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Descubre La Natación

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Descubre La Natación

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
402 páginas
4 horas
Editorial:
Publicado:
10 dic 2013
ISBN:
9781310735257
Formato:
Libro

Descripción

Descubre la Natación, fue escrito teniendo en mente al docente que sale del curso de deportes individuales a la piscina a dictar una clase a un grupo de bebés con sus padres, a un grupo de adultos no-nadadores o un entrenamiento para el equipo de natación o una clase de enseñanza a personas autistas.
Resulta fácil entender que el nadador al igual que el no-nadador, ambos están en condiciones de asfixia cuando están bajo la superficie del agua, siendo la diferencia que el primero es capaz de tomar su siguiente respiración a voluntad, y cada respiración será tan buena como la primera. Se necesita sentido común para entender por qué un bebé, en la etapa de ‘naivetè’, necesitará de 50 a 100 horas de enriquecimiento descubriendo las propiedades del agua hasta la conquista del medio. Se necesita sentido común para dar ‘ayuda incondicional’ para re-enfocar el punto de vista del niño y el adulto que están ‘traumados’ por malas experiencias previas con el agua.
Descubrir la importancia de aguantar aire en las fases iniciales en vez de soltar aire, ‘soplar burbujas’, y experimentar como dentro del agua, el cuerpo se cae pa’rriba, y encima del agua el cuerpo cae pa’bajo. En los estilos competitivos 80 a 90% de exhalación se hace por la nariz, y la inhalación se hace estrictamente por boca, no digamos, “¡Cierra la boca!” si el agua tiene que entrar por algún orificio mejor tragarla que olerla...
En Descubre la Natación, nos damos cuenta que es más importante aprender a vivir en el agua que a competir en ella. El desarrollo de habilidades mediante juegos, educativos, secuencias de progreso, y habilidades recomendadas en distintos niveles de enseñanza, hace que el profesor con años de experiencia también adopte un punto de vista en el que facilite el aprendizaje basado en la ayuda incondicional y no a través de la lucha y la fuerza.
Robert Strauss explica una metodología innovadora en base a la cuenta de brazadas: letras para contar la distancia nadada, y números para contar la cantidad de brazadas ejecutadas en una piscina y aplica este concepto a la metodología del entrenamiento para identificar la intensidad del esfuerzo.

Editorial:
Publicado:
10 dic 2013
ISBN:
9781310735257
Formato:
Libro

Sobre el autor

Over the years Robert has proved his methodology works. He has taught all types of children to swim, including those with autism and special needs, and continues to enhance his students’ self-esteem and their ability to overcome life’s challenges.


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Descubre La Natación - Robert Strauss

Prólogo

Descubre la natación satisface una gran necesidad de los instructores, atletas, padres de familia y entrenadores. Es un recurso invaluable para los instructores y entrenadores de natación, independientemente de su experiencia o del tiempo que llevan en ese campo. Es una herramienta perspicaz para los alumnos y profesionales de educación física y de condición física personal. Explica claramente la forma de impulsar el desarrollo de futuros nadadores de cualquier edad que puedan:

1. No estar conscientes de las propiedades y riesgos del agua

2. Tener mucha cautela al meterse al agua

3. Estar temerosos de acercarse a cierto volumen de agua

Este libro explica claramente los ejercicios que enseñan a las personas a vivir en el agua, y ayuda a los atletas prometedores en la búsqueda de un programa colegiado. Tiene ideas excelentes específicamente diseñadas para atletas con gran entrenamiento para des-entrenarse y lograr una buena condición física de por vida. Conozco al maestro Strauss desde hace más de 10 años y creo sinceramente que su visión de la seguridad, la condición física y la diversión es el mantra perfecto para un principiante, un nadador de fines de semana o un atleta de nivel internacional.

Desde una perspectiva personal, he tenido la oportunidad de entrenar a unos cuantos de sus atletas a nivel universitario y mi hija Lilian, a la edad de 4 y 16 meses, pasó tiempo en el agua con él. Ambas son experiencias sumamente memorables.

