Capital

LINA MASCARÓ

ndar, caminar, pasear. Todos estos verbos tienen una acción común, pero ninguna de ellas podría realizarse con total comodidad de faltar una superficie que amortigüe la pisada. Por eso un zapato no solo es un acompañamiento, un complemento, es un elemento esencial para el perfecto cuidado del ser humano. Esto en Mascaró lo saben muy bien y sus 103 años de vida les avalan. Porque, además, comodidad no es incompatible con diseño y belleza. Su calzado es su gran virtud, su gran estandarte, y no es extraño mirar hacia abajo y observar entre los transeúntes modelos de esta conocida marca menorquina. Pero detrás de ella hay mucho trabajo, muchas personas fabricando artesanalmente cada pieza –la cual lleva entre sesenta y cien procesos–, y

Estás leyendo una vista previa, regístrate para leer más.

Intereses relacionados