Muy Interesante Historia

El poder de la iglesia

Hace mil años el sol brillaba con la misma intensidad que hoy, pero la luz del entendimiento no penetraba en el interior de las conciencias humanas porque se lo impedía el espeso velo de la religión católica medieval. Cualquier idea o juicio sobre la vida y la muerte estaba mediatizado hasta sus fundamentos por los prejuicios religiosos. Tanto para los intelectuales y las personas ilustradas (una minoría escasa) como para las masas rurales y campesinas, la religión era el elemento sustancial sin el que resultaba imposible pensar ni vivir. Todo se hacía por Dios o contra Dios.

La Iglesia se había convertido en la esencia de la vida. El temor a granjearse la enemistad o la cólera divina dominaba la existencia, así como el temor a la condenación eterna y los horrores del infierno, predicados insistente y detalladamente desde los púlpitos, dominaban la perspectiva de ultratumba. La Iglesia cristiana había doblegado primero al Imperio Romano y luego a las hordas bárbaras, que se habían convertido a la nueva fe por las ventajas que acarreaba para la convivencia con sus enemigos. De modo que, cuando los bárbaros se impusieron definitivamente y el Imperio milenario de Roma se vino abajo, las cosas no variaron demasiado en el aspecto religioso.

Lo terrenal y lo divino

Estás leyendo una vista previa, regístrate para leer más.