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¡TE LO PROHIBO!

Pero sí fue una historia de amor entre dos amigos. No eran amantes, sino con€dentes que sellaron una alianza por su cariño compartido a la moda. Uno, como diseñador de alta costura; la otra, como su musa.) y la promesa de la siguiente hicieron que la joven actriz viajara hasta los talleres del maestro de la costura en París, en el número 8 de la Rue Alfred de Vigny, para encargarle el vestuario de su siguiente €lme, . La película, ambientada en la ciudad de la luz, necesitaba de un experto modisto que conociera a la perfección el estilo francés.

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