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Sintiendo México (tomo II)

Sintiendo México (tomo II)

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Sintiendo México (tomo II)

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
254 páginas
3 horas
Publicado:
Nov 27, 2012
ISBN:
9781301682898
Formato:
Libro

Descripción

Tomo 2 de 2, debido a la gran cantidad de imágenes.
La gran guía de México en narrativa ahora en tus manos.
Sintiendo México nos narra lo que el autor ha sentido al presenciar estos milagros de vida cuando visitó cada uno de los 32 estados de este país y plasmó lo que sintió. También nos platica la historia sintetizada de ese país mientras te comenta la diversidad de su cocina y por que ha sido nombrada uno de uno de los 37 patrimonios de la UNESCO que hacen que México sea el segundo lugar en ese rubro.
Sintiendo México es una narración con 350 fotografías en sus dos tomos, que te transmite la gran fiesta que es este país cuando tú estás ahí para disfrutar su naturaleza magnífica y su cultura reversa y ancestral.

Publicado:
Nov 27, 2012
ISBN:
9781301682898
Formato:
Libro

Sobre el autor

José Ignacio Escalante de la Hidalga was born in Mexico City. He is a natural businessman and a traveler by conviction. Since he has traveled throughout the Mexican Republic on several occasions. He has been in more than seventy countries in the world, which allows him to have more references to value Mexico and enough experience to talk about his country with great passion and optimism. Me just got his PhD in Literary Creation in Casa Lamm.


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Sintiendo México (tomo II) - José Escalante de la Hidalga

Casa de la Marqueza, Querétaro

Lugares de memoria y tradiciones vivas de los pueblos Otomí-Chichimecas de Tolimán. La Peña de Bernal, guardián de un territorio sagrado, Patrimonio inmaterial de la Humanidad UNESCO.

Peña de Bernal, Queretaro.

Ciudad de Querétaro (Querétaro) PC UNESCO ***

Llamada Santiago de Querétaro, fue fundada el 25 de julio de 1531 y ha sido nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO debido a la belleza del estilo colonial de su centro histórico. Posee unos tranvías-camioncitos que te llevan a recorrer la ciudad, empezando por el Ex Convento de San Francisco, ahora convertido en el Museo Regional.

Este ex convento te deja ver un claustro de líneas definidas e intensas, uno de los más bellos de la Nueva España, según palabras de Conrado Tostado, investigador en jefe de uno de los libros que aparecen en la bibliografía de éste. Ahora, como Museo Regional, el edificio no ha perdido su belleza, sino que luce cada uno de sus elementos. La escalera, que abre tres opciones de ascenso a partir del descanso, al frente, a la izquierda y a la derecha, es un acierto arquitectónico que sólo mengua la seriedad de este trazo, no el letrero en la pared del lado izquierdo que habla de la fecha de inicio de su construcción en 1693, sino el de la derecha, que en manuscrito dice: ya se acabó año 1698; una falta de ortografía lo haría quizás más delicioso porque un letrero así, grabado para la posteridad en el siglo XVII, denota una inocencia casi infantil. El museo como edificio es más atractivo que las piezas que exhibe; pero eso no le quita que sea muy recomendable visitar-

lo, sin embargo, yo te propongo, querido lector, que también visites el de San Agustín y compares ambos claustros. Los dos son bellísimos, pero el segundo es mejor para mí por su arquitectura más sencilla y la impresionante belleza de cada una de sus columnas.

Afuera, el templo robusto de San Francisco posee una hermosa torre que combina tres prismas geométricos, la base cuadrangular, la parte media octagonal y la superior cilíndrica, rematando en una cúpula cubierta de azulejos. Se yergue enfrente de jardín Zenca, bien cuidado y armónico con una hermosa fuente a un lado, con Hebe, la diosa de la juventud, dándole agua a los que la requieran.

Pero si se quiere hablar de arte sacro, visita Santa Rosa del Viterbo, una iglesia un poco extraña pero atractiva. Las volutas en los arbotantes son originales y raras que anuncia desde afuera que vas a conocer algo distinto; lo que encuentras son unos retablos maravillosos con delicadas y profundas tallas de madera cubiertas de oro que cubren las paredes de piso a techo de forma espectacular.

Así mismo, como compitiendo con ella, la iglesia de Santa Clara posee otros retablos de magnífica manufactura pues cada centímetro cuadrado está adornado bellísimamente. No importa de qué religión seas, ambos trabajos te dejan mudo y retan sin duda tu capacidad de asombro.

Querétaro, Querétaro.

San Juan del Río, Querétaro.

El claustro del convento de San Agustín compite en belleza con cualquier otro del mundo. Se trata de un patio con una fuente al centro, casi sencilla, rodeada de cuatro series de arcadas, preciosamente talladas sobre la cantera; cada arco, cada columna, cada detalle es verdaderamente una belleza por sí sola y el conjunto hace palidecer a todas las demás maravillas de Querétaro, o a casi todas, porque esta ciudad ofrece aún más.

La Plaza de Armas todavía mantiene el monumento al marqués constructor del acueducto. Su estatua en el centro de la plaza, en la parte más elevada de la fuente, recuerda a los visitantes que él puso la mayor parte del costo. Aunque en 1867 los cañones de Mariano Escobedo la derribaron; quizás porque en el fondo los queretanos siguen fieles a su raíces decidieron renovarla y volver a colocarla; el caso es que la fuente es un atractivo singular, que está rodeada de laureles bien podados y fachadas de casas, de la corregidora la mayor, que hoy es Palacio de Gobierno. El resto de los edificios de dos pisos, con sus puertas y ventanas, hace muy acogedora el área, con sus restaurantes y bares, como el 1910, que igual te sirve un delicioso desayuno en la mañana, que una copa o una cena hasta altas horas de la noche.