Es impresionante pensar que Roberto nadó en las Olimpiadas de Múnich hace cuarenta años. Indudablemente ha adoptado y aplicado las mejoras biomecánicas y fisiológicas en el deporte; es una ciencia que él practica diariamente en su metodología de enseñanza y entrenamiento. Explica elocuentemente cómo se usa la natación para el enriquecimiento de la temprana edad… lo que estimula la vida de cada persona. Esto da fe de su indómita pasión por la natación y el papel que ésta desempeña en el desarrollo de nuestros jóvenes.

Anthony Nesty

Medallista de oro Juegos Olímpicos 1988

Director asociado y entrenador

‘Gators Swimming’

Universidad de Florida

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Agradecimientos del autor

Muchas personas desempeñaron un papel decisivo en mi formación profesional. Quiero agradecer a todas ellas su estímulo para poner por escrito el conjunto de ideas que se fueron acumulando en mi mente de 1960 a 2010. La primera persona en quien pienso es en mi esposa, Jennie. Desde 1975, Jennie siempre me ha respaldado; todos los días agradezco el hecho de habernos encontrado. He tenido la gran suerte de toparme con mi alma gemela. Ciertamente, Jennie ha desempeñado un papel importante en mi trayectoria profesional, ya que empezamos una vida juntos cuando empecé a estudiar la Maestría en Educación.

¿Por qué creen que quería yo ser maestro de educación física desde que estaba en 4º año de la escuela primaria? Por mis dos primeros entrenadores de natación: Manuel Sevilla y Walt Schlueter.

Mis primeros años de nadador fueron muy divertidos, bajo la dirección de mi primer maestro-entrenador en México, en el Centro Deportivo Israelita (CDI). El entrenador Manuel Sevilla convertía cada clase de natación en una fiesta: relevos, juegos, carreras, muchas carreras de patada de natación con tabla, y un poco de técnica de los distintos estilos. Nunca olvidaré cómo nos entusiasmaba su juego palo encebado; amarraba al trampolín de 3 m un palo de madera de aproximadamente 20 cm de diámetro, cubierto de grasa, y todos teníamos que trepar mientras él nos mostraba, desde la torre de 5 m, un montón de premios y dulces amarrados a una cuerda que movía como si hubiera una piñata. Sobra decir que el palo encebado era nuestra actividad favorita. La mayoría de las veces nos caíamos al agua antes de llegar al final y poder alcanzar algún premio, ¡pero eso no importaba! A veces, la caída dolía, pero todos queríamos volver a trepar de inmediato. Sobra decir que el palo encebado era la actividad anual que todos esperábamos con entusiasmo en el club, no sólo el equipo de natación.

Durante los años ’61 al ’64 viajé a Phoenix, Arizona al campeonato Saguaro en mayo y el de medio invierno en diciembre y aprovechaba para quedarme unas semanas en casa de la familia Moore (años después, Kendis Moore fue finalista en el estilo de espalda en las Olimpíadas de 1968; verla participar, significó para mí en ese momento que yo un día también podría llegar a ese nivel.) Fue en Phoenix donde aprendí la técnica para los 4 estilos. El maestro Walt Schlueter era increíble, nunca alzaba la voz, primero me dio clase en el Dick Smith Swim Gym y luego en Encanto Park Pool. Con un pequeño altavoz, organizaba ejercicios asombrosos en una piscina de 50 m para 50 o 60 nadadores a la vez, los Arizona Desert Rats. Nancy Canaby, una nadadora de Walt que más tarde se casó con él, fue la primera gran nadadora/entrenadora en saltar al agua conmigo y moverme las manos de las formas necesarias, en ese entonces, para nadar más rápido. Luego, en 1970 y 1971, cuando fui a Santa Clara International, conocí al Entrenador Haines, que dirigía a su ejército de nadadores desde el puesto del salvavidas en medio de la piscina. Me recordaba a Walt. ¡Después de ver a esos dos hombres entrenar a otros, supe que quería ser entrenador!

