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Lucifer en la Tierra
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Lucifer en la Tierra
Libro electrónico119 páginas2 horas

Lucifer en la Tierra

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Información de este libro electrónico

En su condición de Jefe en la Tierra, Lucifer, organizó su gobierno para que funcionara a su favor, a favor de las tinieblas y en contra de Dios. Él está al frente de la organización humana en la tierra desde la salida del edén. Todos los mecanismos políticos, religiosos, económicos y sociales responden a sus necesidades de jefe rebelde. Nuestras reflexiones van a entrar en los secretos más ocultos del corazón y la mente de Lucifer, el rebelde, que se convirtió en el opositor del plan de Dios, motivo por el que se le nombró Satanás. Hacemos revelaciones peligrosas que requieren y exigen mucha comprensión y madurez en el camino del despertar espiritual.

IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento22 oct 2013
ISBN9781310784330
Lucifer en la Tierra
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Autor

Adolfo Sagastume

Construyendo Universos LiterariosCiudadano LatinoamericanoCiudadano de la República de LiberlandCiudadano de Asgardia The Space Kingdom

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    Lucifer en la Tierra - Adolfo Sagastume

    Tabla de Contenidos

    Introducción

    Lucifer, Arcángel Divino

    La Gran Rebelión

    Lucifer, Príncipe de las Tinieblas

    El Reino de las Tinieblas

    El Tesoro de la Tierra

    El Árbol de la Vida

    Las Llaves del Reino

    Victorias de Lucifer

    Ataque a la Mente

    Ataque a la Fe

    En la Política

    El Narcotráfico

    En el Arte

    Las Sectas

    Las Victorias de Dios

    Primera Victoria de Dios

    Segunda Victoria de Dios

    Tercera Victoria de Dios

    Cuarta Victoria de Dios

    Quinta Victoria de Dios

    Conclusión

    Introducción

    El universo fue creado por Dios para ser una morada de paz y de amor, en donde todas las criaturas reconozcan a su creador y le adoren eternamente. En el corazón de todos Dios colocó el libre albedrío. Puso orden en el cielo y lo dirigió a través del ser más bello y hermoso del infinito, Lucifer, Querubín protector y cubridor.

    Sin embargo, Dios también tenía el plan de establecer en todo el universo un programa que desembocaría en un gobierno eterno que estaría en las manos de su Hijo Unigénito. Y para ello, colocó en un jardín precioso, llamado El Edén, el primero de una raza preciosa, Adán, de donde saldría un ser humano divino especial, su propio hijo que tomaría cuerpo humano que le permitiría introducirse en un largo proceso que desembocaría en la conquista del derecho de gobernar junto al Padre Eterno.

    Al descubrir los planes secretos de Dios, Lucifer, uno de sus hijos predilectos y Gobernador entonces del Universo, se llenó de celos, coraje, odio y rencor contra el Padre. Se sintió desplazado porque él esperaba gobernar no solo junto al Padre sino como Rey y Señor Absoluto del Universo.

    Entonces entró en rebeldía y realizó una espantosa campaña militar celestial en la que presentó al padre como un Ser injusto. Logrando con esto la simpatía y la adhesión de la tercera parte de los ángeles del cielo. Ya confabulados, se rebelaron y comenzaron una cruenta batalla contra los ángeles fieles que eran las dos terceras partes.

    La guerra se extendió por todo el cielo, el firmamento y todos los mundos. Hasta desembocar en la víctima que Lucifer escogió para lastimar a Dios: el hombre. Cuando lo vio rico y lleno de privilegios y con un futuro glorioso, lo engaño y lo hizo pecar contra el Padre Celestial. Provocando que perdiera todos sus privilegios y la vida eterna que tenía prometida.

    Durante siglos y siglos, Lucifer y sus ángeles rebeldes se dedicaron a desviar la mente del hombre hacia objetivos equivocados para que no encontrara el camino hacia Dios. Hasta que vino el tiempo en que Dios mismo moraría entre los hombres y realizara el acto más fulminante contra el rebelde Lucifer, muriendo obedientemente la peor de las muertes, en la cruz del Calvario, restituyéndole el hombre su reino. Con esta derrota, Lucifer se enoja más y arremete contra todos los que osan ser seguidores del Hijo de Dios, Jesucristo. Los persigue, los atosiga, los destruye, los mata. Y, a través de los siglos, los asesina con el peor de los tormentos. Se apodera de la iglesia y la hace suya, a tal extremo que realiza muchos milagros y apariciones que la gente toma como procedentes de Dios. Con ellos gobierna en la ignorancia de la más corrupta de las iglesias y se hace adorar como si fuera realmente Dios.