La plaza es uno de los atractivos de Querétaro, se le ve repleta de jóvenes que conviven dentro y fuera de los distintos locales comerciales hasta muy, muy tarde; allí se respira un aire de seguridad, así como en todos los alrededores del centro histórico.

De verdad que te enamoras de sus calles y de su gente, de sus edificios, de su historia y hasta de sus hoteles, uno de ellos imposible de olvidar: el de la Marquesa, que cuenta con alrededor de 20 cuartos y que está amueblado con antigüedades solamente. En cada recámara, en cada espacio abierto, gobelinos y muebles exquisitos de hace por lo menos una centuria, tapetes, mesas y sillas a tono y un servicio excelente. Si no pudo hacer reservación, por lo menos tómese una copa o haga alguno de sus alimentos ahí, que afuera, al otro lado de la calle, le esperan los retablos de Santa Clara.

Tequisquiapan, Querétaro.

Dentro de la ciudad, aldabones de bronce, escudos de familia y demás adornos, se muestran en fachadas de casonas y conventos, como queriendo demostrar que esa familia es añeja o el orgullo gremial de pertenecer a una orden en particular. Lo cierto es que todo esto, aunado a las casas adornadas con cantera, crea un ambiente que se antoja disfrutar, caminando acompañado por sus callejas y andadores. Algunas notables son la Casa de los Cinco Patios, de los López de Ecala, de don Bartola (hoy ocupada por la Secretaría de Educación Pública), el patio del colegio de los jesuitas (hoy universidad), la Plaza de los Fundadores, la Academia de Bellas Artes, mansiones porfirianas, santuarios, conventos y templos, el árbol de las espinas en cruz, que tanto le muestran a las niñas del Plancarte… Todo ello contribuye a sentirse en una ciudad de otro tiempo, que quedó capturada para tu deleite, para presenciar que existió, por ejemplo, esa Casa de la Inquisición, con su amenazante buzón en la puerta, además del acueducto, la plaza de toros y su estadio de futbol, que aun cuando su equipo no sea de primera división, se llena. En fin, visita esta metrópoli, no te defraudará.

La plaza dedicada a doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del corregidor de Querétaro, que avisó a Allende y a Hidalgo que su conspiración había sido descubierta, lo que desencadenó el inicio de la guerra de Independencia. Es muy bonita, rodeada de árboles, el canto de los pájaros y al centro su monumento con restaurantes alrededor y mesas afuera que invitan a sentarse.

El Cerro de las Campanas, pegado a la universidad, posee una capilla dedicada a Maximiliano. En ella existe una pintura que es réplica de La Piedad, sólo que en ésta, Maximiliano está pintado en lugar de la cara de Jesucristo y la faz de su madre sustituye a la de la Virgen María. Por cierto, si golpeas dos piedras en lo alto del Cerro, sabrás por qué se llama así.

Querétaro es un orgullo casi pasional para los lugareños, que recuerdan sus mansiones en el centro, abiertas para que el transeúnte pueda observar las fuentes de los patios provistos de flores y adornos con tallas exquisitas de cantera, que protegen paredes y fachadas.

Peña de Bernal (Querétaro)

PI UNESCO

El llamado Pueblo Mágico de Bernal fue habitado antes de los españoles por chichimecas. Hoy sigue destacando sobre la ciudad su Peña de Bernal, que según un amigo queretano es el tercer peñón más alto del mundo después del Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar en Río de Janeiro. Hoy, en el centro del pueblo se observa la iglesia de San Sebastián Mártir.

A 60 km de Querétaro y a poco más de 200 del D. F., cerca de Tequisquiapan y San Juan del Río, era en la Colonia un punto estratégico por su comercio, la agricultura y ganadería, y además destacó allí la minería. Sus calles adoquinadas, su Castillo, que es un llamativo torreón de forma hexagonal, y sus Casas Reales, que hoy albergan al Auditorio, son otros de los atractivos del pueblo, hospedero de los jóvenes de Querétaro que se iban y se van de pinta allá.

Toluquilla, Querétaro.

Completar la visita en el mercado de Baratillo, la fuente de Reforma y su mirador, es completar un paseo por el México de la Colonia, ése que desarrolló zonas enteras para desenterrar de sus entrañas el oro y la plata que detonaba el desarrollo de la Nueva España, aunque se fuera exportado al Reino, y también el ópalo de diversos colores que, según los bernalenses, tiene propiedades energéticas y atrae la buena suerte.

Cerca de ahí, a escasos 15 minutos, se encuentran, en la zona vinícola de San Juan del Río las Cavas de Freixenet de México. Se ofrecen visitas guiadas para conocer los viñedos y el proceso de sus distintos tipos de vinos.

Todo el estado ofrece una gastronomía original y de tradición. Bernal se caracteriza por sus gordas de maíz, sus nopalitos, sus enmoladas y sus dulces de leche de cabra, mientras los queretanos sostienen que las mejores carnitas de cerdo son las de su ciudad capital.

Sierra Gorda de Querétaro, Querétaro.

Otros sitios atractivos, incluidas las misiones franciscanas

de la Sierra Gorda PC UNESCO (Querétaro)**

San Juan del Río y Tequisquiapan son paradas comerciales obligadas, ahí se distribuyen muebles rústicos, de ratán o teca, bejucos, canastas, quesos… Además, los hoteles balnearios son una salida para los queretanos.

La Sierra Gorda, verde, abrupta, delineada por el río Jalpan

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