Jorge Villegas Veitia fue quien más tiempo me entrenó en México. En el año 1964, me fui del CDI para irme con su equipo en Baños Granada cuando yo tenía 11 años, y un año despues lo contrató el CDI, y fue mi entrenador hasta 1973 para los Juegos Mundiales Macabeos en Israel. En Baños Granada, entrenábamos en agua que estaba entre 17 y 22°C. Parece que hoy día, si tienes 12 años y te entrenan en agua así de fría, no quieres volver, pero todos volvimos al día siguiente. Entendíamos que el Entrenador Villegas verdaderamente sabía alimentar nuestros sueños Olímpicos. Lo único que nos calentaba eran 8 vueltas de 200 m cada una, ¡así que pedíamos hacerlas por lo menos 3 veces por semana! Teníamos que hacerlas, si queríamos ser los mejores. Me gustaría mencionar, al margen, que varios Campeones Mundiales de boxeo, los mejores boxeadores de México, se entrenaban en ese mismo club en aquél entonces, ese ‘ambiente de campeones’ es el que nos hacía a todos sentirnos campeones en formación.

En 1966, me invitaron a entrenar en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM), y tuve la suerte de nada nadar bajo la dirección de Ron Johnson, el Entrenador Otilio Holguín, y el mejor impulsor, negociador y triunfador en los negocios que he conocido profesionalmente: el entrenador Nelson Vargas, quien creía en mí y en mi capacidad de enseñar y entrenar, tal vez más que nadie, y me ofreció grandes oportunidades a partir de 1990 para presentar e interpretar a otras lenguas en casi todas las clínicas internacionales de natación en México. Hasta la fecha, Nelson sigue siendo un ejemplo y un gran amigo. Nadar bajo la dirección de estos tres hombres fue el punto crucial que me hizo decidir ser entrenador profesional.

En 1967, cuando entrenaba en el CDOM, me enfermé de hepatitis y me pidieron que dejara el CDOM. Lo único que me quedó fue la aspiración a las Olimpíadas de 1968. Tenía el corazón deshecho, pero aproveché lo que podía y solicité trabajo con el personal de la ceremonia de premiación durante las Olimpíadas en México. Como hablaba yo tres idiomas, ¡me aceptaron! Se trataba de acompañar a los ganadores de medallas después de cada evento a la sala de prensa y luego llevarlos a la sala de preparación de donde caminan alrededor de la piscina para recoger sus medallas. Ese trabajo y el año que pasé entrenando con Ron fueron las razones principales de volver a la natación después de mi enfermedad.

En 1971, el Entrenador Bill Díaz me otorgó una beca para la Universidad de Miami. Después de graduarme en 1974, compartí con él mi interés de continuar en el campo de la educación física y él me guio en la dirección correcta para conseguir un cargo de asistente de posgrado en la Universidad de Miami. Hice mis exámenes de admisión y me aceptaron. Bill me contrató como administrador de la piscina y entrenador del equipo por grupo de edad. En ese momento se convirtió en mi mentor y, de 1975 a 1977, trabajé diariamente en su oficina. Hoy día, dirijo una escuela de natación en el Centro Comunitario Judío (JCC, por sus siglas en inglés) en Miami; enseño a nadar a bebés, niños pequeños y grandes, adolescentes y adultos de todas las edades, y entreno a un pequeño equipo de nadadores en el mismo sitio; durante el verano, alquilo instalaciones a la orilla del mar y dirijo el primer campamento de deportes acuáticos de Miami, y el mejor. Puedo decir con gran orgullo que elegí mi campo de actividad y, 35 años más tarde, sigo haciendo lo que quería hacer cuando fuera mayor.

