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Bosquejos selectos para predicar al corazón
Bosquejos selectos para predicar al corazón
Bosquejos selectos para predicar al corazón
Libro electrónico221 páginas2 horas

Bosquejos selectos para predicar al corazón

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Información de este libro electrónico

Si usted es:_ Pastor o evangelista_ Predicador o laico_ Estudiante de homilética_ O maestro de BibliaHallará ayuda práctica e inspiradora en las dos obras comprendidas en este libro. En este estudio de homilética Jay E. Adams enfoca la necesidad que hay de mensajes que fluyan de un corazón devoto a Dios para que penetren en el corazón del creyente. Este libro le ayudará a recibir el mensaje bíblico de Dios para su pueblo.Lyle A. Thomson, en esta obra compiló algunos de los sermones favoritos de predicadores muy reconocidos de distintas denominaciones en el mundo hispano, que le servirán de edificación personal y podrá usarlo en su ministerio.
IdiomaEspañol
EditorialZondervan
Fecha de lanzamiento21 ene 2014
ISBN9780829778243
Bosquejos selectos para predicar al corazón
Autor

Lyle A. Thomson

Lyle A. Thomson, reunió el material de esta parte del libro. Se comunicó con 119 predicadores de varias denominaciones evangélicas bien conocidos en el mundo de habla hispana. Los que cooperaron con el proyecto le enviaron los bosquejos de sus sermones favoritos (uno o dos) entre todos los que se habían predicado. Editorial Vida seleccionó 40 de ellos, de 23 predicadores, y se los presenta a usted para su calificación personal y para el uso que pueda hacer de ellos en su ministerio.

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    Bosquejos selectos para predicar al corazón - Lyle A. Thomson

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    La misión de Editorial Vida es ser la compañía líder en comunicación cristiana que satisfaga las necesidades de las personas, con recursos cuyo contenido glorifique al Señor Jesucristo y promueva principios bíblicos.

    BOSQUEJOS SELECTOS PARA PREDICAR AL CORAZÓN

    Edición en español publicada por

    Editorial Vida – 1986

    Miami, Florida

    Nueva edición - 2003

    ©1986 por Editorial Vida

    Originally published in the USA under the title:

    Preaching to the Heart

    ©1983 by Jay E. Adams

    Published by Presbyterian and Reformed Publishing Company

    RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS

    Esta publicación no podrá ser reproducida, grabada o transmitida de manera completa o parcial, en ningún formato o a través de ninguna forma electrónica, fotocopia y otro medio, excepto como citas breves, sin el consentimiento previo del publicador.

    Edición en formato electrónico © diciembre 2013: ISBN: 978-0-8297-7824-3

    Categoría: Ministerio cristiano / Predicar

    IMPRESO EN ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

    PRINTED IN THE UNITED STATES OF AMERICA

    13 14 15 16 aa.jpg 14 13 12 11

    INDICE

    GENERAL

    Sección I — Predicar al corazón

    1. Introducción

    2. ¿Qué es el corazón?

