Fortune en español

LA GUERRA CIVIL DE GOOGLE

TODO COMENZÓ EN TOKIO, el 1ro. de noviembre de 2018: 100 empleados abandonaron las oficinas de Google a las 10:10 a.m., hora local. 13 horas después, los elevadores en las oficinas centrales de Nueva York estaban tan llenos que los trabajadores usaron las escaleras para salir a protestar a las calles. Como parte de su manifestación, el personal de la sede de Austin guardó dos minutos de silencio por las víctimas de ataques sexuales. En San Francisco, cientos de empleados se reunieron frente al histórico Ferry Building, corearon “Time’s Up at Google” y sostuvieron carteles con mensajes como “Workers’ Rights Are Women’s Rights” y “Free Food = Safe Space”.

Los googlers de Sidney abandonaron sus oficinas 25 horas después de que Asia diera la patada inicial. En total, 20,000 empleados de Google, en 50 ciudades de todo el mundo, se sumaron a sus colegas para protestar contra la forma en que la empresa ha manejado el acoso sexual. La chispa que inició la marcha fue un artículo publicado una semana antes en The New York Times, en el que decía que Google había pagado al exejecutivo Andy Rubin una indemnización por US$90 millones, a pesar de que enfrentaba una acusación de conducta sexual inapropiada que Google consideraba creíble. (En una declaración al Times, Rubin dijo que la historia contenía “numerosas imprecisiones acerca de mi trabajo”.)

Era la primera vez que el planeta veía estallar una protesta de tal magnitud por parte de los trabajadores de uno de los gigantes de la industria tecnológica. Y también fue la primera vez que personas ajenas a la empresa podían echar un vistazo a la profundidad del enojo y la frustración que sentían algunos empleados de Google. Sin embargo, dentro de Googleplex, el combustible que alimentaba la protesta venía acumulándose desde hacía meses. Las tensiones habían aumentado a medida que los empleados se enfrentaban con la dirección por varios motivos: las acusaciones de decisiones controversiales de negocios llevadas a cabo en secreto; el trato a los grupos excluidos de empleados; y el acoso y el maltrato hacia los trabajadores en las plataformas internas de la compañía. “Es la guerra cultural de Estados Unidos, representada a pequeña escala”, dice Colin McMillen, un ingeniero que dejó la empresa en febrero.

Para muchos observadores, la fuerza laboral tecnológica (conocida por estar bien pagada y gozar de beneficios adicionales) difícilmente parecería estar en posición de quejarse. Y es sorprendente escuchar esta tonada por parte de los empleados de uno de los titanes de Silicon Valley, un sitio que durante mucho tiempo ha rendido culto ante el altar de la meritocracia y del tecnofuturismo utópico. Sin embargo, durante los últimos años, la declaración de objetivos de facto de la industria (cambiar al mundo… ¡y obtener ganancias haciéndolo!) ha sido cuestionada, a medida que los ejemplos del poder destructivo de la tecnología se multiplican. Esto desde la interferencia en las elecciones, pasando por la toxicidad de las redes sociales y las violaciones a la privacidad; hasta la adicción a la

Estás leyendo una vista previa, regístrate para leer más.

Más de Fortune en español

Fortune en español4 min. leídos
El Futuro Incierto De Las Aerolíneas
EN ENERO, mientras se esparcía el rumor de un nuevo virus que se filtraba desde China, el business lounge en el aeropuerto internacional de Hamad en Doha, Catar, rebosaba de personas que entraban y salían de casi cada punto del planeta. En escala, du
Fortune en español1 min. leídos
Fortune México
Verónica García de León Robles DIRECTORA EDITORIAL vgarcialr@televisa.com.mx Marco Payán EDITOR ADJUNTO Gerardo Terán DIRECTOR DE ARTE Ary Snyder Luis Antonio Torres Liho Francisco Rivera EDITOR WEB Arantzatzú Rico, Ivonne Vargas, Jorge Monjarás e Is
Fortune en español8 min. leídosTelecommunications
Cómo Le Hicieron Zoom A Zoom
EL MAYOR SUEÑO de un emprendedor es tener un flujo inesperado de usuarios, pero para Eric Yuan, fundador y CEO de Zoom, de 50 años de edad, añadir 90,000 escuelas —y tener que educarlos en cómo usar su producto— se ha vuelto una pesadilla. “Pensamos