Cuando me recibí de la Maestría en Educación en 1977, el Entrenador Díaz me dijo: Todavía no sé por qué quieres ser maestro de educación física y entrenador de natación. Recuerda que: ¡En nuestra profesión, sólo se necesita UNO!. No fue sino hasta el 2002, cuando me invitaron al viaje anual de pesca Díaz Father and Sons Fishing Trip, que le pregunté al Entrenador Díaz qué había querido decirme con esa frase, 25 años antes. Se rio y me contestó: ¡Vaya, me alegro que la recuerdes! ¿Por qué tardaste tanto en preguntarme? Me sentí anonadado y nervioso y esperé su explicación: En nuestra profesión, lo único que necesitas es que UNA persona se ahogue, y ESTÁS FUERA! Ahora estoy escribiendo este libro y contento de decir que durante los primeros 37 años que llevo enseñando y entrenando en natación a los 40,000 y tantos alumnos que han asistido a mis programas, ‘NUNCA ha habido NI UNO’, y espero que así siga!

A partir de 1983, he tenido la fortuna de sentarme dentro de la cabina de traducción durante la convención internacional de la ASCA, y he sido intérprete del programa para el público hispanohablante. Agreguémoslo a las 40 veces más que he interpretado el programa que se ofrece en conferencias por todo México, Colombia, Argentina, Venezuela y otros países, en mi trabajo para las Federaciones Nacionales de natación, ASCA, WABC, USSSA y Solidaridad Olímpica FINA. No soy intérprete profesional y creo que nada de lo que he hecho ha requerido tanto de mi concentración como la interpretación simultánea; es difícil dar el significado correcto a las ideas que se presentan y mantener la velocidad de los conferenciantes. En broma, siempre les decía que ése no era el momento de competir para ver quién hablaba más rápido. En esos momentos, uno quiere recordar a los grandes entrenadores que me susurraban al oído toda su sabiduría y me daban una cantidad enorme de sus folletos y notas personales para ayudarme a interpretar sus conocimientos lo más precisamente posible. Todo esto ha sido invaluable para el resultado final del contenido de Descubre la natación. Quiero mencionar a grandes y maravillosas personalidades que contribuyeron a mi trayectoria profesional como maestro y entrenador e indirectamente me apoderaron para escribir este libro. Mi gran agradecimiento no está en orden cronológico ni de importancia: Bela Rajki de Hungría (finado); James ‘Doc’ Counsilman (finado); Georges Haines (finado); Richard Quick (finado); Nort Thornton; Jack Nelson; Randy y Eddie Reese; Marc Shubert; Skip Kenny; John Leonard; Don Gambril; Buddy Baarcke; Bob Miller; Dick Hannula; Ray Buzzard, y el Dr. Juan Carlos Mazza de Argentina, quien claramente me ayudó, más que nadie, a entender las aplicaciones prácticas de la fisiología a la metodología del entrenamiento.

Creo que ahora se me conoce más como maestro de natación que como entrenador; Murray Callan y Virginia Hunt Newman (finados) son quizá la razón principal por la que en los últimos 20 años de mi trayectoria profesional desempeñé un papel más activo en la enseñanza, que en el entrenamiento. Pensando en eso, agradezco a Johnny Johnson, Jan Thomas, Irene Madrid Kolbisen, John Bainbridge y Steve Graves haberme enseñado todos sus trucos, que me ayudaron a ser el mejor maestro que yo pudiera ser.

Roberto Strauss

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Biografía del autor

El maestro Roberto Strauss ha dedicado todo el trabajo de su vida al desarrollo infantil a través de los juegos acuáticos y a enseñar y entrenar a nadadores de todas las edades, incluyendo atletas de primera en el bachillerato y la universidad a nadar más rápida, efectiva y eficientemente.

