Muy Historia - España

Volver a ‘Persépolis’

o hace demasiado tiempo se pensaba que el cómic, el tebeo y la historieta, incluso la novela gráfica, eran lecturas destinadas al público infantil, adolescente o para adultos de bajo nivel cultural. Obras como (1955), de Bernard Krigstein, quizá el primer cómic que se ocupa del Holocausto, (1962-1964), de y Alberto Breccia, en la que la historia cobra un papel preponderante, o (1980-1991), de Art Spiegelman, obra capital sobre el exilio judío y los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, son solo algunas muestras que ayudan a desmontar ese prejuicio. A los anteriores se podría añadir el clásico (1854), de Gustave Doré, o el trabajo del español (1975-2003).

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