Diez minutos

Yoopino

lleva años siendo eterno, pero ahora le ha hecho un documental soberbio, con lo que ya tiene la inmortalidad también en película, ahí al lado de su cancionero insuperable. Sabina vive ya, tan legendario, que nada le, que ha firmado sin firmar el divorcio de Joaquín. No es promoción preparada sino la quiebra de una amistad. La película es una manera de viajar con Joaquín, de trasnochar en su casa, de tutear al genio. Es un modo de ser amigo de Joaquín, durante una hora y pico, que en rigor es una vida entera. Fernando León se fue a seguir a Joaquín, durante años, que es como irse a filmar el caos. Y ha triunfado en su plan, que con Joaquín es siempre el mismo: no tener planes.

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