerto Rico Mineral Resources Development Corporation, Puerto Rico Department of Natural and Environmental Resources, San Juan, Puerto Rico, 1996 to 2000. 11. Chairman, Board of Directors, Corporation for the Conservation of the San Juan Estuary 12. : Emeritus Member of the Advisory Council of the Puerto Rico Conservation Trust Fund (Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico) Some Publications: 1. A.O. Perry and P.A. Gelabert (1963); Construction-Material Resources of the Carolina Quadrangle, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull No. 1,. 2. R.P. Briggs and P.A. Gelabert (1962) Preliminary Report of the Geology of the Barranquitas Quadrangle, Puerto Rico: U.S. Geological Survey, Misc. Inv. Bull. Map I-336, Washington, D.C. 3. M Soriano and P.A. Gelabert (1963); Construction-Material Resources of the Bayamón Quadrangle, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No. 3.. 4. P.A. Gelabert, R.M. Alonso and A.O. Perry (1964) Geology of the Tunnel and Reservoir Sites for the Guanajibo River Development Project: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No. 4. 5. P.A. Gelabert (1964); Construction-Material Resources of the San Juan Quadrangle, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No.6. 6. P.A. Gelabert (1964); Engineering Geology of Highway No. 2 Between Aguadilla and Mayaguez, Puerto Rico, P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No. 8. 7. P.A. Gelabert and R.M. Alonso (1965); San Resources of Northeastern Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No. 9. 8. P.A. Gelabert (Chairman) and others (1966); Report of the Committee of the Status of the Geological Science in Puerto Rico: Geological Society of Puerto Rico, San Juan, P.R. 9. P.A. Gelabert and E. Blest (1967); Construction-Material Resources for the Portugués River Dam, Ponce, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No.12. 10. P.A. Gelabert, e. Blest and L.A. Hyman (1968); Construction-Material Resources of the Río Grande Quadrangle, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works, Geol. Inv. Bull. No. 12. 11. P.A. Gelabert (1968); Engineering Geologic Map of the Caribbean Region: Proceedings of the Caribbean Geological Conference, St. Thomas, Virgin Islands. 12. P.A. Gelabert (1969), Engineering Geology of Highway No. 2 Between Aguadilla and Mayaguez, Puerto Rico: Bulletin of the Puerto Rico Academy of Arts and Sciences, Vol. IV, No. 2. 13. P.A. Gelabert (1973); Environmental Geology Applied to Puerto Rico: Bulletin of the Puerto Rico Academy of Arts and Science, Vol. IX, No. 3 & 4. 14. P.A. Gelabert (1974); Comparative Environmental Study of Alternate Sites for a Deep Water Port and Petroleum Refinery in Puerto Rico; Environmental Services of Puerto Rico, Inc. for Puerto Rico Economic Development Administration. 15. P.A. Gelabert (1975); Posibilidades de Yacimientos de Petróleo en Puerto Rico (Possibilities of Petroleum Deposits in Puerto Rico), El Mundo, San Juan, P.R., 9 de julio de 1975. 16. P.A. Gelabert (2004); Origen de Puerto Rico: Puerto Rico Patrimonio Cultural y Natural; Grupo de Gas Natural SDG, S.A., Barcelona, España. 17. P.A. Gelabert (2007); Posibilidades de Gas y Petróleo en Puerto Rico (Possibilities of Gas and Petroleum in Puerto Rico): XXVI Natural and Environmental Resources Symposium, San Juan, P.R., October 24, 2007. Unpublished Reports: 1. P.A. Gelabert and R. Cruz Pérez (1968) Coastal Erosion Processess of Ensenada de Boca Vieja, Cataño and Toa Baja, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works. 2. P.A. Gelabert and L. Vázquez (1969) Hydrogeologic Study of Boca del Moro, San Juan, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works. 3. P.A. Gelabert and L. Váquez (1969): Hydrogeologic Study of Marina Palo Seco, Cataño, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works. 4. P.A. Gelabert (1970); Hydrogeologic Study of Villa Marina, Fajardo, Puerto Rico: P.R. Department of Public Works. 5. P.A. Gelabert (1970): Hydrogeologic Study of Ensenada Comezón, Río Grande, Puerto Rico: P.R.Public Service Commission. 6. R. Cruz Pérez and P.A. Gelabert (1970): Bathimetric Study at Punta Miquillos and Ensenada Comezón, Rio Grande, Puerto Rico: P.R. Public Service Commission. 7. R. Cruz Pérez and Gelabert (1970): Current Study for Sewer Ocean Out-fall at Guayama-Arroyo Coast: P.R. Department of Public Works. 8. R. Cruz Pérez and Gelabert (1970): Oceanographic Study of Bahía Jobos for Aguirre Electric Power Plant: P.R. Electric Power Authority. 9. P.A. Gelabert; History of the Environmental Movement of Puerto Rico. Presentations and Speeches: 1. A Look into the Future, Seminar on Twenty Years of Environmental Law in Puerto Rico, University of Puerto Rico, Rio Piedras, Puerto Rico, April 4, 1990. 2. Assimilative Capacity of Municipal Services, Third International Symposium of Tourism, Ecology and Municipality, Mazatlán, México, September 2, 1993. 3. Sustainable Development Policy for Puerto Rico, Seminar on Environment and Sustainable Development, Puerto Rico Environmental Quality Board, San Juan, Puerto Rico June 5, 1996. 4. Response and Acceptance of the Challenge, First International Workshop on Sustainable Development for Puerto Rico, First Environmental Fair, Turabo University, Gurabo, Puerto Rico, May 8, 1997 5. Introduction to the Concept of Pollution Prevention, Second Regional Congress for North America and the Caribbean, AIDIS, Hotel San Juan & Casino, Carolina, Puerto Rico, June 7-8, 1997. 6. The Water We Use: A Strategy for Clean Water in Hispanic Communities, Twelve National Conference on Hispanic Health and Health Services, Hyatt Regency Cerromar Beach Hotel, Vega Alta, Puerto Rico June 10-13, 1998. 7. National Environmental Authority, Venezuela’s Consulting Enterprises Chamber, Second Forum on Environment and Politics, Caracas Venezuela, April 13-14, 1999. 8. Natural Resources Geographic Information System for Caribbean Islands, Institute of Engineers and Surveyors of Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, May 10, 1999. 9. Our Environmental Agenda: Facing the New Millennium, Annual Assembly of Environmental Health Professionals, Hotel El Faro, Aguadilla, Puerto Rico July 30, 1999. 10. Environmental Agenda Facing the New Millennium, COTICAM Environmental Forum, Bayamón Central University, Bayamón Puerto Rico, January 27, 2000. 11. Water Quality Criteria for Coastal Waters: Managing Beaches of Puerto Rico; an Investment in Our Future, Sea Grant Program, University of Puerto Rico, May 23-24, 2000. 12. An Eco-Sustainable Development for Puerto Rico, Third Environmental Fair, Turabo, University, March 20-21, 2002; and many others important publications and speeches.


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Historia del Movimiento Ambiental en Puerto Rico - Pedro A Gelabert

PREÁMBULO

Los astrónomos describen los planetas del sistema solar con los colores del arco iris formado por la refracción de la radiante luz solar. Los astrónomos han denominado al Planeta Marte como el planeta rojo, al Planeta Tierra como el planeta azul, a Mercurio y Saturno como los planetas amarillos, a Urano y Neptuno como los planetas verdes y a los demás cuerpos celestiales integrantes del sistema solar, como los planetas blancos. El Planeta Tierra refleja un color azul al observarse desde naves espaciales y es el único planeta que contiene atmósfera, agua y vida vegetal, animal y humana. Sin embargo, los humanos casi nunca reflexionamos sobre algo tan básico como la íntima dependencia de nuestras vidas con la interrelación entre las especies y sus ecosistemas para mantener el equilibrio dinámico de los procesos naturales que nos dan vida durante nuestra corta visita al Planeta Azul.

