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La mente: El poder maestro

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La mente: El poder maestro

valoraciones:
4/5 (13 valoraciones)
Longitud:
166 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
Aug 1, 2011
ISBN:
9780871597212
Formato:
Libro

Descripción

El reverendo Charles Roth combina meditaciones prácticas, mensajes edifícantes y consejos prácticos para avivar el peder mental que mora en cada uno de nosotros.
Editorial:
Publicado:
Aug 1, 2011
ISBN:
9780871597212
Formato:
Libro

Sobre el autor


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La mente - Charles Roth

¡hazlo!

I

Tu potencial inmanente

La historia bíblica de los talentos es un relato familiar. Un sirviente recibió cinco talentos, otro dos y otro uno. Dos de los sirvientes utilizaron o invirtieron sus talentos y los multiplicaron. El tercer sirviente guardó el suyo por temor a perderlo. A los sirvientes que utilizaron y multiplicaron sus talentos se les dio más, pero al sirviente que escondió el suyo, se lo quitaron y se lo dieron al sirviente con diez talentos.

De las muchas veces que has oído esta historia, ¿la has aplicado a tu vida alguna vez? Si eres como muchas personas, no la relacionaste en absoluto contigo. Quizás hasta pienses que el relato se refiere a las personas que tienen un talento especial, tal como escribir, pintar o cantar.

Mas, cuando Jesús compartió esta parábola, Él no le estaba hablando a un grupo de personas con talentos artísticos, le hablaba a trabajadores no especializados, granjeros, pescadores —personas como tú y yo— quienes Él sabía que tenían un potencial extraordinario.

Pensemos en cinco talentos o habilidades extraordinarias en particular que posees en este momento. Veamos cómo puedes invertir tus cinco talentos y duplicarlos. Exploremos cómo puedes desarrollar tu potencial extraordinario para experimentar paz mental, armonía en tus asuntos, y mejorar la salud y la provisión que estos talentos rendirán, que estas habilidades producirán.

Talento o habilidad extraordinaria número uno: El talento o la habilidad de pensar.

Quizás digas: ¿Qué clase de talento es éste? ¡Todo el mundo puede pensar; no hay nada de especial en ello! Sin embargo, ése es justamente el punto —¡todo el mundo puede pensar! Recuerda, Jesús hablaba a gente sencilla, así que los talentos a los cuales Él se refería eran, por lógica, cualidades que la gente común posee, mas que no estaban usando sabiamente. Por eso, sí hay algo especial en el pensar. Lo especial yace en tener pensamientos positivos, constructivos, prósperos, saludables, y en evitar los pensamientos negativos, destructivos, los pensamientos de enfermedad y escasez.

Ahora, como un experimento, imagina que eres uno de los sirvientes en la historia de Jesús. Se te ha dado el talento o la habilidad de pensar. Puedes invertir sabiamente este talento pensando constructivamente, tan consistentemente como te sea posible, o puedes elegir no hacer el esfuerzo y continuar como hasta ahora.

Si inviertes sabiamente tu talento de pensar, te darás cuenta de que el principio de la parábola es cierto. El Señor o la ley de la vida, prosperará tu vida grandemente. Si eliges no tomar en cuenta tu talento, no utilizarlo sabiamente, probablemente encontrarás que el pensamiento negativo domina tu pensar y, a la larga, las cosas empeorarán. En resumen, lo que tienes, como Jesús dijo, te será quitado. Esto no es una amenaza, es sencillamente el resultado inevitable de la ley. Los pensamientos y sentimientos negativos acumulados dan como resultado condiciones negativas.

El talento o la habilidad número dos es la habilidad de creer.

También puede parecer obvio que todo el mundo tiene la habilidad de creer. De nuevo, ésta es la razón por la cual es el tipo de habilidad de la que Jesús hablaba

—¡porque todo el mundo la tiene!

Debes elegir en qué vas a creer, porque en ello yace la clave de tu vida. Eres lo que crees. ¿Crees que eres infeliz, inepto, que nadie te toma en cuenta? Entonces, ¡eso es lo que eres! ¿Te sientes indigno? ¿Te crees enfermo y débil? ¿Los demás tienen oportunidades mientras la vida te pasa por alto? Entonces, subconscientemente, tú crees que esa es la clase de persona que eres.

Puedes decir: No tengo que creerlo —esa es mi realidad. ¡Sencillamente, mira los hechos! Pero los hechos son lo que son por las creencias que has aceptado.