Nació en México en 1952 y aprendió a nadar a la edad de 2 años. Empezó a competir con el Equipo Nacional Mexicano a los 9 años y siguió compitiendo con este equipo hasta los 22 años de edad. Durante ese tiempo, compitió en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972, así como en los Juegos Universitarios Internacionales de Italia en 1970 y de Moscú en 1973. Ganó medallas de oro, de plata y de bronce en los Juegos Maccabi Internacionales en Israel en 1969 y 1973, siete medallas en los Juegos de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Natación (CCCAN) en Panamá en 1970 y llegó a finalista en los Juegos Panamericanos en Colombia en 1971.

De 1971 a 1974, nadó para la Universidad de Miami, donde obtuvo el título equivalente a una licenciatura (Bachelor of Arts) con una primera especialización en Medios Masivos de Comunicación y una segunda especialización en Matemáticas. De 1975 a 1977, estudió un posgrado en la misma universidad y obtuvo la Maestría en Educación con énfasis en Administración Recreativa, Fisiología y Psicología Educativa.

Al terminar la maestría, el maestro Strauss enseñó, dirigió y entrenó en tres escuelas en Miami. Dos de las escuelas ganaron el Campeonato Estatal de Waterpolo, y las tres ganaron el Campeonato de Natación del Distrito. Durante esta trayectoria profesional, dos atletas ganaron 1º y 2º lugar, y muchos pasaron a finales en eventos individuales y en relevos en los Campeonatos Estatales de Florida a nivel de bachillerato, así como premios para el atleta más valioso (MVP, por sus siglas en inglés) del Miami Herald en waterpolo y natación.

Con esta primera trayectoria profesional como maestro y entrenador, Strauss empezó a entender que su meta principal era ayudar a gente de todas las edades a familiarizarse con el agua. Por ello, desarrolló conceptos educativos y de instrucción que respaldan la Escuela de Natación Swim Gym, que inauguró en 1984. Esta escuela de natación operó hasta 1997 en una bodega en Coral Gables. Después, el maestro Strauss y su personal se mudaron al Centro Comunitario Judío (JCC) en Kendall, donde era más fácil enseñar y entrenar a personas de todas las edades, y seguir certificando en seguridad acuática a instructores y salvavidas de la Cruz Roja de EE.UU. A través de la escuela de natación, Roberto percibió la necesidad del aprendizaje mediante juegos y abrió un Campamento Deportivo Acuático sumamente exitoso en 1995, que operó durante todos los veranos hasta 2011, con el lema: Seguridad, condición física, amigos y diversión.

A partir de 1979, el maestro Strauss ha dado conferencias y capacitado a nadadores, instructores y entrenadores en todo el mundo. A principios del siglo XXI, creó su propio RS Swiminar. Es un codiciado conferenciante a quien han invitado a numerosas convenciones, incluyendo la prestigiosa ASCTA (Asociación Australiana de Instructores y Entrenadores de Natación) y la Clínica Internacional de ASCA (Asociación Estadounidense de Entrenadores de Natación); las Conferencias Acuáticas Internacionales de Bebés (WABC) y la Liga de Natación de Países Europeos (LEN). Por último, pero no menos importante, debemos agregar que, desde 1992 hasta la fecha, el maestro Strauss ha dado conferencias en muchos simposios nacionales de natación para principiantes y natación competitiva en México, el país donde nació. A través de sus clases y conferencias, el maestro Strauss cumple con su meta de enseñar prudencia ante el agua. Este libro es una forma importante de divulgar esa sabiduría.

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Introducción

Estimado lector:

¿Eres el mejor instructor de natación que podrías ser? ¿Eres el mejor padre que podrías ser? ¡Por eso elegiste este libro! BIENVENIDO al mundo de Descubre la natación. En estas páginas quiero compartir toda la sabiduría que he aprendido en mis treinta y tantos años en el campo de la natación, y en mis 23 años de fundador y director de Swim Gym/Fundación H2O’s. En este tiempo, entrenadores de todo el mundo, mi equipo de instructores, los padres de mis alumnos me han enseñado mucho, pero, sobre todo, he aprendido de mis alumnos.