La vida depende de la disponibilidad de los recursos naturales en el Planeta Tierra, pero los recursos no se encuentran igualmente distribuidos a través del mundo. Aunque la superficie del planeta consiste de 66% de agua, el 97% es agua salada de mar, el 2% es hielo polar y solo el 1% restante es agua dulce, disponible para consumo humano. Sin embargo, este 1% disponible para consumo no se encuentra equitativamente distribuido a través del mundo. Aun así, todavía existen grandes discrepancias en la disponibilidad de agua fresca entre la gente de los países del mundo. Mientras las familias en los países desarrollados usan como unos 2,000 litros de agua diariamente, las familias en los países en vías de desarrollo sobreviven con solo 150 litros de agua diaria. Esta injusta situación empeorará, según aumente la demanda mundial de agua que usualmente se duplica cada 21 años. Sin embargo, la demanda se triplicó durante los últimos 40 años para empeorar aún más la difícil situación de la disponibilidad de este recurso.

Quizás la tarea más noble que podríamos realizar en esta vida sería servir a la humanidad, porque se basa en un mandato divino: "Amar al prójimo como a sí mismo". El servicio humanitario nace de un profundo sentimiento de sacrificio propio por el bienestar comunitario. Este sacrificio por la humanidad crea un enorme sentido de satisfacción, el cual es insustituible en el pensamiento personal del ser humano. Es una sensación de llenura en el seno del alma que tan solo un mártir puede experimentar al sacrificarse por una causa que tiene más importancia que aún su propia existencia. Cuando dedicamos nuestra vida por una buena causa, nos sentimos que hemos cumplido con nuestro destino en el planeta y podemos entonces entender a cabalidad los versos del noble poeta, José Santos Chocano, en su poema "Nostalgia":

NOSTALGIA

Hace ya diez años que recorro el mundo.

¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!

Quien vive de prisa, no vive de veras:

Quien no echa raíces, no puede dar frutos.

Ser río que corre, ser nube que pasa,

sin dejar recuerdos, ni rastro ninguno,

es triste: y más triste para quien se siente

nube en lo elevado, río en lo profundo.

Quisiera ser árbol mejor que se ave,

quisiera ser leño, mejor que ser humo:

y al viaje que cansa prefiero el terruño:

la ciudad nativa, con sus campanarios,

arcaicos balcones, como si las casas

tampoco quisieran separarse mucho.

Estoy en la orilla de un sendero abrupto.

Miro la serpiente de la carretera

que en cada montaña da vueltas a un nudo:

y entonces comprendo que el camino es largo,

que el terreno es brusco, que la cuesta es ardua,

que el paisaje es mustio…

¡Señor! Ya me canso de viajar, ya siento nostalgia,

ya ansío descansar muy junto de los míos.

Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos:

y yo, a la manera del que recorriera un álbum de cromos,

contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras

y acabaré con esta frase de infortunio:

¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!"

Si el gran poeta hubiera viajado por su país como yo he recorrido a Puerto Rico, hubiera tenido la dicha de conocer mejor su terruño. ¡Y no se hubiera cansado tanto, aún cuando hubiera vivido poco en su terruño!

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CAPÍTULO I: Antecedentes Mundiales

Durante siglos, la evolución del movimiento ambiental mundial fue sucediendo paulatinamente, casi sin notarse, a través de la historia de la humanidad. Es difícil puntualizar con exactitud cuando comenzó el movimiento, pero la humanidad siempre se ha preocupado por el bienestar de la naturaleza. La mitología griega entendía que los Dioses estaban ligados a la naturaleza y la gente estaba atada con sus raíces a algún lugar geográfico desde el principio de la civilización. Sin embargo, la arqueología ha comprobado que las ideas, los bienes y la población siempre han estado en movimiento desde que el ser humano apareció en África y se extendió a los continentes de Europa, Asia, América y Australia. En ese gran éxodo humano, la gente invadió selvas, desiertos, pantanos, valles, montañas, tundras y regiones heladas y navegó en balsas, botes, navíos de velas y buques de vapor y naves nucleares de continente a continente e isla en isla alrededor del mundo. En este inmenso viaje, la gente fue lentamente ajustándose al ambiente natural o modificando la naturaleza con la huella humana, hasta que la movilidad se convirtió en la regla y no la excepción de la historia humana.

Desde la antigua civilización hebrea se han establecido leyes para prevenir la contaminación de aire, agua, y tierra e impedir la destrucción de la vegetación. Los griegos expresaron un respeto especial por la tierra y prohibieron la contaminación de los ríos y sus manantiales. Plato se expresó sobre la deforestación desmedida, la pérdida de suelo fértil y la destrucción de la fisiografía del terreno. A finales del Siglo XVIII y principios del Siglo XIX, la sociedad europea comenzó a quemar carbón en sus funciones fabriles para impulsar con vapor de agua las máquinas, ferrocarriles y vehículos de motor. Los filósofos Ralph Waldo Emerson y Henry D. Thoreau comenzaron a preocuparse por la penetración de la sociedad en los bosques silvestres. Tanto Ralph Emerson, Henry Thoreau, William Wordsworth, Mahatma Gandhi, así como otros famosos personajes, consideraron la industrialización como una gran fuerza que afectaba la vida tradicional y establecía una tendencia nueva de indiferencia hacia la madre naturaleza. En los años de 1798 y 1826, el economista Thomas Malthus en su Ensayo Sobre el Principio de la Población (Essay on the Principles of Population) predijo que la población haría crisis en la mitad del Siglo XIX debido a los límites en la producción material con consecuencias adversas a la humanidad.

El cacique indio americano, Noah Sealth, respondió en el año 1854 a una propuesta del Presidente de los EE.UU., Hon. Franklin Pierce, para crear una reserva india y resolver los enfrentamientos entre los indios americanos y los colonizadores europeos. Con su sorprendente respuesta al Presidente, Noah Sealth esbozó el primer manifiesto ambiental del mundo en la defensa de la naturaleza.

El jefe indio le contestó al Presidente de la joven nación: "¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra?" Dicha idea era totalmente desconocida para su pueblo, si eran o no eran dueños de la naturaleza, la frescura del aire y el fulgor de las aguas. Volvió a cuestionarle al Presidente: "¿Cómo podrán ustedes comprarlo, si cada parcela de tierra es sagrada para mi pueblo? Cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrado a la memoria y el pasado de mi pueblo…" Y siguió predicando: "Enseñen a sus hijos que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismo. La tierra no pertenece a los hombres, el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado como la sangre que une a una familia. El hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos…"

Noah Sealth murió a la edad de 80 años el 7 de junio de 1866, pero aquel quejido de su manifiesto ambiental ha perdurado a través de los años y sus sabias palabras han quedado plasmadas en la historia humana y aún continúan vigentes.

A mediados del Siglo XX surgió un despertar de la gente hacia las condiciones de la naturaleza conscientes del efecto adverso ambiental causado por las acciones humanas, un interés científico para tratar de comprender esta compleja relación simbiótica entre el ser humano y su ecosistema y la creación de una serie de medidas legislativas para requerir el análisis del impacto ambiental, conservar los recursos naturales, prevenir, controlar o eliminar la contaminación y crear agencias gubernamentales ambientales para fiscalizar los efectos adversos mediante el cumplimiento de la nueva reglamentación ambiental.

Para poder entender a fondo esta transición humana, tenemos que visualizar dos principales etapas en nuestra historia:

(1) la etapa inicial que comprendió desde la creación del ser humano hasta la segunda mitad del Siglo XX con un progreso lento, pero insignificante en el despertar de la conciencia ambiental humana y

(2) un cambio repentino de gran preocupación humana por el impacto de sus acciones sobre el medio ambiente desarrollándose una década después de la Segunda Guerra Mundial.

No se insinúa que no existía interés alguno en los asuntos ambientales debido a que antiguamente la gente fuera indiferente a las condiciones ambientales, ya que ocurrieron ciertas protestas ambientales en algunos países, especialmente en aquellas ciudades como Londres, acechadas por el hollín de sus fábricas.

Según transcurrió el tiempo, este tipo de reacción fue tomando un interés mayor hacia el estudio de la naturaleza, la conservación de los recursos naturales, el control de la contaminación, el desarrollo de la disciplina ecológica y a la atención comunitaria del pueblo. Así podemos dividir el impacto ambiental en cuatro (4) etapas básicas:

(1) el período de tiempo desde la aparición del ser humano hasta la revolución agrícola donde el impacto del ser humano fuera casi insignificante;

(2) los años entre revolución agrícola y la industrial alrededor del 1850 cuando el impacto era todavía limitado y tolerable;

(3) los primeros 100 años de urbanización e industrialización entre 1850 y 1945 cuando se empieza a sentir los estragos de la contaminación; y

(4) el período posterior a 1950, cuando los cambios tecnológicos se aceleraron vertiginosamente con el correspondiente efecto de la contaminación ambiental a través del mundo.