El momento ha de llegar —y ojalá sea hoy— cuando a pesar de los hechos, elijas creer que eres una persona capaz, valiosa, exitosa, equilibrada y confiada. Sabiendo que eres una creación de Dios y creyendo en la enseñanza de Jesús de que Dios está contigo.

¿Qué vas a hacer con este talento o habilidad de creer? ¿Lo vas a enterrar o lo vas a utilizar constructivamente sabiendo que Dios obra por medio de ti? Actúa sabiendo que todo lo que intentes hacer tendrá un resultado perfecto y exitoso. Según crees te será hecho.

Otro talento o habilidad extraordinaria que tienes es la imaginación.

¿Cómo la estás utilizando? La imaginación es llamada las tijeras de la mente porque, del mismo modo como utilizas unas tijeras en una tela y ésta se convierte en la forma que las tijeras le dieron, de la misma manera tu imaginación obra en la sustancia de Dios a tu alrededor y esa sustancia toma la forma que tu imaginación le dé.

Por eso, invierte sabiamente tu talento de la imaginación. Si actualmente tienes un reto de salud, concíbete fuerte y bien. Si trabajas en ventas, imagínate exitoso. En alguna situación que puedas temer enfrentar, visualízate sereno y confiado.

De nuevo, no pienses que esto es infantil o que no es realista. Estamos comenzando a descubrir los poderes grandiosos de la mente. No te quedes atascado en una etapa donde sólo crees en lo que puedes ver, tocar o saborear. Añade a éstas las dimensiones de la mente, el potencial de estas nuevas dimensiones es ilimitado.

¡Idea cómo quieres ser y en eso te convertirás! ¡Lo que puedes imaginar, eso serás!

El próximo talento o habilidad no desarrollada es la alabanza y acción de gracias.

Todo el mundo tiene la capacidad para alabar cosas, situaciones y personas. Utilicemos bien esta habilidad en vez de enterrarla en la tierra de la palabra no dicha en el cementerio de las buenas intenciones.

La alabanza y la acción de gracias sirven para abrir el canal entre el bien que deseas y tú. Somos parte de una creación universal. Dios obra por medio de todas las cosas, todas las personas y todas las condiciones para darte Su bien. Mas, si no estás conectado conscientemente a la red divina —como podríamos llamarla— tu bien no puede llegar a ti fácilmente.

La alabanza y la acción de gracias abren las líneas; te vinculan con el universo de bien y, por ende, a la actividad absoluta de Dios. Alaba tu casa, tu trabajo, tus hijos, tus compañeros de trabajo. Alaba tu cuerpo, los esfuerzos de los demás. ¡Alaba a Dios!

A cada afirmación de Verdad que digas, añade: Gracias, Dios. A cada imagen positiva que visualices con el talento de la imaginación, añade: Estoy agradecido. La gratitud es una enzima espiritual que acelera el cumplimiento de tu oración.

El quinto talento o es la habilidad de orar. Por oración no quiero decir sencillamente rezar: Padre nuestro que estás en los cielos. Me refiero a ir al silencio de tu interior y darte cuenta de tu unidad con Dios. Puedes hacerlo; cualquiera y todos podemos hacerlo.

De nuevo, recordemos que cuando Jesús dijo la parábola de los talentos estaba hablando a todo tipo de personas —educadas y analfabetas, instruidas e ignorantes, jóvenes, viejas, ricas y pobres. Él sabía que todas y cada una tenían la capacidad de dialogar directamente con Dios por medio de la oración.

Es trágico que a través del tiempo la oración se ha convertido en un monólogo, con la persona enumerando las personas y situaciones que le gustaría que fueran bendecidas, o a veces haciendo tratos con Dios —como diciendo te prometo hacer esto o aquello, si te encargas de esta situación, si me sacas de este problema.

La oración es más que hablar, excepto quizás ser eco de las verdades que Dios ha dicho a las profundidades de tu ser. Estas verdades pueden surgir como afirmaciones tales como: Hay una sola Presencia y un solo Poder, Dios, el bien omnipotente; o la luz de Dios me guía a la acción correcta en toda situación.

Orar es sentir la presencia de Dios en ti y como tú. Orar es la entrega total a la comprensión de tu unidad con Dios, el impulso creativo en el universo.

De todas nuestras habilidades, orar es la más dinámica y, sin embargo, quizás la menos desarrollada. Toma tiempo hoy y cada día para desarrollar y hacerte diestro en tu habilidad de orar. La oración es muy fácil; lo único difícil acerca de ella es vencer el obstáculo del posponer las cosas, que puede ser un reto. Pero cuando el deseo es lo suficientemente grande, el posponer las cosas se disipa.

