Poder del Temascal by Adolfo Sagastume by Adolfo Sagastume - Read Online

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Resumen

El Temascal es el corazón de la vida, el punto central del universo. Es la matriz luminosa de la existencia. Entrar en el Temascal es entrar en la matriz eterna de la Gran Madre Naturaleza. Es volver de un largo viaje, retornar a la casa de los Padres, del Gran Padre-Madre, Tepeu-Gocumatz, Ometeotl-Omecihuatl, el Adán Kadmón Primordial.
El Temascal es el primer amor, es el gran mar que concibió nuestros cuerpos; es el viento glorioso que gestó nuestros suspiros; es la raíz del primer aliento; la primera escala del gran diagrama sonoro universal. En él encontramos la placenta galáctica que todo lo sustenta.
Cuando el Iniciado en los misterios del Nacimiento Segundo entra en el Temascal, está aceptando la disciplina de la gran Madre Interna, en sus cinco aspectos, que lo corrige a cada paso, que lo guía y que lo consuela cuando sus heridas son profundas.
Entrar en el Temascal es, simbólicamente, descender a la Novena Esfera de las grandes realizaciones místicas. Allí es donde el tonante Ares templa al rojo vivo su espada para conquistar a la Venus Marina, espuma gloriosa, que lo ha de llevar en alas de su Pegaso Domado al Olimpo eterno de la Verdad lapidaria.
El Temascal es metafóricamente la gruta espantosa donde Hércules se enfrenta con las espantosas arpías; es la escarpada gruta donde Perseo se enfrenta a la horrible Gorgona. Allí, en su humeante oscuridad, es donde nos encontramos a nosotros mismos; es donde rechinamos los dientes y gritamos la desesperación de nuestras desgracias egóicas.
Los indios mexicanos, los nahuas, mexicas, teotihuacanos, mayas, olmecas, chichimecas, chilenos e incas en el Perú glorioso, siempre supieron del milagro del Temascal. Ellos sabían que el fuego intenso impacta en la piel y la broncea, la suaviza, la limpia y abre los poros por donde respiramos la vida. Su conocimiento de esta práctica incursionó en muchos males del cuerpo físico. Y sabían que calentando el cuerpo esas enfermedades cedían, se ablandaban y se escurrían en cada gota de sudor.
Así fue como la práctica del Temascal se mantuvo en su pureza ancestral y pasó de generación en generación. Su práctica encontró un recodo de descanso en las cumbres heladas de todo el continente. En las ciudades frías, en los pueblos llenos de pinos se escondió y se cobijó; vio pasar cientos de años antes de mostrarse al mundo.
En la actualidad es poca la gente que conoce y practica los Temascales. Generalmente lo están ejerciendo las jerarquías espirituales de todos los pueblos indígenas. Y ellos, por su relación mística, lo están compartiendo con los círculos de iniciados de todo el mundo.

Publicado: Adolfo Sagastume on
ISBN: 9781301243952
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Poder del Temascal - Adolfo Sagastume

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Tabla de Contenidos

Introducción

Definición de Chamanismo

Los Chacras y el Temascal

Los Temascales de Gabriel García

El Viaje

La Limpia

El Temascal de Don Pablito

Los Temascales de Zinapécuaro

El Temascal de Rogelio y Juana

El Temascal, cuento

Construcción del Temascal

Conclusión

Introducción

El Temascal es el corazón de la vida, el punto central del universo. Es la matriz luminosa de la existencia. Entrar en el Temascal es entrar en la matriz eterna de la Gran Madre Naturaleza. Es volver de un largo viaje, retornar a la casa de los Padres, del Gran Padre-Madre, Tepeu-Gocumatz, Ometeotl-Omecihuatl, el Adán Kadmón Primordial.

El Temascal es el primer amor, es el gran mar que concibió nuestros cuerpos; es el viento glorioso que gestó nuestros suspiros; es la raíz del primer aliento; la primera escala del gran diagrama sonoro universal. En él encontramos la placenta galáctica que todo lo sustenta.