PRIMERA ETAPA: Aparición del ser humano

El período desde la aparición del ser humano hasta la revolución agrícola se caracterizó por la búsqueda de alimentos mediante la caza y la pesca, la construcción de albergues para cobijarse del mal tiempo y una agricultura muy limitada. En ocasiones, las prácticas excesivas en estos menesteres agotaron los recursos e indujeron a la migración hacia otras tierras para aprovechar nuevos recursos. Debido al corte de árboles para construir casas, botes y utensilios, abrir terrenos para el cultivo y el uso de la leña para el fuego de la cocina y calefacción, la deforestación se convirtió en una faena diaria, destruyendo ecosistemas terrestres de bosques y acuáticos de humedales. Similarmente, la necesidad de agua para beber, bañarse y regar el huerto nos indujo al aprovechamiento de las fuentes de agua y la alteración de sus ecosistemas acuáticos. La humanidad con una población relativamente pequeña, sin armas de fuego para cazar y gran dificultad en la transportación, redundó en un impacto ambiental relativamente leve que fácilmente permitía la recuperación natural del ecosistema.

SEGUNDA ETAPA: Revolución Agrícola

La segunda etapa en la historia del impacto ambiental se conoce como la fase agro-ecológica y representa el inicio del cultivo agrícola intensivo y la minería de materias primas. La agricultura intensiva causó uno de los más sobresalientes efectos de las presiones humanas sobre el medio ambiente. La deforestación, la explotación del suelo fértil, la erosión de suelos, la necesidad de riego, el uso de fertilizantes y la aplicación de plaguicidas sobrepasaron en numerosas ocasiones la capacidad asimilativa de los ecosistemas.

La motivación principal para la colonización de nuevas tierras fue la conquista del terruño, o sea la deforestación, el relleno de humedales y el cultivo intensivo de la tierra para la producción agrícola, la ganadería y la minería. Así, el ecosistema silvestre fue reemplazado por el hábitat doméstico en las regiones colonizadas con la introducción de especies de plantas y animales foráneos y exóticos. Sin embargo, su impacto ambiental fue aceptado por la humanidad como una necesidad imperiosa para poder sobrevivir en nombre del progreso. Solo aquellas áreas que nadie codiciaba para colonizarlas, mantenían sus ecosistemas naturales primarios. Luego fueron precisamente estas mismas áreas seleccionadas para la conservación como bosques, reservas naturales, refugios de vida silvestre o parques de recreo por los gobiernos de las naciones del mundo.

Fotografía Núm. 1: Deforestación y Erosión Causada por el Cultivo Agrícola

(Fotografía Cortesía del Dr. Jesús J. Pérez)

TERCERA ETAPA: Revolución Industrial

La tercera etapa del impacto ambiental resultó como producto de la Revolución Industrial a través de los países desarrollados del mundo. La necesidad de abastecer la industrialización trajo la extracción, procesamiento, fundición y refinado de materias primas, la construcción de fábricas, la manufactura a escala comercial, la necesidad de leña como combustible vegetal y el carbón como nueva fuente de energía, la transportación vial, la distribución de los productos terminados hasta regiones remotas y la disposición de los desechos o desperdicios industriales al aire, agua y terreno. El uso de la madera para fabricar carbón vegetal y utilizarse como combustible en las fundiciones de metales y los ferrocarriles, exigió más deforestación y emitió mayores contaminantes a la atmósfera. No obstante, todavía la mayor parte del impacto ambiental tenía un efecto principalmente localizado en el área inmediata y en algunas ocasiones a veces hasta a nivel solo regional, sin mayores consecuencias para la contaminación global del planeta. Comienzan las quejas de los vecinos afectados por el hollín y la contaminación del agua superficial o subterránea y surgen litigios en los tribunales que se trataban como casos comunes por jueces sin experiencia y con poco o ningún conocimiento del derecho ambiental.

Durante el Siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX, las mayores presiones ejercidas sobre el medio ambiente eran:

(1) el aumento poblacional,

(2) el consumo humano y

(3) la producción industrial.

Uno de los principales factores en el aumento de la contaminación fue el uso de carbón de piedra para reemplazar a la leña en la manufactura y la transportación después del año 1840.

La quema de carbón produjo emisiones de polvo depositando metales, tales como plomo sobre el suelo, los cuerpos de agua, la vegetación y el hielo glacial. El impacto principal desde 1850 a 1945 se puede relacionar con:

(1) el crecimiento poblacional,

(2) el aumento en el consumo humano,

(3) el uso del terreno para el cultivo agrícola,

(4) el desparramiento urbano,

(5) la extracción masiva de las materias primas,

(6) los desperdicios de la producción industrial y

(7) los estragos de dos guerras mundiales.

La migración de la población rural hacia las ciudades va dejando baldíos muchos terrenos que a nadie ya le interesaban y luego fuerzan a los gobiernos a adquirirlos para bosques, reservas naturales, refugios de vida silvestre y parques recreativos como medida de incentivar la economía y no como medida sabia de conservación o manejo de los recursos naturales.

La generación de los desperdicios líquidos aumentó en las ciudades: primero con letrinas, luego con zanjas de desperdicios sanitarios, pozos sépticos, alcantarillado sanitario de aguas usadas y pluviales y finalmente con el alcantarillado con tratamiento sanitario primario que contaminaban las aguas superficiales y subterráneas, pero existía la creencia errónea que la filtración del terreno purificaba totalmente las aguas usadas.

Aunque el hollín disminuyó con el cambio del combustible de la quema de leña y carbón hacia el petróleo, el incremento en producción industrial aumentó las emisiones y comenzó afectar la capa de ozono que rodea el planeta. La producción fabril del acero generó grandes estibas de desperdicios de carbón y los aserraderos de madera generaban desperdicios de aserrín que se quemaban en el área inmediata a las plantas: la minería usaba la leña como combustible en los hornos de las fundiciones, devastando bosques; refinerías de petróleo depositaban sus desperdicios químicos en charcas o los enterraban en el terreno. Cuando la gente vivía cerca de una industria, los desechos se transportaban y se disponían más lejos de la fuente, pero aún contaminando el terreno y las aguas de otros lugares lejanos.

La gente del Siglo XX quería niveles mayores de bienes materiales, desde necesidades básicas como alimento y vivienda, hasta conveniencias como automóviles, enseres del hogar y amenidades como actividades recreativas, educacionales, deportivas o meramente para el esparcimiento espiritual, sin importarles su efecto adverso sobre los ecosistemas.

CUARTA ETAPA: Segunda Mitad del Siglo XX

Después de la Segunda Guerra Mundial (1945), las tendencias del crecimiento poblacional, la densidad y el consumo humano, la transportación y la producción industrial, agrícola y energética, continuaron aumentando a través del siglo, con un impacto íntimamente relacionado a una mayor magnitud, complejidad y riesgo sobre los ecosistemas y la salud humana. Las prácticas de las actividades humanas se afianzaron más en la sociedad moderna desde el nivel del individuo, la familia, la comunidad, la región, hasta las naciones del mundo, así como también las instituciones de gobierno, empresas privadas, la academia y los grupos políticos, profesionales y sociales. La correspondiente contaminación ambiental aumentó proporcionalmente con el incremento del crecimiento de la población, el consumo y la industrialización.

Como cualquier tipo de desarrollo requiere energía, el consumo de energía aumentó súbitamente dependiendo cada vez más en los combustibles fósiles con su correspondiente contaminación ambiental. La guerra mundial trajo consigo el desarrollo de la energía nuclear que originalmente se creyó que fuera barata y limpia, pero que resultó en generar nuevos problemas de seguridad, almacenamiento de material radioactivo, disposición de desechos radioactivos y accidentes nucleares con su correspondiente contaminación radioactiva y su efecto adverso sobre el ambiente y la salud humana.

Otro tipo de contaminación de nuevas dimensiones surgió con la manufactura de químicos sintéticos tóxicos. Muchos de estos químicos no son biodegradables y persisten en el aire, el agua o el terreno y se concentran en los animales y los vegetales, moviéndose por la cadena alimenticia hasta el ser humano, causando enfermedades como el cáncer.