Descubre la natación se escribió con la intención de mostrarte, de la manera más efectiva posible, la metodología, ejercicios educativos y destrezas, lenguaje y filosofía de nuestro programa. Incluye instrucciones paso a paso de cómo pasar de apenas poder entrar en el agua y recorrer toda la trayectoria hasta lanzarse desde el banco de salidas en las grandes competencias. Esperemos que la información de este libro sea tan valiosa que, independientemente de quién eras antes de leerlo, adquieras grandes conocimientos. Todo aquel que instruye, guía y ayuda en el proceso de natación es instructor: los padres, cuidadores, amigos, etc. Hasta llegar a los entrenadores olímpicos de natación: todos son instructores.

En la función de instructor de natación, es importante entender que todo se construye a partir de la actitud central de generar y mantener la confianza mediante empatía, respeto y cortesía a los nadadores y a sus padres. Esto es fundamental para el éxito de cada clase de natación. Por ello, se alienta a cada instructor a contribuir al avance y mejoramiento de su instrucción y de la profesión en general. Tómate el tiempo de entender cómo y por qué los instructores de natación necesitan establecer un enlace afectivo con sus alumnos, brindarles ayuda incondicional y hacerlos sentir parte de un equipo. Cada clase de natación es sólo tan buena como la haga el instructor. A medida que leas este libro y ayudes a otros a nadar, siéntete orgulloso de haber decidido ser el MEJOR instructor de natación. Lee, practica y demuestra el contenido de este libro. Será desafiante, interesante y gratificante experimentar y enseñar a la manera de Swim Gym. Mantén siempre un ambiente amigable en las clases y recuerda continuamente el honor que es participar en la instrucción acuática. Recuerda ser siempre amable y dulce, y disfruta el proceso.

Si has adquirido este libro como padre o cuidador para enseñar a esa personita tan especial en tu vida a nadar, o si eres instructor o entrenador de natación, recuerda que, al leer este libro, serás parte del equipo de instructores de Swim Gym. Lo único que tienes que hacer es extender la mano, y yo u otro miembro del personal de primera calidad de Swim Gym estaremos ahí para guiarte.

No hay una actividad que produzca tanto placer, que tenga la vida y la muerte tan cerca, como aventuras acuáticas con tu bebé

Significado de la nomenclatura, las abreviaturas y los símbolos utilizados:

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Principios y lineamientos generales para padres e instructores acuáticos

En Swim Gym, cada una de las introducciones a la primera clase del programa el bebé y yo empieza por imitar a un padre de familia que narra esta historia: Mi bebé se cayó a la piscina y… ¡mi esposo se tuvo que echar HASTA EL FONDO para salvarlo!. Después de eso, es muy probable que el padre haya sacado al niño de la piscina a nalgadas y le haya gritado: ¡Te he dicho mil veces que no te acerques a la piscina!. Este ejemplo resume casi la totalidad de los errores que cometemos en la primera exposición de las personas al agua. Siempre existe la posibilidad de permitir o impedir el proceso de descubrimiento para aprender a nadar. Se hace así:

1. Si el niño no desconociera los peligros potenciales de la piscina, si hubiera aprendido a respetar el agua, respeto que sólo se adquiere mediante la exposición al agua, incluyendo estar totalmente sumergido en ella, lo más probable es que el niño no se hubiera caído al agua.

2. Como su cuidador, tuviste la inmensa suerte de estar muy cerca de donde sucedió el accidente y, por lo tanto, debes estar agradecido, no enojado, de haber sido testigo de lo que pasó y haber podido salvar al niño.

3. A quién le interesa saber si el niño se fue hasta el fondo? Tu propio terror hace que esto parezca tan atemorizante. La ley de la gravedad, que jaló al niño al fondo, pronto será superada por la teoría de desplazamiento del agua. Si hubieras contado

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