Aquiétate por un momento y siéntete uno con el universo, uno con la única Presencia, el único Poder, la única Vida en quien todos nosotros vivimos, nos movemos y existimos. Al hacer esto, comienzas a darte cuenta de la verdad, afirmada una y otra vez en la Biblia, de que ¡eres una persona increíblemente maravillosa y sobresaliente! Es hora de que toda religión enfatice los aspectos positivos de la naturaleza humana, en vez de destacar sólo las faltas y fragilidades que tenemos que superar.

En Génesis leemos: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra…. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó (Génesis 1:26, 27).

¿Qué debemos hacer con esta verdad? ¿Leerlo y olvidarlo, sentir que es imposible que se refiera a nosotros? No creo. Pienso que debemos hacer algunas preguntas acerca del significado de estas palabras. Necesitamos dirigirnos a nuestro interior en oración, ir a la fuente de todas las respuestas.

La cita anterior de la Biblia dice que el ser humano está hecho a la imagen y semejanza de Dios. Y si eso es verdad, entonces tú, que eres miembro de la raza humana, estás hecho a la imagen y semejanza de Dios. Eso te hace una persona muy especial, ¿verdad? Esto te hace potencialmente capaz de tener éxito en cualquier cosa que emprendas.

En la primera epístola de Pablo a los Corintios, él escribió: ¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros? (1 Corintios 3:16). Si el espíritu de Dios mora en ti, entonces eres verdaderamente una persona extraordinaria; eres capaz de ser y hacer mucho más de lo que alguna vez te has atrevido a soñar posible.

Jesús enseñó que tú eres un hijo de Dios. Él dijo que al orar, debes comenzar tus oraciones con las palabras: Padre nuestro. Si Dios es tu Padre, eso te hace hijo de Dios, no hijastro de Dios, sino Su hijo y heredero.

De hecho, Pablo utilizó esas mismas palabras en su epístola a los romanos. Él escribió: Somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:16, 17).

Si alguna vez has orado el Padrenuestro y comenzado diciendo Padre nuestro, entonces reconoces automáticamente que eres hijo de Dios; y ser hijo de Dios te hace una persona extraordinaria. ¡Es lógico asumir que tienes un gran potencial!

Mas continuemos familiarizándonos con la evidencia abrumadora en la Biblia acerca de que eres una persona extraordinaria y que, como parte de tu herencia básica, tienes más poder y dominio sobre las circunstancias del que habías imaginado.

El capítulo 17, versículos 20 y 21 del Evangelio de Lucas tiene un mensaje importante para nosotros. (Por cierto, la palabra evangelio significa buenas nuevas y, ciertamente, es una buena nueva aprender lo que Jesús trata de enseñarnos acerca de nuestro potencial espiritual.)

Preguntado por los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de vendrá con advertencia, ni dirán: ‘Helo aquí’, ‘Helo allí’, porque el reino de Dios está entre vosotros.

¿Acaso no te hace una persona extraordinaria el que el reino de Dios, como Jesús dijo, esté en ti? Creo que no se nos puede decir esta verdad maravillosa y transformadora lo suficiente.

En la epístola de Pablo a los colosenses él habló de Cristo en vosotros, esperanza de gloria (Colosenses 1:27). El Cristo en ti del que Pablo habló es la imagen y semejanza de Dios. El Cristo en ti es la esencia divina en ti. Y por medio del Cristo en ti, puedes lograr y hacer todas las cosas.

¿Te gustaría ver el Cristo en ti, la imagen y semejanza de Dios en ti? Aunque las cosas espirituales no pueden verse, quizás el ejercicio o ejemplo siguiente pueda ayudarte a ver el Cristo en ti con tu mente y no con tus ojos físicos.

La próxima vez que tengas la oportunidad, mírate en un espejo de cuerpo entero. ¿Qué ves? En realidad ves a diferentes personas, o a muchos seres, cuando te miras al espejo. A veces puedes ver un ser enojado, a veces uno atribulado, a veces uno decidido. A veces, si eres honesto, puedes ver a un niño malcriado con una mirada de desaprobación y lástima por

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre La mente

4.2
13 valoraciones / 2 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Muy bueno, lectura recomendable para complementar con la meditación con un objetivo más claro
  • (5/5)
    muy bueno me fascinó