Durante la segunda mitad del siglo, las leyes ambientales y su correspondiente reglamentación se plasmaron como respuesta a los riesgos confrontados por la contaminación ambiental y sus efectos adversos sobre el medio ambiente y la salud pública, creándose instituciones para fiscalizar su cumplimiento. Los procesos naturales del planeta se alteraron con la aplicación de los adelantos tecnológicos y surgió una nueva generación de problemas mundiales de tal magnitud, intensidad y complejidad que ninguna nación individual los podía resolver por sí sola. Actualmente existe una situación ambiental precaria a nivel mundial con la contaminación de los gases de invernadero que destruyen la capa protectora de ozono, aumentan el hueco de dicha capa en los polos permitiendo mayor penetración de los rayos del sol y causando la disrupción global del clima, comúnmente conocida como "Calentamiento Global y ahora denominada Cambio Climático".

Los efectos de estos cambios climáticos como la contaminación transfronteriza de la lluvia ácida: el vuelo del polvo del Sahara; la contaminación de los océanos; la deforestación de los bosques tropicales; la degradación de los suelos cultivables; la desertificación de las áreas agrícolas productivas; los cambios drásticos de los ecosistemas y la destrucción de la biodiversidad biológica, son algunos de los inmensos problemas ambientales que confrontamos ahora, al principio del Siglo XXI.

Los científicos opinan que correremos aún mayores riesgos, según aumente la población, el crecimiento económico, el comercio global, el desarrollo urbano, industrial y agrícola y emerjan nuevas tecnologías con sus correspondientes efectos perjudiciales. Algunos eventos serán impredecibles, pero la gran mayoría pueden anticiparse y evaluarse para combatir, reducir, evitar o mitigar sus efectos adversos. En este siglo, la humanidad posiblemente también confronte una serie de contradicciones ambientales de difícil solución debido a ciertas tendencias que aparentan no tener todavía soluciones adecuadas:

1. La diferencia incremental entre los niveles de riqueza y pobreza de los países del mundo,

2. El aumento en la brecha entre pocos países desarrollados del hemisferio norte y muchos países en vías de desarrollo del hemisferio sur,

3. El descenso poblacional en los países desarrollados, mientras que los países pobres sufren de sobrepoblación,

4. Los índices altos en desempleo en el mundo a pesar de grandes adelantos científicos y tecnológicos,

5. La contradicción en el descenso general en la educación, mientras se obtiene un acceso electrónico más rápido a mayor información en todo el mundo,

6. El aumento en la productividad agrícola, mientras el hambre aumenta en más países,

7. El incremento en la productividad industrial con injusta distribución del capital y beneficios,

8. Los avances extraordinarios en las ciencias médicas y la biotecnología, mientras aumentan las enfermedades y las muertes por consumir alimentos contaminados y vivir en terrenos de alto riesgo ambiental y

9. Las aspiraciones humanas para devengar beneficios económicos inmediatos que podrían resultar perjudiciales a largo plazo.

Estas tendencias se agravan con las características de la globalización, el incremento exponencial del uso de los recursos minerales, recursos hídricos y recursos energéticos, con su correspondiente impacto ambiental. Otra característica mundial es el desperdicio de materiales una vez cumplida su vida útil y la dispersión de sus contaminantes sobre el terreno, incluyendo aquellos desperdicios peligrosos, tóxicos y radioactivos.

Algunos intelectuales cuestionan la globalización por rutas inciertas a seguir para distribuir equitativamente la riqueza, mejorar el bienestar del público, elevar el nivel educativo, reducir la discriminación e incorporar en la sociedad humana a toda la gente que nacerá durante este siglo XXI.

Aunque el tema ambiental plantea un problema de alta prioridad para la humanidad, desgraciadamente no existe todavía suficiente voluntad política para atenderlo con la prioridad que se merece, al usualmente regirse la política por beneficios en términos cortos y eleccionarios de cada cuatrienio o sexenio, en lugar de programas coherentes a largo plazo.

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CAPÍTULO II: Transformación Ambiental Mundial

Un movimiento social es generalmente iniciado por predicadores, materializado por fanáticos y consolidado por activistas. El movimiento usualmente no se desarrolla hasta que el orden existente se haya desacreditado mediante la acción deliberada de los predicadores. El predicador justifica su ansiedad por la anarquía basándose en que no puede surgir una nueva causa, mientras la antigua exista en el panorama. Cuando el movimiento está maduro, los fanáticos pueden lograr su acoplamiento en un movimiento masivo. Si la insatisfacción generada por los predicadores se mantiene sin dirección, el movimiento puede desviarse en pequeños desórdenes de poco sentido y fáciles de suprimir.

El activista salva el movimiento de las dimensiones suicidas y el desorden de los fanáticos, pero su entrada en escena marca el final de la fase dinámica del movimiento. Mientras las bases de la primera fase son la protesta y el deseo de cambios drásticos y radicales, la fase final se caracteriza por la administración minuciosa y el mantenimiento del poder adquirido. La gente de acción no son personas de fe, sino personas de ley y orden que toman un cuidado extremo para mantener las nuevas instituciones y dependen principalmente de la persuasión por la fuerza de la ley.

Nicola Maquiavelo escribió: "Un príncipe debe reconocer que viene obligado a actuar como las bestias, imitando al león y al zorro, pues un león no puede protegerse de las trampas y un zorro no puede asustar a los lobos. Uno tiene que ser zorro para reconocer las trampas y león para asustar a los lobos."

Aquellos que quieran actuar solamente como leones, no entienden que una forma animal sin la otra conllevaría a una situación humana no perdurable.

El movimiento ambiental mundial ha evolucionado a través de estas tres etapas y actualmente se encuentra en su fase final. Durante la década del 1960, los predicadores llevaron el mensaje. A principios de la década del 1970, se materializó el movimiento con la aprobación de leyes y la creación de las nuevas instituciones ambientales. En la década de los años 1980, se consolidó el poder ganado y se inmortalizaron las instituciones ambientales. En el nuevo Siglo XXI, estamos en la tercera generación de la reglamentación ambiental donde la estrategia se basa en la prevención en vez del control y la corrección al final del proceso, dependiendo de la capacidad asimilativa del medio ambiente.

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CAPÍTULO III: Movimiento Ambiental en Puerto Rico

COLONIZACIÓN INDÍGENA: Anterior al año 1493

Similar a la actividad mundial de las civilizaciones nómadas, la huella del impacto ambiental de los indígenas sobre Puerto Rico no fue nociva. Los arqueólogos deducen que el Archipiélago del Caribe fue colonizado por una serie de olas de indígenas moviéndose hacia el norte, saltando de isla en isla desde Sur América, pero la presencia de unos antiguos artefactos en el Estado de Georgia sugieren que también pudo haber movimientos de población e innovaciones culturales en la otra dirección, hacia el sur. Se ha documentado que las aldeas agrícolas empezaron extendiéndose hacia el norte desde Venezuela alrededor del año 500 antes de Cristo y para el año 500 después de Cristo habían ocupado todas las Islas del Caribe.

La primera migración del continente americano que llegó a las playas de Borinquén (como llamaban los indios a Puerto Rico), fueron los arcaicos y le siguieron los huecóides quienes fueron conocidos como la primera fase agro-alfarera. Luego llegaron los ignerís en el año 170 antes de Cristo. La segunda migración agro-alfarera consistió de los pre-taínos y los taínos entre los años 460 y 1492. Se estima que los Caribes hicieron incursiones temporeras a Puerto Rico desde alrededor del año 1400.

La densidad poblacional de los indígenas en Puerto Rico era relativamente pequeña, ya que se estiman solo unos 35,000 habitantes en la isla cuando llegan los españoles. La gente indígena se dedicaba a la caza, la pesca y un cultivo limitado de la tierra, dándole suficiente tiempo a la naturaleza para restaurarse sin mayores percances ambientales. La poca agua dulce usada se obtenía de los ríos, quebradas y manantiales existentes. En otras palabras, la civilización indígena todavía vivía en la edad de piedra. Sobre todo, su adoración por los dioses paganos de la naturaleza demandaba un gran respeto hacia el buen estado de su ecosistema y la protección de la naturaleza. Sin lugar a dudas, era una civilización totalmente dependiente de la naturaleza y reconocía la necesidad de cuidar los recursos naturales disponibles sin mal gastarlos.