Cuando el Iniciado en los misterios del Nacimiento Segundo entra en el Temascal, está aceptando la disciplina de la gran Madre Interna, en sus cinco aspectos, que lo corrige a cada paso, que lo guía y que lo consuela cuando sus heridas son profundas.

Entrar en el Temascal es, simbólicamente, descender a la Novena Esfera de las grandes realizaciones místicas. Allí es donde el tonante Ares templa al rojo vivo su espada para conquistar a la Venus Marina, espuma gloriosa, que lo ha de llevar en alas de su Pegaso Domado al Olimpo eterno de la Verdad lapidaria.

El Temascal es metafóricamente la gruta espantosa donde Hércules se enfrenta con las espantosas arpías; es la escarpada gruta donde Perseo se enfrenta a la horrible Gorgona. Allí, en su humeante oscuridad, es donde nos encontramos a nosotros mismos; es donde rechinamos los dientes y gritamos la desesperación de nuestras desgracias egóicas.

Los indios mexicanos, los nahuas, mexicas, teotihuacanos, mayas, olmecas, chichimecas, chilenos e incas en el Perú glorioso, siempre supieron del milagro del Temascal. Ellos sabían que el fuego intenso impacta en la piel y la broncea, la suaviza, la limpia y abre los poros por donde respiramos la vida. Su conocimiento de esta práctica incursionó en muchos males del cuerpo físico. Y sabían que calentando el cuerpo esas enfermedades cedían, se ablandaban y se escurrían en cada gota de sudor.

Así fue como la práctica del Temascal se mantuvo en su pureza ancestral y pasó de generación en generación. Su práctica encontró un recodo de descanso en las cumbres heladas de todo el continente. En las ciudades frías, en los pueblos llenos de pinos se escondió y se cobijó; vio pasar cientos de años antes de mostrarse al mundo.

En la actualidad es poca la gente que conoce y practica los Temascales. Generalmente lo están ejerciendo las jerarquías espirituales de todos los pueblos indígenas. Y ellos, por su relación mística, lo están compartiendo con los círculos de iniciados de todo el mundo.

A nosotros nos tocó conocer los Temascales de Michoacán, México. Sin embargo, en todos ellos conocimos viajeros de otras regiones del país que exhibían una ilustre maestría en la realización de los mismos. Y también personas misteriosas de otras regiones del planeta. Su conocimiento estaba sustentado con un cuerpo de doctrina que conduce al auto-conocimiento y a la muerte mística. En ese sentido coincidimos con todos ellos. Nunca pusimos sobre la mesa nuestras coincidencias o diferencias. Los convivios fueron con carácter ecléctico y universal. Nunca existió ningún cuestionamiento, crítica, aprobación o rechazo. El respeto fue el punto más importante que marcó los encuentros que narramos en este libro. Sin embargo, debo reconocer que el texto de este documento está escrito en forma de pequeñas historias. Eso es con el afán de facilitar la comprensión de estas experiencias maravillosas. No niego que cualquier persona podría haberlas descifrado con más calidad y maestría que mi persona. Sin embargo, yo lo hice por el placer de hacerlo, porque lo disfruto y porque me parece loable que toda la humanidad comparta algo que a mí me ha sido de enorme utilidad.

Las personas que menciono en este libro, todos son iniciados con callo. Es decir, entenderán y entenderían cualquier agudeza de mi parte. Seguro estoy que al mencionarlos, ya sea para bien o para mal, estoy contribuyendo a su despertar. Un despertar tan anhelado que, venga como venga, siempre será bienvenido. Se que en algunas reflexiones no fui muy justo con ellos, sin embargo, siempre dije lo que justamente quería decir. Y eso es lo importante para mí.

El Temascal es una práctica que rejuvenece y vitaliza los cuerpos. Ayuda en la tonificación de la piel, porque la limpia completamente. La circulación sanguínea mejora su funcionamiento. Y el colesterol es prácticamente derretido.