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Glosario de amor

El amor es una forma de poesía donde todas las personas pueden ser poetas y entregarse por completo a un misterio indefinido y sin aparentes lógicas.“Vi eu, mia madr’, andar / as barcas eno mar, / e moiro-me d’amor”, escribía en el siglo XIII un trovador galaicoportugués. El amor y la poesía son dos pulsiones inexplicables a la y significa carencia.Ya decían las jarchas mozárabes:“Vaise mio corachón de mib”.El amor no es una adición sino la recomposición de un vacío que pide ser nutrido. Del mismo modo, el verbo ‘desear’ significa ‘dejar de ver un astro’ (el sustantivo latino como en la palabra ‘sideral’, significa astro o estrella). Dejar de ver implica un dolor de sueños ciegos, y en este caso no hace falta buscar versos en la poesía mozárabe del siglo XI, la Faraona ya cantaba “me duelen los ojos de mirar sin verte”. Por otro lado, hay etimologías mucho más feas y dogmáticas. Si seguimos tarareando nos topamos con un verso carcelario: “cordeles de esclava yo me ceñiría por tu libertad”.Y es que la pasión viene del latín que significa ‘sufrir’, pues lo que debería ser gozo se ha intentado convertir frecuentemente en padecimiento. Pero, como decía la poeta Alfonsina Storni,“¿para qué amo, me pregunto, si no es para hacer algo grande, nuevo, desconocido?”. En un mundo de calamidades, el amor debería ser un espacio de resistencia a la melancolía, una asamblea donde suprimir la sumisión y la angustia. Sin embargo, hay una parte de nuestro glosario que podríamos escribir con certeza:el amor es inherentemente polisémico.El amor vagabundea por lo que Rafael Pérez Estrada llamaba “el bosque de los amantes infinitos” y, como en cualquier bosque, la diversidad supone un valor esencial e irrenunciable. Siempre ha habido un fuerte interés entre los teorizadores de la poesía por deforestar y esconder la expresión del amor no normativo.Así, cuando la poeta andalusí Hamda Banat Ziyad escribió en el siglo XII “entre las gacelas hay una humana / que posee mi alma y tiene mi corazón”, en lugar de ver sencillamente los versos de una mujer que ama a otra mujer se explica,con triple salto mortal,que la poeta adopta una voz ‘masculina’. ¿Tanto nos cuesta entender el amor que Safo ya loaba hace varios milenios? Desde que la moral de los poderosos fundó la heteronormatividad, la poesía ha sufrido regresiones y ataques contra las muchas maneras de amar.Sin ir más lejos,los de García Lorca fueron publicados por primera vez en 1984 con el nombre de  Para Lorca, que conocía a “los hombres de mirada verde que aman al hombre y queman sus labios en silencio”, el amor era oscuro, sí, pues desgraciadamente para muchas el amor es, incluso hoy, un “repte de les fronteres” como decía Maria-Mercè Marçal. Pero, si las fronteras han sido siempre artificiales, las del amor deben caer para agrandar el polisémico bosque de los amantes.

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