COLONIZACIÓN ESPAÑOLA: Entre los años 1493 y 1898

El derecho inalienable de los Reyes Católicos sobre la propiedad de los terrenos se basó en el descubrimiento español de Puerto Rico en el año 1493. Por ende, la Corona española poseía el derecho sobre todo el terreno en calidad de usufructo y no en el sentido de propiedad. Sin embargo, el Rey Carlos I declaró por la Cédula del 1544 que los pastos, aguas y montes serían para el uso común de los súbditos. El Rey Carlos II propició la legalidad de la propiedad privada mediante la firma de la Cédula Real de 1778, pero esta medida impulsó una gran distribución de las tierras baldías que caracterizó el desarrollo de la propiedad privada durante el siglo XIX. La isla sufrió la mayor deforestación nunca antes confrontada, motivada por el aumento poblacional, la expansión de la economía agrícola y la exportación comercial de sus productos.

La colonización española de Puerto Rico se caracterizó inicialmente por un desarrollo agrícola, ganadero y minero. El oro se encontró en los depósitos aluviales de nueve (9) ríos que drenan El Yunque. El primer descubrimiento fue reportado en 1509 y las primeras obras mineras comenzaron en el Río Fajardo y el Río Blanco alrededor del año 1513. La minería se convirtió en una actividad comercial importante en los ríos de las montañas de la costa oriental de Puerto Rico durante el siglo XIV, pero la mayor parte de esta minería finalizó hacia el 1530, cuando los indios Taínos atacaron y quemaron las pocas casas de los mineros. Aunque la actividad minera se llevó a cabo solo en los primeros 50 años de la colonización española, los yacimientos de oro y plata de fácil descubrimiento y extracción se agotaron pronto sin adversas consecuencias ambientales. Las operaciones mineras se limitaron a los depósitos aluviales de los ríos y algunos túneles siguiendo ciertas vetas de oro en las áreas montañosas. La minería esporádica se llevó a cabo hasta el siglo XX. Mientras tanto, la sociedad agrícola de subsistencia necesitó terrenos planos para el cultivo, obras de madera para cobijarse en chozas y leña para cocinar y calentarse. Así la población siguió aumentando y ocupando más terreno para sus residencias, el cultivo agrícola, la ganadería y la recreación. Las edificaciones necesitaron más madera, piedras, arenas y ladrillos de arcilla para levantar estructuras más fuertes y duraderas contra las inclemencias del tiempo. De esa manera, se fueron deforestando los terrenos, rellenando los humedales, destruyendo los mangles, excavando las colinas y desviando los ríos y quebradas para el riego de los cultivos.

La transformación del medio ambiente por las plantaciones agrícolas en el siglo XVI necesitaba enormes extensiones de terreno y abundante fuerza laboral. El azúcar se convirtió en el producto principal de la economía en los llanos costeros e interiores y el café y el tabaco los principales productos en las montañas. El cultivo del café causó el desmonte desproporcionado de inmensas áreas con gran potencial forestal. La redistribución de la tierra en pequeñas parcelas de terreno trajo productos nuevos en la transformación con el cultivo de vegetales, especies, bananos, cítricos, cocoa y algodón.

El siglo XIX terminó con un sistema capitalista de colonos basado en el cultivo de la caña de azúcar, el café y el tabaco. Además, se comenzó con la construcción de acueductos y canales de riego para llevarle agua a los cultivos y las residencias, pero el consumo del agua era todavía muy limitado para causar un efecto ambiental adverso. Los desperdicios sólidos, líquidos y gaseosos eran dispuestos en el terreno, el agua y el aire, ya que la capacidad de carga del medio ambiente podía asimilar fácilmente dichos desechos, principalmente cuando la gran mayoría eran desechos biodegradables. Así que la búsqueda de la riqueza, el repartimiento de las tierras y la encomienda de la explotación impactaron bastante la naturaleza y la cultura indígena. Es por eso que las primeras Leyes de las Indias resultaron de un intento de la Corona Española por controlar el saqueo de la naturaleza, la usurpación de la propiedad y la esclavitud indígena que se había generado por la conquista del nuevo mundo.

Inspección de Minas

Aunque el principio de la colonización española se caracterizó por la minería de oro, la mayor parte de las operaciones mineras se limitaban a los depósitos aluviales en los ríos a pesar que trabajaron algunos túneles siguiendo vetas en las áreas montañosas como en San Germán. En el 1506, se llevó a cabo el primer embarque oro fuera de Puerto Rico con valor de 1,200 pesos que fueron fundidos en la Ciudad Concepción de la Vega en la Isla de Española (República Dominicana). El segundo cargamento de 836 pesos y 4 tomines fue fundido en Santo Domingo. El oro de Puerto Rico se combinó con oro de la Isla de la Española para producir una cadena de oro para la Corona Española con valor aproximado de unos 1,000 pesos. Se estima que durante la colonización española, se extrajeron de Puerto Rico aproximadamente 80,000 onzas de oro que se embarcaron hacia España.

La primera fundición de oro de Puerto Rico se estableció en Villa Caparra y operó con 153 personas durante 7 días entre el 26 de octubre y el 2 de noviembre de 1510 para fundir 14,068 pesos, 2 tomines y 9 gramos. Desde los años 1510 a 1587, operaron a través de Puerto Rico unas 100 fundiciones y la Isla fue dividida en 2 distritos mineros principales: San Germán y Caparra. Entre el 27 y 29 de mayo de 1517, se llevó a cabo la mayor fundición de oro en Caparra con unos 63,150 pesos para lograr una producción total de 131,000 pesos para toda la Isla. El 1514 resultó ser el año más productivo con una producción de oro estimada en 175,917 pesos y se encontró la mayor pepita de oro de la Isla con un valor de 121 pesos y 2 tomines. Entre los años de 1514 y 1517, Puerto Rico se convirtió en el segundo mayor productor de oro en el mundo.

El primer período de minería regulada en Puerto Rico comprendió de 1859 hasta 1868 con la aplicación de leyes, reglamentos, concesiones mineras promulgadas por una organización gubernamental reguladora. La antigua Ley Española de Minas y Canteras del 6 de julio de 1859 y su respectivo reglamento, se aplicó en Puerto Rico por Orden Real del 13 de octubre de 1859. El 7 de septiembre de 1863, Puerto Rico se puso bajo la jurisdicción de la Oficina de Inspección de Minas creada en Santo Domingo el 5 de julio de 1862, nombrándose a su cargo a Don Cirilo de Tormos. El 4 de marzo de 1868 se enmendó la Ley de Minas de 1859 y el 24 de julio de 1868 y se promulgó un Decreto Real que abarcaba a Puerto Rico y a Cuba. El geólogo español, Ángel Vasconi y Vasconi, fue nombrado Jefe de Inspección de Minas en 1876, según narra la Memoria Minera de Puerto Rico de 1879. Don Antonio Cordero y Don Alejandro Ordoñez fueron autorizados en 1880 a finalizar el levantamiento del primer mapa topográfico de Puerto Rico, cuyo trabajo había sido iniciado por Don Ignacio Mascaró y Don Juan Cruz. Mediante el Artículo IX de la Orden General Núm.1 del 18 de octubre de 1898, se mantuvieron vigentes las leyes provinciales y municipales de España, así como la Ley de Minas Española de 1859, la cual fue la base fundamental de la Ley de Minas de Puerto Rico.

Desde el año de 1860, se minó cobre en La Mina de El Yunque y en otros yacimientos cercanos a los pueblos de Morovis, Ciales, Comerío y San Germán. Una compañía francesa exploró oro en el Sector La Mina en el Bosque Tropical de El Yunque en 1867, pero el Huracán San Narciso destruyó las obras mineras y muchos trabajadores murieron ahogados. La cantidad total de mena (ore) de cobre embarcada hacia el exterior durante aquella época se estimó en poco menos de 1,000 toneladas.