    Finalmente Dios lo destierra al reino de las tinieblas; más adelante lo confina en el abismo; y finalmente lo destruye en el lago de fuego.

    Se establece el reino de Dios en la tierra y con él viene la era de las eras de paz, amor y felicidad.

    Ir al inicio

    Lucifer, Arcángel Divino

    Lucifer es el Arcángel Divino más hermoso del universo espiritual. Fue creado sin pecado y con la sabiduría del universo depositada en su amplia conciencia: Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. Ezequiel 28: 15

    Por mucho tiempo Lucifer cumplió obediente, dócil y servicial los mandatos del Padre Celestial. Ese tiempo, que pertenece a las matemáticas cósmicas, no es posible calcularlo, fue enorme, supongo que de millones de años.

    Su cargo era el de mayor dignidad en el cielo, era un querubín grande, cubridor (Ezequiel 28:14). Era fiel y sin sospecha. Su conducta era intachable. La confianza del Dios estaba puesta en forma completa en él. Todo el cielo estaba a su cuidado. El trono del Señor estaba en sus manos y bajo su absoluta responsabilidad.

    Su majestad era loable como hijo de la mañana y portador de la luz del cielo

    Su autoridad emanaba directamente de Dios, no había intermediarios entre ellos dos, no tenía subjefes, él dependía directamente del Gran Padre Cósmico Común. Era el Virrey de todas las extensiones del cielo, las cuales son nombradas en la Biblia con el nombre de Monte Santo. Era la sabiduría en potencia, lo sabía todo, y se le reconoce que era más sabio incluso que el más sabio hombre santo de la antigüedad, el profeta Daniel: Más sabio que Daniel (Ezequiel 28:3).

    Lucifer mantenía y controlaba un servicio de inteligencia militarmente organizado con el que manejaba todos los asuntos del cielo. No había secreto del que él no se enterara. Cuando algo sucedía, inmediatamente él recibía la información de sus servicios de información angelicales. Para todo tenía un plan b y hasta un plan c. Nada se le escapaba. Sus súbditos, que eran todos los seres creados, le servían con prontitud y esmero.

    Lucifer, como gobernador del universo, no tenía que preocuparse por resolver cosas como las que tenemos en la tierra: agua para las colonias, comida para todos, transportes, educación, etc. Nada de esto lo distraía. El dirigía a las multitudes de Ángeles, Arcángeles, Querubines, Tronos, Potestades y Dioses del universo en actividades que tenían que ver con los eventos gloriosos de la Adoración al Señor. Su acción se dirigía a convocar los coros celestiales en las regiones del universo en donde se realizaría un evento eterno, la creación de un mundo, la calibración de un universo o la generación de una raza se seres con instinto y hasta con inteligencia. La ciencia celestial estaba en su consciencia, en su Ser, por derecho de nacimiento.

    La majestad de Lucifer era gloriosa, luminosa, tonante, poderosa, impactante. Su personalidad marcial arrancaba gestos de júbilo por donde quiera que pasara. Lo admiraban todos los seres divinos y lo saludaban cordialmente. El mayor de los gustos era recibirlo en la región propia de cada uno de los seres espirituales. Su visita era esperada con jolgorio y alegría; se hacían fiestas en su honor en todas las regiones del universo. Su belleza y su poder eran arrolladores, encantadores. Cualquiera que lo viera quedaba encandilado con la luz gloriosa de su majestuosa presencia. Era bellísimo, hermoso y encantador.

    El Señor lo sabía y lo permitía porque para esto había sido creado. Suponemos que nuestro padre celestial, al crear a Lucifer, tuvo en mente gobernar el universo por el amor. Lucifer era el Fíat Lux, el electrum, exacto que generaba ese amor en todos sus gobernados. El que lo veía sentía amor inmediato por él y con ese amor que es la esencia natural más pura del universo, todos obedecían sintiendo el encanto y la dulzura del amor en sus corazones y el universo marchaba glorioso hacia la eternidad con la fuerza sublime del amor.

    La belleza de Lucifer era perfecta porque era andrógina, reunía las fuerzas electrizantes del eterno masculino y del eterno femenino. Su cuerpo, espiritual y de luz pura, era la simbiosis del macho hembra perfecto. En él no había distinción, era varón y varona, era macho y hembra, era hombre

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