    3. Dos tipos de corazón

    4. Predicar al corazón

    5. Osadía de corazón

    6. Predicando desde el corazón de Dios

    7. La predicación que redarguye el corazón

    8. Una forma adaptada al corazón

    9. Conclusión

    Sección II — Bosquejos selectos

    Arrepentimiento y misericordia

    La parábola del hijo pródigo

    Poder y autoridad

    La autoridad de Cristo

    Avivamiento

    Un avivamiento por las Escrituras

    Bautismo en el Espíritu

    El Bautismo en el Espíritu Santo

    Cómo recibir al Espíritu Santo

    Consagración

    Nuestra necesidad de control

    Nuestro compromiso con Dios

    Crecimiento espiritual

    Un llamado a buscar a Dios

    Dependencia

    Dependencia total

    Dificultades

    La superación de las dificultades

    Discipulado

    El discípulo fiel

    Enfermedades mentales

    La siquiatría paulina

    Evangelio

    El evangelio de la cruz es locura

    Familia

    Padres e hijos que triunfan

    Fe

    El triángulo perfecto de nuestra fe

    Felicidad

    Cuatro obstáculos a la felicidad

    Hechos

    El segundo tratado

    Identificación

    El gozo de identificarse

    Iglesia

    Fuerzas de choque

    Un pueblo bienaventurado

    Liberación

    Deja ir a mi pueblo

    Libertad

    El gran anhelo del hombre a través de los siglos

    Luz del mundo

    La luz que no se apaga

    Ministerio

    Desarrollo ministerial

    Un mensaje al mensajero

    Obreros de la viña

    Ministros jóvenes

    Tu ministerio

    Oración

    La oración y el avivamiento

    Pruebas

    La fe puesta a prueba

    Recreación cristiana

    Recreaciones

    Religiosidad contra fe auténtica

    Caín, el religioso

    Sacrificio

    Reforma espiritual

    Un Sacrificio vivo, agradable a Dios

    Temor

    La derrota del fantasma del temor

    El Espíritu que Dios nos ha dado

    No tengas temor

    Tentación

    El hombre que faltó a su palabra

    Las ratas que destruyen el espíritu mueren en la altura

    Ultimos tiempos

    Esperando nuestra redención

    Victoria

    Fuentes de victoria

    Sección I

    PREDICAR

    AL CORAZON

    1

    Introducción

    Durante muchos años, los expertos en homilética han exhortado a los predicadores a predicar al corazón. ¿De qué están hablando? ¿Lo sabe usted? ¿Lo saben ellos? ¿Es bíblico este concepto? Y si lo es, ¿cómo se hace? Con frecuencia, estas preguntas y otras similares quedan sin respuesta, y el predicador típico sigue haciendo lo que siempre ha hecho, resignado a suponer que nunca será un gran predicador; nunca será capaz de predicar al corazón

    ¿Es eso cierto? ¿Pertenece la capacidad para predicar al corazón solamente a los extraordinariamente dotados? ¿O será más bien que la predicación al corazón es una habilidad desarrollada que hace grandes a los predicadores? Todo esto ha sido presentado de una forma tan vaga y difusa, que cualquiera que no esté familiarizado con él encontraría difícil o imposible obedecer la indicación.

    La culpa de la confusión acerca de lo que significa predicar al corazón no es solamente de los homiletas, mientras que los predicadores quedan exonerados. Los expertos en homilética deberían explicarse con claridad. Ahora bien, si no lo hacen, los predicadores tienen la responsabilidad de golpearles la puerta hasta que lo hagan. Por tanto, nadie está libre de culpa. Ha existido una conspiración de ignorancia en la cual se han dicho palabras y frases una y otra vez, como si el que habla y los que escuchan supieran perfectamente bien de qué están hablando, cuando en realidad no es así Soy uno de estos homiletas que se han hallado en falta en este asunto, y creo que es necesario hacer algo. Ya es hora de aclarar todo esto. Esa es la razón de ser de estas líneas.

    Mi intención es demostrar que la predicación al corazón es bíblica, y por tanto necesaria, y que cualquier hombre que tenga los dones y el corazón de un predicador puede aprender con toda claridad cómo hacerlo. De hecho, quiero ir más lejos aún: en las páginas que siguen, trataré de enseñarle a hacerlo.

    El primer sermón cristiano, predicado el día de Pentecostés por el apóstol Pedro, fue predicado al corazón. Lucas escribe:

    Al oír esto, se compungieron¹ de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? (Hechos 2:37).

    La respuesta de esa multitud fue fruto de una predicación eficaz, llena del poder del Espíritu Santo. Sin embargo, la predicación que penetra hasta el corazón puede producir también la respuesta contraria:

    Oyendo estas cosas, se enfurecían² en sus corazones, y crujían los dientes contra él (Hechos 7:54).

    Cuando predicó Pedro, un gran número de oyentes se arrepintieron y creyeron el Evangelio, cuando predicó Esteban, sus oyentes lo mataron. Sin embargo, ambos estaban llenos del Espíritu y predicaron al corazón. Esta respuesta doble y opuesta pone algo en claro desde el principio: aunque la predicación al corazón es un efecto deseable producido por el poder del Espíritu Santo, la naturaleza exacta de ese efecto en el oyente puede variar mucho, y no se puede predecir de antemano.