En 1882 Don Luis Alvarado solicitó concesión para explotar la mina de hierro conocida como El Norte en el Barrio Ceiba de Juncos, pero la mina pasó a manos de Don Pedro Santisteban Chavarri en el 1896. Después del cambio en soberanía, se creó la "Spanish American Co." para desarrollar la mina de Juncos. Esta mina se explotó en varias ocasiones durante los años 1923, 1932, 1935, 1945 y 1951-53 para extraer aproximadamente unas 220,000 toneladas de magnetita (óxidos de hierro).

En el 1884 se descubrió un depósito de carbonato de cobre en el Barrio Guamaní y otro depósito de galena (plomo) en el Barrio Carmen del Municipio de Guayama. Se estima que se extrajeron entre 500 y 800 toneladas de mena de plomo de la Mina Carmen entre 1892 y 1918 con trazas de plata, oro y cobre en las 5 galerías principales con la construcción de varios túneles y un respiradero que interceptaba la galería mayor.

En 1848 comenzó la extracción clandestina de guano (fosfatos) en la Isla de Mona y se extrajeron aproximadamente 80,000 toneladas de fosfatos entre 1865 y 1923.

Junta Superior de Sanidad

Según fue desarrollándose la isla, el consumo vegetal, animal y material fue proporcionalmente aumentando hasta que comienzan a sentirse los efectos del crecimiento poblacional y de las necesidades más exigentes para alimentos, agua potable, terrenos cultivables y materias primas con sus desperdicios de procesos fabriles correspondientes. En el 1768, se creó la primera Junta de Sanidad que duró hasta el 1899 cuando fue sustituida por la Junta Superior de Sanidad. Además, se comenzaron a construir alcantarillados sanitarios para recolectar y disponer sin tratamiento al medio ambiente los desechos humanos que anteriormente se depositaban en letrinas. Con el aumento en los desechos de los artículos de consumo y materiales desechables, proliferaron los vertederos abiertos a través de la isla contaminando el terreno, los suelos y el agua superficial y subterránea. A menudo, la práctica usual era quemar estos desperdicios al aire libre con la consecuente contaminación atmosférica.

Junta Superior de Terrenos Baldíos

Mediante Real Célula del 28 de diciembre de 1818, se creó la Junta Superior de Terrenos Baldíos que deslindó miles de cuerdas de terreno virgen y las distribuyó entre colonos a quienes se les daba título de propiedad. Esta reglamentación obligaba a los colonos a realizar desmontes para dedicar la tierra a la agricultura. Al llevarse a cabo la tala o la quema de los bosques supuestamente baldíos, la riqueza forestal de Puerto Rico empezó a reducirse en forma alarmante. La relación entre la concesión del terreno otorgado y el área cultivada tenía que alcanzar un 50% al cabo de diez años, pero de no cumplir con esta obligación, la tierra retornaba al poder del gobierno. La situación empeoró tanto que el gobernador Don Miguel De La Torre emitió una Circular 493 el 6 de agosto de 1824 para exhortar la conservación de las aguas, suelos y árboles recomendando la siembra de árboles en aquellas áreas donde nacían los ríos y las quebradas (Ramos, 1866).

Junta Superior de Protección de Bosques, Peces y Vida Silvestre

En 1839, se creó la Junta de Protección de Bosques, Peces y Vida Silvestre como medida de conservación. En España, se creó un Cuerpo de Montes en el Ministerio de Obras Públicas en 1853 y se designaron a Don Antonio Zechini y a Don José Gomila para revisar e informar a la corona de las condiciones de los bosques en Puerto Rico. Ellos establecieron un centro de operaciones en Loíza, luego se mudaron a Sierra Guilarte y después a los montes entre Arecibo y Utuado (Archivo General de Puerto Rico, 1858). En 1870, Juan Fernández Ledón realizó un inventario de montes del Estado (Archivo General de Puerto Rico, 1870). En mayo de 1874, Don Rafael de León, Alcalde de Ponce, ordenó reproducir el artículo titulado "Bosques, Maderas y Lluvias" que había sido publicado en el Boletín Mercantil para fomentar y conservar los bosques en Puerto Rico.

La Ley de Montes de 1876 fue ordenada por el Rey Alfonso XII y estableció cómo conservar las reservas forestales para evitar la erosión de los suelos, la conservación de las fuentes de agua y la reglamentación de los ríos (Archivo General de Puerto Rico, 1876). Los mangles se incluyeron en las funciones forestales de la Inspección de Montes, ya que previamente habían sido considerados como un foco de propagación de enfermedades y contaminación de la salud. Debido a la presión ejercida sobre la Junta de Terrenos Baldíos, la organización terminó operaciones en 1877 y sus archivos se transfirieron a los Inspectores de Montes. Ese mismo año, se le ordenó a la Guardia Civil ejercer los servicios de la Guardería Forestal y se adoptó un reglamento para la repoblación de los montes públicos en 1879. La celebración del Día del Árbol se llevó a cabo por primera vez el 3 de mayo de 1897. En el año fiscal de 1888-89, se suprimió la Inspección de Montes debido a una gran crisis económica. El Tratado de París del 10 de diciembre de 1898, transfirió las propiedades de la Corona Española a la jurisdicción de los Estados Unidos de América.

Primer naturalista Puertorriqueño

El Dr. Agustín Stahl, nacido el 21 de enero de 1842 en Aguadilla, Puerto Rico, de padre alemán y madre holandesa, fue el primer naturalista puertorriqueño. El Dr. Stahl cursó su bachillerato y sus estudios en medicina en la Universidad de Wurtzburgo, Estado de Baviera y en Praga. Obtuvo su título de Doctor en Medicina en 1864.

En 1875 regresó a Puerto Rico con el título de médico cirujano. Su primer estudio sobre la taxonomía botánica fue "El Tortugo Amarillo de Puerto Rico y las Sapotáceas" publicado por la Sociedad Española de Historia Natural. El Dr. Stahl fue un pionero en la historia natural de Puerto Rico al coleccionar alrededor de 1,330 plantas frescas, pintar acuarelas de muchas de dichas plantas y describir la relación entre algunos grupos de especies de plantas típicas de Puerto Rico en su obra titulada Estudios Sobre la Flora de Puerto Rico, publicada en 1883 y 1888. En el año 1989, publicó sus estudios sobre los Aborígenes Puertorriqueños. En julio de 1917, Stahl murió y fue enterrado en el cementerio viejo de Bayamón.

Alcantarillados Combinados de Puerto Rico

En 1844 se construyó la primera alcantarilla combinada (alcantarillado pluvial y sanitario) en San Juan, pero no fue hasta el 1890 que se comenzaron a usar pozos sépticos e inodoros. En los pueblos de Puerto Rico, se construyeron los siguientes acueductos: Mayagüez en 1867, Guayama en 1868, Ponce en 1878, San Juan en 1896 y Juana Díaz en 1898.

Deforestación, Erosión y Sedimentación

La mitad del territorio de Puerto Rico había sido cedida a los colonizadores alrededor de 1830 y la otra mitad del territorio pertenecía aún a la Corona Española. En las tierras de la Corona, estaban la mayor parte de los bosques prístinos. El 72% del terreno estaba cubierto de bosques para el año 1828, pero solo el 44% de los bosques pertenecían a la Corona y el 28% a los propietarios privados. A fines del Siglo XIX la población había aumentado al millón de habitantes y se había cedido un 90% de la propiedad del gobierno, quedando solo un 4% en bosques en poder del gobierno y 21% de los bosques en manos privadas.

La historia de la desforestación continuó hasta 1912, cuando solo quedaba un 21% del total de bosques dividido en 2% de bosques del gobierno y 19% de bosques privados. Desde el año 1935, se inicia la campaña para aumentar las reservas de bosques, con la cooperación de los gobiernos federal y estatal y con la participación de la Administración de Reconstrucción de Puerto Rico (PRRA). Aunque la legislación forestal de Puerto Rico durante el Siglo XIX se consideraba como progresista, la fiscalización era poco efectiva. El Yunque quizás es la Reserva Forestal más antigua de las Américas, ya que fue designada por el Rey Español Alfonso XII como bosque con 12,000 cuerdas en 1876.

Fotografía Núm. 2: Erosión de Suelos en las Regiones de Puerto Rico

(Fotografía Cortesía del Dr. Jesús J. Pérez).

Entre los años de 1700 y 1940, se desforestaron en Puerto Rico cerca de 2 millones de acres (exactamente 2, 078,598 cuerdas), causando la deforestación del 94% del total de bosques primarios que existían al principio de la colonización de la isla. La razón principal de esta deforestación fue el cultivo agrícola, especialmente en las regiones montañosas del país causando la eliminación de la vegetación primaria, la destrucción del hábitat de las especies de animales y la alteración del ecosistema previamente existente. La deforestación inició un ciclo de erosión de suelos que todavía perdura en las áreas montañosas y la subsiguiente sedimentación en los valles interiores, llanuras costeras y el fondo del mar afectando el tipo de material litoral y adversamente el bienestar de los arrecifes de coral, la vida marina, la pesca artesanal y la vida acuática en los cuerpos de agua interiores. Sin lugar a dudas, la práctica de la deforestación fue quizás el mayor impacto ambiental adverso durante la época colonial española.

Ley de Aguas Española de 1886

El Regente del Reino de Español emitió un Decreto el 5 de febrero de 1886 (Orden Real Núm. 162) para extender a la Isla de Puerto Rico la Ley de Aguas Española promulgada el 13 de junio de 1879, según publicada en la Gaceta de Puerto Rico el 28 de abril de 1886 por el Secretario del Gobierno General, José Pastor y Magán.

Fotografía Núm. 3: Cascada de Agua con Sedimentos

(Fotografía Cortesía del Dr. Jesús J. Pérez).

Ley de Puertos Española de 1886

La Ley de Puertos para la Isla de Puerto Rico fue aprobada por Real Decreto para que rigiera la Ley de Puertos Española promulgada para el 7 de mayo de 1880, según publicada en la Gaceta de Puerto Rico (Núm. 54 del 6 y 8 de mayo de 1886) por el Secretario del Gobierno General, José Pastor y Magán.

Fotografía Núm. 4: Crucero turístico saliendo por la Boca del Morro de la Bahía de San Juan

(Fotografía de Pedro A. Gelabert)

Terremotos de Alta Magnitud en Puerto Rico

Puerto Rico está localizado en una zona de sismicidad activa que se conoce como la "Placa Tectónica del Caribe". El borde de la placa se extiende desde la costa del Océano Pacífico en Centro América volteando el Archipiélago del Caribe por el sur de Cuba, cruzando el Océano Atlántico al oeste de Haití, bordeando las Antillas Mayores y las Menores hasta Trinidad, retornando por la costa norte de Sur América y subiendo por la costa del Océano Pacífico de Centro América. Las placas Tectónica del Caribe y la Tectónica del Atlántico chocaron hace unos 65 millones de años, hundiéndose la Placa del Atlántico por debajo de la del Caribe, en lo que constituye una zona de subducción entre las dos placas convergentes. En los bordes de las dos placas tectónicas es donde usualmente ocurren los mayores terremotos del Caribe debido a las inmensas fuerzas de compresión acumuladas entre ambos bloques terráqueos con un movimiento lateral de la Placa del Caribe, hacia el este estimado en aproximadamente dos (2) centímetros por año.

A unas 75 millas al norte de Puerto Rico se encuentra el borde entre la Placa Tectónica del Caribe y la Placa Tectónica de Norte América, en la "Trinchera de Puerto Rico", una zona de fallas geológicas que se formó en el fondo del mar, en la parte más profunda del Océano Atlántico con 28,232 pies de profundidad máxima. Cuando la presión de la deriva de las placas en la falla de la Trinchera de Puerto Rico excede la resistencia de la fricción entre las paredes de estas dos placas, se producen movimientos símicos por la subducción oblicua, que afectan a Puerto Rico. Del análisis histórico de los terremotos del pasado, se deduce que han ocurrido terremotos de gran magnitud en Puerto Rico a intervalos de tiempo que probablemente fluctúan entre los 51 y los 117 años. Las áreas costeras son posiblemente las más vulnerables al estar mayormente expuestas al peligro por las siguientes razones:

1. una proximidad mayor a las fallas activas sumergidas en el Océano Atlántico entre las placas tectónicas,

2. una potencial exposición al impacto de tsunamis o maremotos,

3. una amplificación mayor de las ondas sísmicas y

4. un potencial de licuación de los terrenos costeros arenosos, aluviales y/o artificial-mente rellenados con un nivel freático alto.

Históricamente cuatro terremotos fuertes han impactado a Puerto Rico e islas limítrofes. Un terremoto bastante fuerte que afectó la región de San Germán ocurrió en el año 1670, pero su magnitud nunca se ha podido estimar con exactitud. Los datos de dicho terremoto son muy escasos debido a la falta de recopilación de información durante esa época de la colonización española. Además, conocemos cierta de evidencia geológica indicativa que Puerto Rico fue sacudido por otros terremotos violentos antes de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

El terremoto más fuerte que se ha registrado hasta la fecha en Puerto Rico ocurrió el 2 de mayo de 1787, sintiéndose en toda la isla. Se estimó que el sismo alcanzó una magnitud de 8.0 grados en la escala de Richter y su epicentro posiblemente estuvo localizado en la Trinchera de Puerto Rico. Los movimientos símicos derribaron la Iglesia de Arecibo, las Ermitas de Rosario y Concepción, averiaron también las Iglesias de Bayamón, Toa Baja y Mayagüez y causaron daños a los Castillos de San Felipe del Moro y San Cristóbal, agrietando las murallas, aljibes y casetas de guardias.

Veinte (20) días después de Puerto Rico ser azotado por el huracán San Narciso, ocurrió un terremoto el 18 de noviembre de 1867 de magnitud 7.5 grados en la escala de Richter. Su epicentro fue localizado en el Pasaje de Anegada entre Puerto Rico y la Isla de Santa Cruz (St. Croix). El terremoto ocasionó un tsunami o maremoto que penetró unos 150 metros en la costa de Yabucoa y causó daños a bastantes edificios en la costa este de Puerto Rico, Vieques y Culebra.

El sismo más reciente ocurrió a las 10:30 a.m. del 11 de octubre de 1918 con epicentro localizado al noroeste de Aguadilla en el Canal de la Mona. El sismo registró una magnitud de 7.5 grados en la escala de Richter y fue acompañado por un tsunami de seis metros (19.6 pies) de altura en el área de Punta Borinquén. Los daños del tsunami se concentraron principalmente en la costa oeste de la isla, ocasionando 32 muertes y destruyendo más de 300 edificaciones costeras. Como consecuencia ulterior del terremoto, murieron aproximadamente unas 116 personas y se estimaron más de $4 millones en pérdidas en aquella época.

Seguramente estas fallas activas generarán nuevos sismos y posiblemente existan otras fallas submarinas alrededor de la isla que también están acumulando presiones que eventualmente serán liberadas causando nuevos temblores. Con el objetivo de mejorar nuestro conocimiento sobre estos fenómenos sísmicos, se creó la Red Sísmica de Puerto Rico en la década de 1970 para contar con la recopilación de datos científicos precisos. En el año de 1987, la Comisión de Terremotos de Puerto Rico adoptó un código de construcción con medidas antisísmicas muy similares a las medidas ya establecidas por el Código de Edificación Uniforme (Uniform Building Code – UBC- de Estados Unidos de América), pero dicho código se actualizó con la aprobación del UBC 97 en el año de 1999. El código se enmendará nuevamente con la adopción de un Código Internacional de Edificaciones (International Building Code - IBC).

COLONIZACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

El Siglo XX se puede dividir en dos mitades, similares a la mayor parte del mundo. Desde principios del siglo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, la actividad económica en Puerto Rico fue similar a la del Siglo XIX, dependiendo de la agricultura, especialmente la caña de azúcar, el café, el tabaco y algunos frutos menores como la piña, las toronjas, las naranjas, vegetales y las viandas. La actividad agrícola siguió las pautas del siglo anterior deforestando más terrenos con las consecuencias ambientales anteriormente mencionadas, pero en mayor escala debido a la mecanización. Para que la actividad agrícola fuera económicamente viable, las empresas tenían que adquirir grandes extensiones de terreno para el cultivo masivo y mecanizar los antiguos ingenios de caña de azúcar o depender de grandes terratenientes así como de colonos. Con el devenir de los años, la propiedad del terreno se concentró en manos de empresas extranjeras y de hacendados ricos criollos.