    En cualquiera de los casos, la predicación bíblica en el poder del Espíritu golpea directamente al corazón. Exige una respuesta. Ningún oyente puede permanecer apático: tiene que reaccionar. Por consiguiente, hablar de predicar al corazón es hablar de una predicación que produce una respuesta definida, una predicación que produce palabras y acciones por parte del oyente

    Piense en esto: ¡una predicación que provoca a la acción! ¡Una predicación que obtiene resultados! ¡Una predicación que sacude de tal manera al oyente, que tiene que reaccionar! Eso es lo que necesitamos hoy.

    ¿Habrá alguien que no querría predicar u oír predicar de esta forma? ¿Habrá alguien que haya oído predicar de esta forma muchas veces? ¿Por qué es virtualmente desconocida esta manera de predicar? También necesitamos investigar esto, y decidir qué quiere Dios que hagamos al respecto.

    ¹ El verbo katanusso es un término muy fuerte que significa pinchar, apuñalar, picar Esta palabra compuesta es combinación de nusso, perforar, pinchar y katá, un prefijo preposicional que intensifica la acción La forma pasiva del verbo denota que la persona es apuñalada o herida en el corazón

    ² El verbo diaprío, traducido aquí se compungieron, se usa también en Hechos 5:33 Conlleva la idea de aserrar completamente (prío aserrar, cortar, morder y día a través, por completo) y frecuentemente significa herir hasta el corazón

    2

    ¿Qué es el corazón?

    Tener una idea clara de lo que la Biblia quiere decir al hablar del corazón es fundamental para todo lo demás que vamos a estudiar en este pequeño libro. En realidad, el extendido descuido en el uso de esa palabra es responsable de la confusión y la vaguedad que rodean las exhortaciones para que se predique al corazón.

    Usted me objetará: "¡Pero si todo el mundo sabe lo que es el corazón! No sé por qué arma tanto alboroto con esto Por supuesto que no se tomará todo un capítulo para definir algo tan obvio, ¿no es cierto? No, no es cierto Eso es exactamente lo que anda mal. Todo el mundo piensa que comprende este término, pero son muy pocos los que lo comprenden realmente. Pregúntese: ¿Cuál es el significado exacto de la palabra corazón en las Escrituras? ¿Puede dar una definición precisa? Bueno quizá no sea exacta, pero de todos modos sé lo que significa."

    ¿Lo sabe?

    Vamos a probar un poco su comprensión de esto ¿De acuerdo? ¿Qué le parece la expresión tan repetida: Lo que necesitamos es conocer más con el corazón, y no solamente con la cabeza? ¿Qué le parece? La idea de corazón que presenta, ¿es aceptable tal como se usa la palabra en la Biblia, o no?

    Bueno, supongo que sí, pero no estoy muy seguro; de todas maneras, yo sé qué es lo que significa esa expresión.

    ¿Qué?

    Significa que no basta con limitarse a conocer una verdad; que es necesario que esa verdad quede fuertemente impresa en uno Tiene que afectar también las emociones

    Probablemente usted tiene razón en cuanto a la forma en que se usa esta frase, pero lo cierto es que sugiere una interpretación incorrecta del sentido bíblico de la palabra corazón Si se usa para referirse a los sentimientos o las emociones, como opuestos al pensamiento o intelecto, ese uso no concuerda con las Escrituras Nunca en la Biblia se pone la palabra corazón por encima y en contra de la cabeza o de los procesos intelectuales Esta idea acerca del corazón es moderna y occidental, y llegó a la Biblia desde el exterior Nunca se podría llegar a esa idea a partir de la Biblia misma En realidad, es una idea romana acerca del corazón, más que bíblica El Cupido del día de San Valentín o de los Enamorados, disparando flechas para atravesar corazoncitos rojos o rosados, es el culpable de esta idea moderna y extrabíblica. Todas nuestras ideas románticas se pueden atribuir a orígenes occidentales; entre ellas, nuestra idea del corazón como sentimiento No se puede encontrar este concepto en las Escrituras.

    En lugar de esto, veamos qué se hace contrastar con la palabra corazón en la Biblia. En Mateo 15:8, por ejemplo, leemos que el pueblo honra a Dios de labios . . mas su corazón está lejos de El Este tipo de contraste aparece constantemente en las Escrituras. Se encuentra lo mismo en el conocido pasaje de Romanos 10 en el que se nos dice que no basta con confesar a Cristo con la boca, sino que quien hace profesión de fe también debe creer en su corazón. Note el contraste: corazón-labios,

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