Guerra Hispano-Americana

Debido al resultado de la Guerra Hispano-Americana, la soberanía de Puerto Rico se traspasó de España a Estados Unidos de América, a tenor con el Tratado de París de 1898. Al año siguiente, el gobierno militar creó por decreto una Junta Superior de Sanidad en el Departamento de lo Interior sustituyendo a la previa Junta de Sanidad española. El primer ingeniero puertorriqueño miembro de esa Junta fue el Ing. Rafael Del Valle Zeno. En el año 1901, se aprobó el primer reglamento sobre plomería de Puerto Rico.

El Informe de la División de Sanidad del 1907-08 atribuyó las enfermedades gastrointestinales de alta mortalidad en Puerto Rico debido a la contaminación de las aguas superficiales. El Dr. Bailey K. Ashford descubrió el parásito Necátor americanus, como el causante de la anemia (uncinariasis) que causaba unas 12,000 muertes al año. Para el año 1910, las muertes causadas por anemia se habían reducido en un 90%. Además, hubo una reducción notable en los casos de malaria, fiebre amarilla y tuberculosis para aumentar el promedio de vida de los puertorriqueños. En el 1912, se estableció el Instituto de Medicina Tropical de Puerto Rico.

Durante la primera década del siglo, se aceleró la construcción de acueductos municipales, pero los sistemas eran pocos, el agua potable era de pobre calidad al no tener filtración ni aplicarse cloro y San Juan era el único municipio con un sistema satisfactorio de alcantarillados combinado. En 1912, se creó un Servicio de Sanidad con una División de Ingeniería Sanitaria independiente del Departamento de lo Interior.

La American Tobacco Company ubicada en Puerta de Tierra que empleaba una gran cantidad de mujeres solteras para el proceso de despalillado creó la necesidad de viviendas en el área cercana. Los arrabales de Sal si Puedes, Hoyo Frio, Gandulito, Barriada Miranda y La Coal se establecieron en los manglares que rodeaban a Puerta de Tierra. Debido a lo insalubre del área, se aprobó en 1915 una Ley por la Comisión de Hogares Seguros para proveer casa a bajo costo. Los residentes desplazados de Puerta de Tierra por el dragado del Canal San Antonio, se mudaron a unas 260 casas (50 de hormigón y 210 de madera) con agua y alcantarillado que fueron construidas por el gobierno en Barrio Obrero.

Ley de Aguas Original de Puerto Rico

La Ley de Aguas de Puerto Rico fue aprobada el 8 de enero de 1903 (12 L.P.R.A. § 601-642). La Ley definió la propiedad de dominio público y privado sobre el álveo o cauce natural de las aguas; los fondos de lagos, lagunas o charcas; y las franjas laterales en las riberas de los álveos donde existe una servidumbre de uso público de 3 metros para facilitar la navegación, la flotación, la pesca y el salvamento de la vida humana.

Fotografía Núm. 5: Chorro de Agua entre Utuado y Adjuntas donde visitantes llenan envases

(Fotografía Cortesía del Dr. Jesús J. Pérez)

Servicio Forestal Federal

El verdadero movimiento conservacionista en Estados Unidos de América comienza durante la presidencia de Teodoro Roosevelt, siguiendo el liderato de Gilfford Pinchot donde los recursos naturales se administraban para el beneficio humano (conocido como la visión antropocentrista). Como la deforestación tuvo el mayor impacto ambiental en Puerto Rico entre los años 1700 al 1898 de la colonización española, las primeras medidas tomadas en Puerto Rico por el gobierno federal de los Estados Unidos de América fueron el comienzo de la reforestación de la isla.

El 1ro de julio de 1902, el Congreso federal autorizó al Presidente Theodore Roosevelt a designar unas 65,950 cuerdas de terreno para establecer una reserva forestal en Puerto Rico. El Presidente firmó la proclama el 17 de enero de 1903 creando la Reserva Forestal de Luquillo que después fue designada como el Bosque Nacional Tropical del Caribe (Caribbean National Tropical Forest), conocido actualmente como la Reserva Forestal de El Yunque. Aunque en aquel tiempo casi 30,000 cuerdas ya pertenecían al gobierno federal, el remanente del terreno designado comprendía de terrenos baldíos sin reclamar.

Fotografía Núm. 6: Vista Del Océano Atlántico desde la Reserva Forestal de El Yunque

(Fotografia de Pedro A. Gelabert)

En el 1907 se aprobaron también varias leyes federales de reforestación y el gobierno insular de Puerto Rico aceptó implantarlas. En el 1917 se creó el Servicio Forestal de Puerto Rico. En el 1918, el Gobernador, Arthur Yager, proclamó siete bosques insulares de acuerdo con la antigua Ley de Bosques. Entre estos estaban:

(1) el Bosque de Aguirre creado por proclama del 28 de mayo de 1918 compuesto de 2,464 cuerdas de manglares en los Municipios de Guayama y Santa Isabel;

(2) el Bosque Estatal de Maricao por proclama del 22 de diciembre de 1919 (Boletín Administrativo Núm. 159) compuesto por 10,569 cuerdas en dos segmentos en los Municipios de San Germán, Sabana Grande y Maricao; y

(3) el Bosque Estatal de Guánica por proclama del 1919 y designado luego como una reserva natural por la Junta de Planificación.

La Isla de Mona también pasó a ser una reserva forestal en 1919. Frente al edificio del Instituto de Dasonomía Tropical, existe una placa de bronce de aproximadamente 12 pulgadas que lee: "100 años cuidando la tierra y protegiendo la gente".

Refugio Nacional de Vida Silvestre de Culebra

Los primeros habitantes de esta isla fueron los indios Taínos. Se estima que las Islas de Culebra y Culebrita fueron descubiertas por Cristóbal Colón en 1943 durante su segundo viaje al Nuevo Mundo. En los años del poderío comercial español, la Bahía de Ensenada sirvió de refugio de piratas. Los primeros colonialistas llegaron en 1880 de Puerto Rico, ya que los indios habían desaparecido.

La Reserva Naval de Culebra se estableció en 1901 como área de prácticas navales. Los ornitólogos B.S. Bowdish, A. Wetmore y S.T. Danforth fueron los primeros que describieron las aves en Culebra y sus islas limítrofes, hasta que Cameron y Angela Kepler estudiaron las poblaciones de la extensa variedad de aves marítimas. Los cayos alrededor de Culebra cobijan grandes cantidades de aves marítimas durante su reproducción. De mayo a septiembre colonias anidando de gaviotas gallegas, gaviotas monjas, gaviotas obscuras, gaviotas reales, gaviotas pico agudo, ceveras y palometas, anidan en los cayos. Además existen colonias pequeñas de rabijunco coliblanco, rabiunco piquicolorado, boba enmascarada y boba petirrojo en los cayos.

El Refugio Nacional de Vida Silvestre de Culebra fue establecido el 27 de febrero de 1909, por el Presidente Theodore Roosevelt, para convertirse en uno de los más antiguos refugios de los 400 refugios de vida silvestre administrados por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos de América. Durante la Segunda Guerra Mundial, el archipiélago de Culebra se convirtió en el principal lugar de práctica para la artillería naval y bombardeos aéreos de la marina de los EE.UU. El refugio contiene 1,480 acres incluyendo 23 islas y cayos rocosos además de las 4 parcelas de terreno en la Isla de Culebra. Unos 702 acres de islas y cayos, excepto Cayo Norte, fueron transferidos a la administración del Servicio de Pesca y Vida Silvestre en 1975, cuando la marina de guerra abandonó el área. En 1982, unos 776 acres adicionales de hábitat de vida silvestre fueron transferidos al Refugio Nacional de Vida Silvestre de Culebra.

La Península de Flamenco es un lugar predilecto para las gaviotas oscuras, con una población estimada en unas 160,000 ejemplares, aunque ha mermado desde la década de 1970 debido al sobre pastoreo humano y el efecto de ratas y gatos. Sin embargo, las áreas de densa yerba de guinea y arbustos, son áreas ideales para el anidaje.

La Isla de Culebrita y el Cayo Luis Peña tienen gran diversidad debido a su mayor tamaño con playas, bosques, lagunas y acantilados rocosos que albergan una variedad mayor de vida silvestre, incluyendo especies de aves paserinas, patos y reptiles. Las playas de la Isla de Culebrita son un

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